La Restauración borbónica fue un retroceso del protestantismo español: De la Libertad Religiosa a la simple tolerancia

Antonio Cánovas del Castillo redacta el manifiesto de Sandhurst en 1874, documento firmado por Alfonso XII, donde allí se plasmaba la necesidad de restablecer de nuevo la monarquía parlamentaria con la figura de Alfonso XII como nuevo rey de España. Este documento ayudó al restablecimiento de la monarquía borbónica, pero el detonante que hizo definitiva este restablecimiento de los borbones fue el pronunciamiento militar de de Martínez Campos el 29 de diciembre de 1874. Tras estas dos acciones se instauró en España la llamada “Restauración Borbónica”, con la figura de Alfonso XII, que duró hasta el año 1902.

Para los protestantes este acontecimiento que se dio en España a partir de 1874 fue negativo, dado que perdieron la gran mayoría de las libertades del texto constitucional de 1869. Es decir, pasaron de una libertad religiosa a la simple tolerancia. Fue un paso hacia atrás en el protestantismo contemporáneo español.

En 1876 se redacta una nueva Constitución en la cual tanto Rey Alfonso XII como sus ministros se comprometieron en dejar algunas iniciativas liberales del texto constitucional de 1869, pero reforzaron su apoyo incondicional en la Iglesia Católica, que fue la religión oficial del estado. Respecto a la cuestión religiosa del nuevo texto constitucional dice lo siguiente:

“La religión Católica, Apostólica, Romana es la del Estado. La nación se obliga de mantener el culto y sus ministros. Nadie será molestado en el territorio español por sus opiniones religiosas ni por el ejercicio de su culto respectivo, salgo respecto debido a la moral cristiana, No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado.

En este momento, las iglesias protestantes perdieron toda posición de igualdad y pasaron a una posición de inferioridad, donde desaparecieron todas los signos exteriores que expresen su fe. Y las reuniones pasan al ámbito doméstico, volvieron a los tiempos del reinado de Isabel II. Pero a pesar de esta simple tolerancia impuesta en el texto constitucional de 1876, el movimiento evangélico no quedó estancado, sino que siguió su desarrollo durante todo este tiempo. Extendiéndose el evangelio por toda España, por ejemplo en Madrid, se abrieron dos nuevos lugares de culto.

En conclusión, este periodo histórico cierra el largo y inestable siglo XIX en España. Un centenario difícil para la comunidad protestante, pero a pesar de ello, el movimiento evangélico no cesó ante la persecución y la represión. En definitiva fueron hombres y mujeres de Dios que dejaron una huella en España y gracias a ellos, el protestantismo está vigente en la actualidad.

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