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Policía en el puente parisino cercano al lugar del ataque / Reuters

El yihadista que mató a un turista alemán en París cumplió condena por planear otro ataque en 2016

El autor del atentado reivindicó su pertenencia al Estado Islámico y sufría problemas de salud mental

Francia se ha despertado este domingo con la resaca tras el horror del ataque del sábado por la noche cerca de la Torre Eiffel. Armand R., de 26 años, con la nacionalidad francesa y raíces iraníes, mató a un turista alemán e hirió a otras dos personas en un atentado perpetrado con un cuchillo y un martillo. Después de esos hechos que ensangrentaron una de las zonas más turísticas de París, los medios galos se preguntan sobre las motivaciones de este yihadista, con antecedentes penales por sus simpatías con el islamismo radical, pero al que los servicios de seguridad también vigilaban por sus problemas de salud mental.

Las motivaciones islamistas coexisten con el desequilibrio mental en el perfil del atacante. Testigos le escucharon gritar “Allahu akbar” (Dios es el más grande en árabe). El autor del brutal homicidio, que se encuentra actualmente detenido en comisaría después de que lo neutralizaran con un Taser, también dijo a los agentes que “estaba harto de ver a los musulmanes morir en Afganistán o Palestina”. Acusó, además, a Francia de ser “cómplice de Israel”. Prácticamente en paralelo de los hechos, publicó en las redes sociales un video en que reivindicaba su acción y su pertenencia al Estado Islámico. La fiscalía antiterrorista asumió la investigación.

“Estaba bajo tratamiento psiquiátrico”

La policía francesa ya había detenido en 2016 a Armand R. Entonces, lo arrestaron por planear un ataque con un cuchillo en el distrito financiero de la Défense, en la región de París, además de pensar en viajar a Siria. En 2018, lo condenaron a una pena de cinco años de prisión (uno de ellos de encarcelamiento condicional). Mantenía vínculos, sobre todo a través de internet, con los responsables del atentado contra el sacerdote Jacques Hamel en julio de 2016 o de la decapitación del profesor Samuel Paty en octubre de 2020. 

El autor del atentado del sábado también “estaba bajo un tratamiento psiquiátrico y neurológico”, explicó el ministro del Interior, Gérald Darmanin, en unas breves declaraciones a la prensa cerca del lugar de los hechos. Después de que saliera de prisión, parecía que se había “alejado de la religión”, indicaron fuentes policiales a la Agencia France-Presse.

Sin embargo, a partir de la primavera o verano de 2022, dejó de medicarse y su perfil (“muy inestable” y “muy influenciable”) preocupó de nuevo a los servicios de inteligencia. Según la cadena BFM TV, el atacante dijo a los agentes que “quería suicidarse muriendo en manos de la policía”. Después de este atentado, el ministro del Interior ha defendido que pueda obligarse a una persona potencialmente peligrosa a seguir un tratamiento psiquiátrico. “Debemos sacar conclusiones de lo sucedido”, ha dicho en el plató de TF1.

Armand R. nació en Neuilly-sur-Seine —una de las localidades más ricas de la región de París— y vivía con sus padres iraníes, que no eran de confesión musulmana. Tres integrantes de su familia o entorno se encuentran actualmente detenidos en comisaría en el marco de la investigación. Su madre había expresado a finales de octubre “su preocupación respecto al comportamiento de su hijo que se encerraba en sí mismo. En esas circunstancias, sin embargo, ningún elemento había permitido impulsar nuevas investigaciones penales”, ha explicado el fiscal antiterrorista Jean-François Ricard en una rueda de prensa el domingo por la tarde.

Él se había radicalizado por su cuenta a través de sus vínculos por internet, un delirio fundamentalista alimentado, asimismo, por sus problemas de salud mental. “Como sucede a menudo en estos casos, se mezcla la ideología, una personalidad fácilmente influenciable y por desgracia la psiquiatría”, ha declarado este domingo el ministro de Sanidad, Aurélien Roussseau. Ha precisado que la vida de las dos personas heridas no corre peligro. El hombre asesinado era un turista, de 26 años, con la doble nacionalidad de Alemania y Filipinas. Le arrebataron la vida mientras se paseaba con su pareja sentimental. 

Un tipo de ataque recurrente

El tipo de ataque de este sábado recuerda a otros ocurridos estos últimos años en París. En mayo de 2018, un joven francés, y nacido en Chechenia, mató con un cuchillo de cocina a un transeúnte en el barrio de la Ópera. Un año antes, un egipcio había atacado a soldados cerca del Museo del Louvre. Desde la oleada yihadista de 2015 y 2016, Francia no ha sufrido grandes atentados, pero sí que se produjeron ataques puntuales de este tipo prácticamente todos los años. El último de ellos había ocurrido el 13 de octubre en un instituto público en Arras, con la muerte del profesor Dominique Bernard por parte de un exalumno radicalizado.

Desde el 7 de octubre y la devastadora escalada en el conflicto palestino-israelí, las autoridades francesas temen eventuales repercusiones en su territorio. El contexto actual recuerda, de hecho, al otoño de 2020 cuando coincidieron una oleada de discursos hostiles contra Francia en países musulmanes con una serie de atentados de pequeña escala, que dejaron un balance de cuatro muertos. El más impactante de ellos fue la decapitación del profesor Paty, brutalmente asesinado por haber mostrado las caricaturas de Mahoma de la revista satírica Charlie Hebdo.

Aunque este año ha habido dos muertos por la lacra yihadista —una cifra trágica, pero no especialmente elevada—, una atmósfera sombría de miedo y crispación impera en Francia, donde los medios hablan de una “importación del conflicto”. Los actos racistas contra los judíos y los musulmanes han aumentado de manera significativa en las últimas semanas. Las autoridades temen que esta coyuntura no solo afecte a la campaña turística de estas Navidades, sino también a los Juegos Olímpicos del año que viene.

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