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Presentar como resignificación del mayor monumento fascista de Europa un acuerdo con la iglesia que permite continuar a los monjes que legitimaron como religioso ese monumento fascista, sólo puede ser explicado como una perversión reactualizada de un miedo que filtra el reciente imaginario del PSOE.
El PSOE actual le sigue teniendo miedo a la iglesia católica, todavía ven en su imaginario de temor político al terrible fantasma de Rouco Varela. El PSOE se ha burlado de todas las asociaciones de memoria y con el acuerdo de marzo del 2025 lo único que ha hecho ha sido revalidar legalmente un acuerdo firmado por Franco en 1958.
El convenio firmado en 1958 entre Franco y la congregación benedictina estableció la presencia permanente de los monjes en el Valle de los Caídos. Este acuerdo, formalizado el 23 de agosto de 1958, encomendó a la Orden de San Benito la custodia y gestión espiritual del lugar, específicamente en la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Según el documento, los benedictinos se comprometieron a mantener una comunidad monástica dedicada a la oración perpetua por los caídos de la Guerra Civil y a atender las necesidades litúrgicas de la Basílica. A cambio, el Estado español garantizó el sostenimiento económico de la comunidad y su permanencia indefinida en el sitio. Este convenio ha sido la base legal e histórica que ha permitido a los benedictinos permanecer en el Valle durante décadas, incluso ante la reciente ley de memoria democrática que obligaba a su completa ‘resignificación’. El acuerdo de febrero de 2025 entre el Vaticano y el Gobierno español reafirma esa presencia decidida por el dictador Francisco Franco, sancionada con la firma de su brutal ministro Carrero Blanco.
El gobierno del PSOE ha firmado “ sumisamente” en Roma- no en Madrid- un acuerdo cuyo objetivo no era tanto ‘resignificar’ el gigantesco mausoleo de estética fascista del dictador Franco como no enfadar a la poderosísima iglesia católica española.
Presentar como re significación del mayor monumento fascista de Europa un acuerdo con la iglesia que permite continuar a los monjes que legitimaron como religioso ese monumento fascista, sólo puede ser explicado como una perversión re actualizada de un miedo que filtra el reciente imaginario del PSOE. Ese miedo del PSOE a la iglesia católica les viene del gobierno de José Luis Zapatero cuando la Iglesia sacaba día si y día también miles de manifestantes contra todas y cada una de leyes de modernización laicista. En ese momento la iglesia tenia más capacidad para mover el voto que el propio Partido Popular que aún se presentaba en sociedad bajo la atractiva marca de un partido Liberal Conservador. El PSOE todavía le tiene miedo al fantasma de Rouco Varela.