El Principado y el Ayuntamiento ya estudian reformar el edificio para darle un uso laico
En la iglesia de Santa Marina hace tiempo que no se ofician servicios religiosos. El descenso de feligreses y el importante deterioro del inmueble, en parte ya solucionado, llegaron incluso a provocar que los vecinos pidieran hace un año el derribo del edificio. A estas alturas parece muy improbable que la iglesia recupere la actividad pastoral. Pero al clero le ha sobrevenido una idea para que el edificio vuelta a ser punto de encuentro para los vecinos. El Arzobispado le ha ofrecido al Ayuntamiento de Mieres la cesión del grueso del inmueble para su transformación en un centro de carácter social.