Elkarrekin Podemos-IU se queda solo en defensa de la laicidad en actos públicos del País Vasco

El Parlamento vasco rechaza, con el voto del resto de grupos, vetar los símbolos y referencias religiosas en actividades como la jura del lehendakari

La jura del lehendakari «humilde ante Dios» en Gernika, su asistencia a misas como la de San Ignacio en Azpeitia, la participación de obispos o representantes de la Iglesia en reuniones o actos… Hasta el Dalai Lama visitó el Parlamento vasco en 1997. Todos estos acontecimientos comparten al menos dos cosas: que tienen presente símbolos o referencias religiosas en una actividad pública y que, al menos por ahora, podrán seguir produciéndose como siempre. La Cámara autonómica ha rechazado este jueves, con el voto del resto de grupos, una proposición no de ley de Elkarrekin Podemos-IU para vetar este tipo de prácticas.

La laicidad en la función pública es un debate recurrente en la política vasca y la nacional. La Constitución establece en su artículo 16.3 que España es un Estado aconfesional, pero no completamente laico. Así, es más que habitual observar elementos religiosos en actos y juramentos de cargos públicos. En su mayoría, católicos, una confesión en la que cuatro de cada cinco vascos dice seguir, independientemente de ser más o menos practicante. Partiendo de esa realidad, la eterna polémica está en si los representantes de la sociedad, en sus funciones como tal y no en su faceta privada, deberían abstenerse de mostrar cualquier tipo de vinculación religiosa.

Para la mayoría del Legislativo autonómico, un veto de estas características no es de recibo. PNV, EH Bildu, PSE, PP+Cs y Vox han dejado solo a Elkarrekin Podemos-IU en defensa de una limitación muy estricta. La coalición morada proponía que ningún acto público contenga «connotaciones religiosas», que no se invite a representantes eclesiásticos a dichas actividades y que se estableza una fórmula laica para que el lehendakari, sea quien sea, jure su cargo bajo el Árbol de Gernika. La portavoz del grupo, Miren Gorrotxategi, ha apelado al «deber de neutralidad» de los representantes y a la «obligación de separar Iglesia y Estado».

Con diferentes matices, ninguno de los grupos restantes está dispuesto a imponer esas limitaciones. «Las creencias no se cambian a golpe de Boletín Oficial», ha lanzado el parlamentario del PNV Jon Andoni Atuxa. En la bancada jeltzale admiten que la progresiva secularización de la sociedad es una realidad, pero consideran que la iniciativa de Podemos avanza hacia una «gestión no positiva, sino impositiva» de la libertad religiosa. Sus socios en el Gobierno, el PSE, se preguntan qué cambio se produciría en la actividad pública. «¿Qué adoctrinamiento se puede desprender de este tipo de juramento? Las instituciones vascas siguen siendo igual de independientes», ha expresado Txarli Prieto.

La propuesta de los morados ni siquiera ha sido del agrado de EH Bildu, tal vez el grupo más proclive a apoyar una iniciativa de este calado. La parlamentaria Eba Blanco ha aclarado que su formación propugna la laicidad en la faceta pública, pero no cree que esta sea una prioridad de la ciudadanía vasca. «A día de hoy nos preocupan las políticas del Gobierno de coalición. Que el señor Urkullu jure humilde ante Dios o ante el Corán pasa a las últimas posiciones», ha enfatizado. La representante abertzale ha protagonizado un roce con Gorrotxategi, quien anteriormente se había sorprendido de que Bildu solo quisiera hablar de «las cosas de comer». «Le falta cortesía parlamentaria», le ha respondido.

Aún más en contra se ha mostrado el grupo de PP y Ciudadanos. «Esta iniciativa es el ejemplo de una declaración improductiva», ha afirmado su portavoz, Carmelo Barrio, quien observa un texto «contrario a la libertad y alterados de nuestras tradiciones más arraigadas». El representante de la coalición de conservadores y liberales ha acusado a Podemos de tratar de «convertir el laicismo en dogma» y ha expuesto que «lo eclesiástico es igual de civil que lo gastronómico». Por último, la parlamentaria de Vox, Amaia Martínez, ha ironizado sobre el objetivo de la propuesta de Podemos: «¿Pasa lo mismo en los países de Oriente Medio que financian su partido?».

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