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La pederastia en la Iglesia y Sísifo: A la Iglesia española se le vuelve a caer la roca

Descargo de responsabilidad

Esta publicación expresa la posición de su autor o del medio del que la recolectamos, sin que suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan lo expresado en la misma. Europa Laica expresa sus posiciones a través de sus:

El Observatorio recoge toda la documentación que detecta relacionada con el laicismo, independientemente de la posición o puntos de vista que refleje. Es parte de nuestra labor observar todos los debates y lo que se defiende por las diferentes partes que intervengan en los mismos.

“Con tanto secreto, ¿puede ser esta la Iglesia de la verdad?”

Hace dos años el secretario y portavoz García Magán afirmaba que los casos “eran cero o muy pocos”. Después reconocieron que desde 1991 la Iglesia ha pagado, al menos 2,1 millones de euros a 230 víctimas que sufrieron abusos de 53 pederastas. Otra vez la piedra abajo

“En la mayor parte de los países se ha visto el mismo patrón: se ha empezado negando el problema, luego se ha ido aceptando a regañadientes y, finalmente, se ha llegado a una fase de mayor disposición a aceptar, colaborar, reparar y reconocer el problema”

“Dice que el Estado no puede desentenderse de lo que sucede en el mundo educativo, pero ¿quién es la CEE para exigirle el cumplimiento de reparación cuando ella no se responsabiliza de la pederastia en su seno?”

“El Estado no se debe hacer responsable civil subsidiario porque aquella tiene fondos suficientes para reparar a las víctimas. Solo la española se niega… La Iglesia nos dice que la fe es creer en lo que no vemos. Ahora quiere que no creamos lo que vemos”

Sísifo, según la mitología griega, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima. La roca volvía a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerla y empujarla nuevamente hasta la cumbre. Así indefinidamente.

Durante décadas la Jerarquía católica se sintió tan protegida en su negación y silencio que se les cayó la roca.

Sísifo y la piedra

Hace dos años el secretario y portavoz García Magán afirmaba que los casos “eran cero o muy pocos”.

Después reconocieron que desde 1991 la Iglesia ha pagado, al menos 2,1 millones de euros a 230 víctimas que sufrieron abusos de 53 pederastas. Otra vez la piedra abajo.

El presidente de la CEE, Juan José Omella afirmaba el sábado que “aproximadamente” contabilizan 1.125 casos. Se les vuelve a caer la roca.

La empujan hacia arriba negando los datos aportados por la encuesta del informe del Defensor del Pueblo. “Es mentira que sea el 1,3% de la población abusada en el ámbito de la Iglesia”. Sujetan ahí la piedra.

“En la mayor parte de los países se ha visto el mismo patrón: se ha empezado negando el problema, luego se ha ido aceptando a regañadientes y, finalmente, se ha llegado a una fase de mayor disposición a aceptar, colaborar, reparar y reconocer el problema”

En la mayor parte de los países se ha visto el mismo patrón: se ha empezado negando el problema, luego se ha ido aceptando a regañadientes y, finalmente, se ha llegado a una fase de mayor disposición a aceptar, colaborar, reparar y reconocer el problema.

La jerarquía católica española no ha asumido que en su seno se hayan producido un enorme caso de abusos de pederastia.

Claro que teniendo un código canónico que evita que el civil interfiera, es fácil ser astuto como Sísifo. Miren lo que dice sobre los archivos eclesiásticos.

489 § 1. Debe haber también en la curia diocesana un archivo secreto, o al menos un armario o una caja dentro del archivo general, totalmente cerrada con llave y que no pueda moverse del sitio, en donde se conserven con suma cautela los documentos que han de ser custodiados bajo secreto.

489 § 2. Todos los años deben destruirse los documentos de aquellas causas criminales en materia de costumbres cuyos reos hayan fallecido ya, o que han sido resueltas con sentencia condenatoria diez años antes, debiendo conservarse un breve resumen del hecho junto con el texto de la sentencia definitiva.

490 § 1. La llave del archivo secreto la tiene solamente el Obispo.

Con tanto secreto, ¿puede ser esta la Iglesia de la verdad?

