La Unesco lamenta la postura de las religiones

La creencia monoteísta sobre la natalidad «puede ser un lastre».

El profesor y asesor de la Unesco en asuntos medioambientales John Celecia afirma que la postura de la principales religiones monoteístas sobre la natalidad pueden llegar a resultar un lastre en la lucha contra el cambio climático por la incidencia que tienen en las políticas de control demográfico. Celecia, pionero en proponer a las ciudades como sistemas ecológicos –a través del programa El hombre y la biosfera de la Unesco– ha advertido en una entrevista de que "la cuestión demográfica" se ha convertido en un asunto religioso, lo que perjudica la adopción de políticas de planificación con actuaciones de mayor sostenibilidad, tanto en lo económico como en lo medioambiental.

"Se ha de defender el control de la natalidad, pero es un tema que tiene que ser tomado con cuidado, el objetivo es el bienestar humano", señala este experto, que considera que en el seno de la Iglesia Católica se ha producido un giro conservador a la hora de abordar la planificación. "Hay una gran diferencia entre los papados de Juan XXIII, con los del polaco Juan Pablo II y el actual guardián de la fe, Benedicto XVI", asegura Celecia, quien advierte de que los posicionamientos de las religiones, tanto la católica como otras confesiones, tienen gran impacto en el Tercer Mundo.

Para Celecia, que ha participado en Barcelona en una jornada sobre biodiversidad organizada por la UAB, "la ciudad puede ser muy compatible con la naturaleza, y de hecho, los movimientos ecológicos urbanos están superando a los de otros entornos, porque la gente está más sensibilizada con la ecología", explica. Existen numerosos grupos ecologistas que defienden que la diversidad biológica corresponde también a entornos urbanos.

REFUGIOS "Las ciudades se están convirtiendo en refugios de especies de aves que con la intensificación de la agricultura, ven desaparecer sus ecosistemas: las ciudades les ofrecen una diversidad para sobrevivir y subsistir en parques y jardines como especies autóctonas", señala.

Argentino de origen y residente en París, Celecia comenta que ha visto crecer las colonias de aves en los parques que rodean su casa. "Son pequeños oasis para cornejos, cuervos o pinzones, entre otras especies", afirma este profesor, que destaca también el aumento de la presencia de los "vituperados" gorriones, "un insectívoro extraordinario en época de cría", indicadores del estado de la naturaleza en las ciudades. A su juicio, la relación entre hombre y naturaleza "no es imposible", y señala que en el Mediterráneo, "la naturaleza es el paisaje" formado por milenios.

"Ahí está su lengua, sus creencias, sus tradiciones, y su dieta, todo es un acervo cultural y social.l", y añade que "en el momento en el que se destruye el paisaje, se destruye la identidad".

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