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Infiltradas en la red de iglesias católicas de Madrid donde se mantienen las prohibidas “terapias de conversión” para gays y lesbianas

“No te preocupes. No eres homosexual, ni bisexual. Esto te ha quitado la paz”. Dos reporteras de El MUNDO se adentran, con identidades cambiadas, en la red de iglesias católicas de Madrid donde se siguen practicando las prohibidas “terapias de conversión” para gays y lesbianas

El sacerdote F.S., de la parroquia de San Juan Crisóstomo en Madrid, nos escucha sentado en un sillón del despacho parroquial. “¿Te has masturbado pensando en ella? ¿Qué tipo de encuentro sexual tuvieron? ¿Sostuvieron alguna conversación de índole sexual?”… inicia la primera sesión de “terapias de conversión”. Tras las preguntas directas, enseguida explica cómo trabajar con lo que bautizó como “pensamientos intrusivos”.

En el ‘escenario’ en que recibe el religioso, junto al escritorio, hay dos sillones, uno frente al otro, lo que transmite la sensación de estar en la oficina de un profesional de salud mental. “No soy psicólogo ni nada de esas cosas, soy párroco. Mi trabajo es darte mi punto de vista sacerdotal”, aclaró en su propósito de describir la cita como un “tipo de confesión”.

Lo cierto es que ir más allá está perseguido. Y para verificar -o descartar- que tras la apariencia de confesión se esconde una “terapia de conversión” en toda regla, dos periodistas de EL MUNDO, con los seudónimos Cristina y Aurora, nos hicimos pasar por dos homosexuales en búsqueda de ECOSIG.

Se conoce como “terapias de conversión” a las técnicas, sin rigor científico alguno, para corregir la orientación sexual o identidad de género de una persona. Son oficialmente denominadas como ECOSIG (Esfuerzo para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género). En España hay ocho comunidades autónomas que sancionan estas prácticas. En el caso de Madrid, la multa oscilaentre 20 y 40 mil euros a quien las ofrezca sin que importe el consentimiento de la persona atendida.

Para poder concertar el encuentro con el sacerdote, tras tener noticias de que estas prácticas prohibidas seguían realizándose, una de nosotras le expuso que sentía una atracción por su compañera que, sin embargo, no experimentaba con los hombres. Le dije [Aurora] que, hasta el momento, mis encuentros con Cristina no habían llegado al acto sexual porque yo había resistido a mi impulso. “Gracias a Dios que no ha ido a más, si hubiese ido a más y hubieses dado el paso de la relación sexual te hubiese afectado muchísimo, lo tengo claro.”, afirmó el religioso después de un suspiro de alivio.

Así son las terapias de conversión para gays ilegales en Madrid: “No eres gay, rotundamente no”

Según el sacerdote de San Juan Crisóstomo, [Aurora] tenía un gran deseo de ser amada. Este anhelo “te hizo vulnerable” a “caer en tentaciones”. Confundí la intimidad que encontré en mi relación de amistad con ser bisexual. Sostenía que el sentirme querida, escuchada y entendida puede provocar “un cierto tipo de enamoramiento”, pero que este no era el “amor verdadero”. Con su rosario en la mano, repetía, “No te preocupes. No eres homosexual, ni bisexual. Esto te ha quitado la paz, tú sabes que no es bueno y no es de Dios“.

“Esto pudo haberte pasado con cualquiera. Si hubieses sentido esta cercanía con un sacerdote, te hubieses enamorado de él. El que en este caso haya sido una amiga, eso es un poco diabólico para confundirte y crearte una nube de miedo.”, subrayó mientras mostraba su gran rechazo a la atracción sexual hacia mi compañera Cristina.

Gracias a Dios que no ha ido a más, si hubiese ido a más y hubieses dado el paso de la relación sexual te hubiese afectado muchísimoEl sacerdote F.S.

Al final de la sesión, me invitó a una segunda “confesión” en su despacho tres semanas después. Incluso me dio una serie de instrucciones para manejar estos pensamientos. Entre ellas mencionó, buscar amistades creyentes heterosexuales, unirme a un grupo de fe potente y “evocar el nombre de Jesús o María” cada vez que pensara sexualmente en ella. Indicó que debía “enfriar mi relación” con Cristina y, si no podía coger la distancia necesaria, me aconsejó cambiar de trabajo.

EL GRUPO CURAS

Mientras, comentó que, si volvía a caer en la tentación, ellos disponen de los mejores psicólogos especializados en el tema, grupos de apoyo y “recursos infinitos para ayudarte”. Mencionó la posibilidad de unirme a un grupo de “acompañamiento” para personas creyentes que se identifican como homosexuales. Explicó que en este grupo de apoyo él asiste a personas “distintas” que llevan muchos años practicando la homosexualidad, a veces de modo “reiterado y compulsivo”. Presumió de haber “curado” a muchas personas en mi situación y que podía hacer lo mismo conmigo. Más aún, mencionó a un grupo católico llamado Curas, dirigido por un amigo íntimo suyo, al que se refirió como Pablo. Describió tanto al director de este grupo como a la entidad en sí como “expertos” en este tema.

