Ex alumnos de una escuela de Girona denuncian abusos por parte del ex capellán

Nuevos casos de abusos de menores presuntamente cometidos por el ex capellán de Vilobí d’Onyar (Selva), mossèn Tomàs. Esta vez, denunciados por cinco ex alumnos de la escuela Bell-lloc de Girona que han asegurado haber sufrido tocamientos por parte del religioso entre los años 60 y 90.

Así lo ha confirmado el centro escolar a través de un comunicado en el que asegura que, a raíz del reportaje publicado por el ARA, «algunos antiguos alumnos» se habían puesto en contacto con el colegio, «para explicar que sufrieron tocamientos durante las actividades que el ex sacerdote organizaba en la rectoría de Vilobí».

Según la nota, uno de los testigos les ha explicado que «un día, hace más de treinta años», se había sentido «acorralado» por el ex capellán, «hasta que logró escabullirse».

En cuanto a la presencia y trayectoria del ex cura, el centro escolar ha aclarado que este «colaboró con Bell-lloc desde el curso 67/68 al 95/96, asistiendo al colegio para ofrecer atención sacerdotal: celebrar misa, confesar y hacer homilías».

El centro también ha afirmado que según testimonios con los ha contactado recientemente, el ex sacerdote había impartido «alguna clase de religión», y también que había dedicado parte de su tiempo a «atender la dirección espiritual de algunos alumnos individualmente», durante los primeros años su estancia.

Sin embargo, el centro ha asegurado que no dispone de «ningún registro histórico que detalle» todas las tareas que el ex párroco realizó en Bell-lloc durante su periodo en la escuela.

Por otro lado, la dirección del Bell-lloc también ha explicado que se han puesto en contacto con todos aquellos que ocuparon cargos directivos en aquella época, y que «ninguna de ellas tiene constancia de haber recibido ninguna denuncia de carácter sexual sobre las actuaciones del sacerdote».

No obstante, la escuela sí que ha confirmado que, según una entrevista del año 1999, entre una familia de Vilobí y un tutor personal, los padres comentaron que sus hijos no habían hecho la Comunión en Vilobí por una «enganchada» con el ex cura. Asimismo, el colegio ha detallado que «un año antes, el entonces director del colegio recuerda haber atendido a unos padres que le manifestaron extrañeza por unos comentarios del sacerdote durante una excursión con sus hijos».

«De ninguna de estas dos entrevistas no se podía deducir que el sacerdote hubiera mantenido conductas inapropiadas con menores», ha especificado la escuela.

Por otro lado, el centro educativo ha asegurado que está «al lado» de los ex alumnos afectados por los abusos, a los cuales ha animado a dar su testimonio en la comisión diocesana creada por el Obispado de Girona para investigar el caso de abusos sexuales de Vilobí d’Onyar

Finalmente, el centro escolar también ha recalcado que «la dirección asume la plena responsabilidad de los abusos que se hubieran podido producir en el colegio», y ha explicado que han enviado cartas a todas las familias de los actuales alumnos para tranquilizarlas ante las múltiples denuncias contra el ex capellán.

En ellas, la escuela ha asegurado que actualmente cuentan con protocolos «eficaces» para prevenir «cualquier actuación que pudiera dañar el bienestar y la integridad de sus alumnos».

Mientras por su parte, el Obispado de Girona ha comunicado que el obispo de Girona, Francisco Pardo, ya ha constituido una comisión diocesana para investigar los presuntos abusos atribuidos al ex capellán durante sus 30 años como párroco en Vilobí d’Onyar.

Su objetivo, «aclarar los hechos, y acoger, escuchar y acompañar las posibles víctimas». Según la diócesis, la comisión comenzará a trabajar a partir del próximo lunes para atender a los testigos que lleguen, tanto de la parroquia como de la escuela, así como para ponerse en contacto con personas que hayan aparecido en los medios de comunicación en relación al caso de presuntos abusos.

En cuanto, a los casos denunciados por ex alumnos de la escuela Bell-lloc, el Obispado de Girona ha aclarado que los presuntos abusos que se hayan cometido en el centro escolar «son responsabilidad del centro, ya que el ex capellán ejercía como cura sin ningún nombramiento del Obispado». La comisión diocesana estará formada por personal de carácter técnico y por una persona que tendrá la tarea de acompañar las posibles víctimas.

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