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La campaña socialista en las iglesias londinenses en 1887

En 1881, Henry Hyndman creó la Democratic Federation (Federación Democrática), aunque con el tiempo cambiaría su denominación por la de Social Democratic Federation (Federación Social Democrática). Esta organización editaba Justice, el que puede ser considerado el primer periódico socialista británico. En la organización destacaron también sindicalistas muy activos, como Ton Mann y John Burns, que hicieron que se vinculara hacia el sindicalismo. Otra de sus características fue que se trató de la organización británica más cercana a las ideas marxistas.

Pues bien, en 1887 organizó una campaña de propaganda política en las iglesias británicas. En los domingos de comienzos del año una serie de grupos en barrios de Londres acudían a las iglesias para realizar verdaderos boicots a los predicadores, con canciones sobre los patronos, la doctrina cristiana de la resignación y sobre lo que se predicaba desde los púlpitos. Estos hechos provocaron detenciones por “alboroto”. Uno de los detenidos fue condenado a trabajos forzados.

El acto más importante tuvo lugar en la catedral de San Pablo. En el interior del templo comenzó un murmullo que fue a más con pullas dirigidas  al predicador, aplausos y carcajadas.

De forma paralela, al terminar los oficios religiosos en muchos templos de la capital británica, se celebraron reuniones para reivindicar la revolución social. También se produjeron manifestaciones delante de las iglesias.

La policía reaccionó especialmente en la catedral de San Pablo, dada la importancia de este templo, aunque, al parecer, no ocurrió ningún incidente especial.

Esta campaña suscitó un debate en el seno de la Federación. Para algunos de sus miembros era una buena táctica porque llamaba la atención pública y agitaba. Pero otros pensaban que si no se llegaba hasta las últimas consecuencias era mejor no emprender este tipo de acciones. Entre estos críticos se encontraba Ernest Belfort Bax, cuyo artículo publicado en el número 55 de “El Socialista”, hemos empleado como fuente principal para este artículo. Belfort pensaba que no bastaba con interrumpir oficios religiosos, sino que había que impedirlos para celebrar mítines socialistas con el fin de denunciar “la hipocresía burguesa” que se reflejaba claramente en esas ceremonias.

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