Según la teóloga estadounidense Mary E. Hunt, la ideología de estos grupos que persiguen “curar” a homosexuales “está fundada en la Ley Natural que establece que la sexualidad es una función exclusivamente reproductiva. Por esto, la homosexualidad es vista como antinatural, pecado e moralmente desordenada”. Este discurso no solo se repite dentro de algunas iglesias sino también en los Centros de Orientación Familiar (COF) que igualmente ofrecen estas “sesiones de acompañamiento”.

Con esta chica, seguramente, buscabas un abrazo de madre y se sexualizó. Por eso pasaste esta barreraLa orientadora L.

Los COF forman parte de la Delegación Diocesana de Pastoral Familia. Son centros creados por iniciativa de una parroquia, formados por personas especializadas en distintos ámbitos. Aquí es donde conocimos a L, orientadora que también se ofreció a asesorar a Cristina. En línea con el discurso del sacerdote FS, la empleada del COF defendió que la relación entre un hombre y una mujer es la única que encaja dentro de la fe porque siempre va a ser más completa.

L. atiende en la parroquia Nuestra Señora de la Moraleja, en un despacho pequeño con una estética similar a la anterior. Con una sonrisa y sus ojos fijados en mí, comenzó a escuchar con gran atención mi historia. “¿Y las relaciones sexuales con tu novio?”, me preguntó como si fuera mi amiga. Luego llegaron muchas preguntas acerca de mi infancia y la relación con mis padres. Para que entrara en más detalles, inventé que entre mi madre y yo siempre hubo tensión. Tras hacer más preguntas, como si objetivamente pensaba que mi madre me quiso, ya tenía mi veredicto. “No eres lesbiana. Tienes un anhelo afectivo de lo femenino”, me confirmó al asegurarme que era completamente normal y que no me preocupara. Según L., mi afectividad no fue atendida por mi madre, que “son las que nos dan y nos completan afectivamente como mujeres”. Y que esta confusión afectiva se trasladó a la excitación corporal.

“Con esta chica, seguramente, buscabas un abrazo de madre y se sexualizó. Por eso pasaste esta barrera”, aseguró. Un discurso que hasta el momento incluso podría parecer lógico para una persona que está buscando respuestas tras caer en “la tentación homosexual” que no entendía.

L. me aseguró que hoy en día se promueve el discurso de “eres lo que sientes” y por eso al sentir cosas hacia esta mujer pienso que soy homosexual. “La premisa actual es que eso no se puede cambiar. Claro que se puede cambiar“. Y no sólo cambiar, explicó, sino también controlar para que “no se me vaya de las manos”. Comparó la experiencia con el vicio de comer o beber en exceso.

Esta orientadora espiritual destacó durante los primeros 40 minutos de su intervención que yo era libre de seguir el camino que quisiera. En la segunda parte de su discurso apuntó a las consecuencias que, según ella, se producirían en el caso de seguir el camino homosexual. “Yo te aseguro que todas las personas que he tenido en el otro lado no son felices. Llevan sufriendo toda su vida y no quieren sentirlo. Las que han entrado en este proceso de involucrarse sexualmente, pasan un infierno. Me dedico a esto”, me advirtió al recordar que debería valorar mucho lo que tengo con mi pareja. “Aunque lo dejes todo por ella, ¿crees que tienes futuro? No es la vida que tu anhelas, que tu corazón anhela”, respondió ella misma a su pregunta retórica.

Le confesé que le conté a mi novio mi encuentro sexual con esta mujer. Guardó un silencio. Me preguntó si después de lo ocurrido había mantenido relaciones sexuales con él. No le agradó mi respuesta y me recomendó directamente no tener relaciones sexuales con mi pareja con el objetivo de estar “más serena” y no recordar lo que había vivido con Aurora.

Tras esta hora y media de sesión, se despidió de mí recordando que en caso de volver a sentir algo parecido podía llamarla para hablarlo. Además me aconsejó la lectura de un libro titulado Sanar las 8 etapas de tu vida. También unas fichas que ayudarán a trabajar mi “afectividad no madurada”.

El sacerdote F.S. y la orientadora espiritual L no han sido los únicos en ofrecer “curarnos”. “Podéis hacer un curso sobre cómo tiene sentido la relación hombre y mujer y no otra cosa“, nos recomendó por teléfono una trabajadora del COF Betania al aconsejarnos ir a la iglesia Nuestra Señora del Buen Suceso. “Es estupendo. Te va a ayudar seguro”, dijo al referirse a uno de los sacerdotes de esta iglesia. Al hablar con el COF Sagrada Familia, nos explicaron que los servicios consisten en: confesiones con el sacerdote de Buen Sucesos y sesiones con los psicólogos del COF. Mientras, el COF Virgen de Oláz también accedió a atendernos, a través de un orientador.

Desde la implementación de las leyes que prohíben estas prácticas, solo se ha impuesto una multa en 2019. En 2021 el Tribunal Superior de Justicia anuló esta sentencia por “irregularidades procedimentales” en la fase de información previa. En este marco, Saúl Castro, abogado que lleva 4 años investigando este fenómeno en España, ha entrevistado a 25 víctimas y documentado a unos 80 perpetradores que promueven u ofrecen estas prácticas. Indica que estas agrupaciones tienen la capacidad para atender simultáneamente a aproximadamente unas 300 personas. “Podríamos hablar de miles de víctimas en España en los últimos años”, estima.

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