El Papa Franciscoanunció la abolición de la regla que protegía a los archivos eclesiásticos frente a la justicia civil. Calificó de paso a los pederastas como “herramientas de Satanás”.

Esto fue en diciembre del 2019, hace cuatro años que la Jerarquía católica española está sorda a los mensajes de su máxima autoridad.

Ahora les cita el 28 de noviembre en Roma a los 80 episcopados españoles. A ver por dónde salen.

Albert Camus desarrolla en su ensayo El mito de Sísifo la idea del “hombre absurdo”, o con una “sensibilidad absurda”. Se puede aplicar a la Conferencia Episcopal Española.

Descalifican la cuantificación estadística aportada por el Defensor del Pueblo en su informe tachando de falta de rigor una encuesta que reúne todas las condiciones científico-sociológicas para ser impecable.

“La Iglesia nos dice que la fe es creer en lo que no vemos. Ahora quiere que no creamos lo que vemos”

La Iglesia nos dice que la fe es creer en lo que no vemos. Ahora quiere que no creamos lo que vemos.

Informe Gabilondo

La CEE, dice que sólo participará económicamente en el fondo estatal si incluye a “todas las víctimas” de abusos. Como el 11,7% de la población dice haber recibido abusos en la infancia se propone defender a todas las víctimas.

En realidad, no quiere barrer su portal hasta que otros limpien toda la calle.

“Dice que el Estado no puede desentenderse de lo que sucede en el mundo educativo, pero ¿quién es la CEE para exigirle el cumplimiento de reparación cuando ella no se responsabiliza de la pederastia en su seno?”

Dice que el Estado no puede desentenderse de lo que sucede en el mundo educativo, pero ¿quién es la CEE para exigirle el cumplimiento de reparación cuando ella no se responsabiliza de la pederastia en su seno?

No puede equiparar los abusos en el mundo del deporte, el ocio o la familia, ya que no tienen organismos como la Iglesia que los represente globalmente, mucho menos, que los encubra.

Las víctimas ajenas al ámbito de la Iglesia han tenido la vía civil para denunciar. La justicia fija las indemnizaciones correspondientes en las causas judiciales.

No podemos estar de acuerdo en que el fondo estatal de indemnización y reparación se nutra de otro dinero que el de la Iglesia.

“El Estado no se debe hacer responsable civil subsidiario porque aquella tiene fondos suficientes para reparar a las víctimas. Solo la española se niega”

El Estado no se debe hacer responsable civil subsidiario porque aquella tiene fondos suficientes para reparar a las víctimas. Solo la española se niega.

Si la responsabilidad del Estado es la que se dice “in vigilando”, hay que acudir al Diccionario Panhispánico del Español Jurídico para ver que dice sobre ésta.

“Es la responsabilidad civil por los daños causados a las personas respecto de las que otras tienen un especial deber de vigilancia, como pueden ser los padres o tutores respecto de sus hijos o pupilos, los titulares de un centro docente respecto de los alumnos, o los empresarios respecto de los empleados”. De ahí hacia arriba no hay más responsables.

El Estado también debe proteger a todos sus ciudadanos, pero no puede ni debe hacerse cargo de los daños de los que no es responsable directo.

En el evangelio, al condenar Jesús al pederasta, dice “más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar” (Mt 18, 6). Parece que los dioses no son permisivos en este delito.

No vaya a ser que al Sísifo eclesial le ruede la piedra hasta las profundidades.

La Jerarquía Católica considera el delito de pederastia como un pecado y pide comprensión.  “La Iglesia congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación”. Amén, así sea, pero aceleren.

El desplante de la Conferencia Episcopal ante el informe del Defensor del Pueblo ofrece una oportunidad a la derecha católica española para expresar su indignación de creyentes ante la resistencia a la contrición y la enmienda de sus autoridades espirituales.

En una visión optimista, confío en que poco a poco la Iglesia vaya aceptando la necesidad de reconocer el problema y de cooperar en su solución.

La Iglesia debería ser la mayor interesada en que se investigara lo que ha ocurridoen su casa.

En mucho tiempo no tendrá otra ocasión tan noble, clara y conmovedora para hacerlo. De hecho, seguir en silencio igual solo consigue reanimar el decaído anticlericalismo de otros tiempos.

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