Etiquetado: Enrique del Teso

Plácido, fundamentalismo religioso, Skolae

Es difícil saber cuánto hay de teatralidad en los balbuceos de Plácido Domingo y cuánto de aturdimiento verdadero. La gente que por su posición fáctica o por su cargo tiene un poder sin control en un determinado ámbito, apellídese Villa o Domingo, con el tiempo llegan a sentir con sinceridad que ese ámbito es suyo por derecho. Allá por los ochenta oía por la radio a Jesús Hermida y sus...

El Día de Asturias asoma con silencio, pereza y arzobispo

Enseguida llega el Día de Asturias. Llega todos los años, como un susto, cuando todavía no despegamos de nosotros las últimas hebras de la modorra de agosto. La jornada viene distinguiéndose por cierta forma de silencio y por cierta forma de tradicionalidad. Pocas veces Asturias es motivo de atención informativa, por incomunicada que esté o por excepcional que sea su declive. Si no hay alguna truculencia, los asuntos de aquí son...

Los bienes de la Iglesia y otros males (de la socialdemocracia)

En 1946 los calzoncillos de los varones en España siempre eran blancos. Hasta tres décadas después no hubo esa prenda en colores. Faltaban todavía 50 años para que hubiera teléfonos móviles y DVDs. No podía haberlos: 1946 era 30 años antes de las cintas de vídeo VHS. Solo había radio, faltaban 10 años para que llegara la televisión, 26 años para que hubiera televisión en color y 44 años para...

La Iglesia y sus ideologías y que predique el nuncio

Hace catorce años yo tenía una situación familiar normal y corriente. Como no soy Sergio Ramos, basta con lo básico: estaba casado, tenía una hija y un hijo. En ese momento el gobierno de Zapatero elabora una ley que permite que se casen personas del mismo sexo. Y entonces ocurrió con mi normalísima familia lo que tenía que ocurrir. Absolutamente nada. Habían tronado púlpitos eclesiales y atahonas conservadoras con que las...

Condecorar vírgenes por lo civil

«Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio y desvelábase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para solo ello.» (M. de Cervantes, Don Quijote de la Mancha). Hace tres años Jorge Fernández le dio la medalla al mérito policial a Nuestra Señora del Amor. «Desvelo, sacrificio y dedicación»: tales eran los merecimientos del ser que recibía...