El rostro de Yavé

Una rara estatuilla de arcilla está en el centro de una furiosa controversia académica después de que un arqueólogo israelí dijera que representa el rostro de Yavé, el terrible dios del Antiguo Testamento.

La estatuilla, que otros eruditos dicen que ni siquiera es una obra figurativa, fue hallada en Jirbat Qeiyafa, al sur de Jerusalén, en los territorios palestinos ocupados.

La llamada arqueología bíblica es una polémica pesudodisciplina que muchos historiadores ni siquiera consideran parte de la ciencia ni de la historia, pues su objetivo es buscar pruebas de que la Biblia siempre tiene razón.

Esto significa que los arqueólogos de esa disciplina no están tan interesados en revelar hechos históricos y contrastables como en confirmar que cualquier hallazgo tiene su correspondencia en los textos bíblicos.

La estatuilla se hizo hace casi tres mil años, lo que significa que según los estudios independientes más recientes se remonta a una época en la que para empezar ni siquiera existía el judaísmo.

Sin embargo, los arqueólogos bíblicos siguen empeñados en sacar adelante su empresa, que está cargada de ideología, y cuyo objetivo, a veces oculto y a veces abierto, es justificar el sionismo contemporáneo.

Numerosos arqueólogos, incluidos arqueólogos israelíes, han calificado el anuncio de «infundado e irresponsable», pero esto no tiene ninguna importancia para quienes se creen este tipo de noticias.

La estatuilla en cuestión se remontaría a la época de los reyes David y Salomón, dos figuras que sin duda no existieron, y mucho menos como las describe la Biblia, sino que son creaciones literarias posteriores.

El autor de la controvertida teoría es el profesor Yosef Garfinkel, que la ha comunicado mediante un artículo publicado en la Biblical Archaeology Review, una revista no menos controvertida y disparatada que en el pasado ha incluido en sus páginas teorías delirantes.

Según el profesor Garfinkel, la estatuilla, con una nariz prominente y orejas perforadas, sería la representación de Yavé, y es similar a otras dos estatuillas recuperadas en un yacimiento de Motza, 10 kilómetros al oeste de Jerusalén.

Garfinkel es uno de los arqueólogos más conocidos de entre quienes defienden que David y Salomón son figuras históricas y que las descripciones de la Biblia relativas a esa época son verdaderas.

Otros arqueólogos han criticado a Garfinkel con frecuencia diciendo que sus interpretaciones de la arqueología son demasiado «creativas» y no se corresponden con la historia

Algunos de los arqueólogos israelíes que excavaron en Motza, en cuyos trabajos se sustenta la teoría de Garfinkel, ya han respondido en la misma revista que Garfinkel utiliza obvios argumentos falsos para identificar las figurillas con Yavé.

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