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Familia, el falso debate

Qué pretende el episcopado mexicano en su campaña contra los matrimonios igualitarios, contra los hogares formados de manera alternativa y sobre todo contra los hijos de mujeres lesbianas y de padres homosexuales, a quienes también desprecia?

La jerarquía católica sabe que la población LGBTI siempre ha tenido hijos biológicos, que los educa, protege y ama. También debería saber que una cosa es el placer sexual y otra la capacidad reproductiva. Sin embargo impulsa un falso debate sobre la adopción porque ni las lesbianas ni los homosexuales necesitan adoptar.

A pesar de ello, sigue vertiendo falsos argumentos orientados a desacreditar la tutela de derechos en quienes viven bajo identidades LGBTI mediante la   construcción de un debate falso, doloso y perversamente orientado, donde de manera irresponsable el clero incluyó a su agenda homofóbica los derechos de la infancia. ¿Cuál es el miedo?

No creo que les ocupen los niños de los matrimonios igualitarios. En realidad  el clero tiene miedo de la modernidad que implica reconstruir la lectura del mundo. Le aterra observar cómo se fragmenta la lectura binaria de la sexualidad, rescoldo en el que basan el control espiritual de la población que aún escucha sus llamados a misa.

La infancia les tiene sin cuidado, ya que el abandono, los accidentes y la violencia contra niños efectivamente está registrado pero en los hogares heterosexuales. Un reciente estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México revela que la mayoría de las personas adultas en nuestro país aceptan haber sido golpeadas por sus padres. El 62.5% dijo que su papá lo golpeó y el 63% reconoció que fue su mamá quien le pegaba en la niñez.

La violencia intradoméstica es una realidad cotidiana que acompaña la formación de los hijos de matrimonios heterosexuales. Por eso la legislación penal mexicana es abundante en la tipificación de delitos ocurridos dentro de la familia tradicional, el modelo por el que en este momento los jerarcas católicos nuevamente se rasgan las vestiduras.

En otro apartado del referido estudio, por cierto realizado a través del Instituto de Investigaciones Jurídicas, se consigna que para el 88.1% de la población sí existe violencia dentro de la familia. Estos números son expresión de una indagación científica que recogió las voces de la sociedad en 25 encuestas nacionales para abordar distintos tópicos que no estaría mal recomendar a quienes siguen creyendo que pueden decir barbaridad y media en nombre de una moralidad que ni ellos mismos respetan.

Por otro lado, es necesario advertir que la paternidad y la maternidad son expresiones naturales en cualquier ser humano y que de ninguna manera están condicionadas a la preferencia sexual. Gays y lesbianas pueden ser padres y madres biológicas pues tienen órganos reproductivos y libertad para usarlos si deciden tener descendencia. Se trata de un derecho protegido en nuestra Constitución.

¿De dónde sacan estos señores argumentos para asegurar públicamente que la población LGBTI no puede reproducirse? Lo han hecho siempre, históricamente y el clero lo sabe, como sabe también que no puede evitarlo. Por eso ahora, ante la creciente visibilidad internacional del matrimonio formado por parejas del mismo sexo, la jerarquía católica asume la tutela de la vida conyugal creyendo que de esa manera los ciudadanos no heterosexuales quedarán marginados de las condiciones jurídicas para consolidar esta importante opción de convivencia social, que por cierto la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya avaló.

Al analizar el debate suscitado en Francia en torno al Pacto Civil de Solidaridad, aprobado en 1999 como una figura emergente para las parejas del mismo sexo, la académica Judith Butler observó que la resistencia a permitir la adopción en dicha figura jurídica estaba llevando a considerar a los hijos como receptáculo de la transferencia y reproducción de la cultura francesa.

Por ello planteó que estos niños, biológicos o adoptados, podrían hacer que la humanidad surja de estructuras narrativas que no se reducen a una sola historia. Y esa historia es la que el clero no quiere cambiar.

Referencias

·      Galeana, Patricia; Vargas Becerra, Patricia. “Géneros asimétricos. Representaciones y percepciones del imaginario colectivo. Ed. UNAM, 2015, México.

·      Butler, Judith. “¿Es el parentesco desde ya siempre heterosexual? Traducción de Julia Constantino. Revista Debate Feminista, Año 16, Vol. 32. Octubre del 2005, México.

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