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La diócesis de Almería tiene seis meses para pagar a Unicaja y el Santander ocho millones de euros, o podría ser embargada

A falta de conocer los datos definitivos de la auditoría de Deloitte, la diócesis de Almería debe 24 millones de euros a los bancos, que sumados a otras deudas hacen que la quiebra en el Obispado prácticamente alcance los 30 millones de euros. De ellos, ocho han de ser abonados antes de que finalice el año a dos entidades bancarias –el Banco Santander y Unicaja- o, de lo contrario, la diócesis podría ser embargada, y perder algunos de los inmuebles que, en su día, sirvieron como aval.

Todo ello, resultado de la mala gestión del obispo emérito, Adolfo González Montes, tal y como se apunta en los resultados de la auditoría, que revisó (con la financiación de la Conferencia Episcopal) los últimos once años de su pontificado, cuya mala gestión provocó la ‘intervención’ del Vaticano y el nombramiento de un obispo coadjutor, Antonio Gómez Cantero, que hoy ya ese obispo titular. Y que debe afrontar una crisis que, sin duda, amenaza la supervivencia presente y futura de la diócesis andaluza.

“Podríamos quedarnos sin patrimonio”

En declaraciones al diario Ideal, su vicario general, Ignacio López, admitía la gravedad de la crisis. “Una barbaridad, una locura que parte de una refinanciación que se hizo de préstamos”, señala el religioso, quien advierte de que, en caso de impago, “podríamos quedarnos sin patrimonio”.

Para contener la deuda, la diócesis ha planificado tres acciones urgentes. La primera, contener el gasto para que “sea más sensato, aunque ya ha habido recortes porque sabíamos lo que se nos venía encima”; la segunda, alquilar inmuebles; y, la tercera, vender propiedades. Gómez Cantero ha rechazado desde el comienzo la opción de despedir a personal diocesano. Más aún: ha ordenado crear una comisión de técnicos, “seglares e independientes”, que elaborarán un plan para ver qué inmuebles propiedad de la diócesis pueden alquilarse o venderse para hacer frente a la deuda más urgente. 

“Enajenar patrimonio es una decisión muy dolorosa, y la duda ahora será qué puede venderse para alcanzar esos ocho millones y si, una vez decidido, hay compradores”, resalta el vicario general. Entre las propiedades que podrían ayudar a paliar la deuda destaca el Seminario, sin uso desde que el pasado año se trasladaran los seminaristas a Cartagena, y cuya venta, bien para un hotel, bien para residencia de estudiantes”.

Desalojar el Seminario

El único problema, además de saber si hay comprador, es que allí hay ‘bicho’: el obispo emérito, Adolfo González Montes, se niega a abandonar el inmueble, aunque hasta en tres ocasiones Gómez Cantero le propuso distintas posibilidades. “Se priorizarán los solares y los edificios construidos que tengan poco uso”, apunta el vicario general, quien no obstante admite las dificultades de venta de este inmueble. “Habría que vender la finca en su totalidad y desalojarlo”.

Un edificio en la plaza Bendicho, las cuatro viviendas de la calle General Castaño o parcelas y solares ubicados en Roquetas de Mar y Aguadulce, así como la Casa de Espiritualidad serían otras de las opciones. “Se priorizarán los solares y los edificios construidos que tengan poco uso”, concluye Ignacio Gil, que está convencido de que si logran pagar esos ocho millones antes de fin de año, serán capaces de abonar toda la deuda diocesana a medio plazo.

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