El Papa reafirma el celibato y exige a los políticos católicos la defensa de sus valores

Su documento sobre la eucaristía no contempla novedades, salvo potenciar el latín y los cantos medievales en las misas

El Papa promulgó ayer un documento sobre la eucaristía de 128 páginas y con fecha del 22 de febrero, un tipo de texto que se llama exhortación apostólica y que, sin ser una encíclica, tiene su importancia porque también establece su magisterio. Además, es la primera que firma Benedicto XVI y, por abordar un tema tan importante, se esperaba para observar posibles cambios en algunos asuntos controvertidos. El escrito 'Sacramentum caritatis' supone la síntesis que hace el Papa de las conclusiones del gran 'congreso' de obispos de todo el mundo, denominado sínodo, que tuvo lugar en octubre de 2005 para debatir sobre la eucaristía. Ya entonces, escuchadas las ideas y reflexiones de los participantes, quedó claro que nada cambiaría gran cosa. Benedicto XVI lo confirma, salvo para alentar la recuperación del latín y el gregoriano en las misas.

CONCILIO VATICANO II

«Un influjo benéfico»

El Papa, de quien algunos sectores temían correcciones de rumbo en la reforma litúrgica del Concilio (que permitió las misas en la propia lengua, giró al sacerdote hacia los fieles y modernizó el rito), reconoce su «influjo benéfico». Aunque admite «dificultades y algunos abusos», afirma que «no oscurecen» la reforma, que tendría «aún riquezas no descubiertas del todo». Aún así, el texto está salpicado de llamadas al orden y a la continuidad con la tradición anterior.

VUELVE EL LATÍN

En misas multitudinarias

Una de las señales más claras de regreso a los orígenes, una de las obsesiones de Ratzinger, y guiño hacia los sectores integristas que reniegan del Concilio, como los 'lefebvrianos', es el retorno oficial del latín a la misa, aunque sea por la puerta de atrás. El Papa lo aconseja como solución en las grandes misas de encuentros internacionales, salvo en las lecturas, la homilía y las oraciones, aunque propone empezar a usarlo en las plegarias más conocidas. Sin embargo, «más en general», pide que en los seminarios los futuros sacerdotes «se preparen» para comprender y celebrar la misa en latín. «Se procurará que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín», concluye.

POLÍTICOS CATÓLICOS

«Valores no negociables»

El capítulo más claramente enunciado como mensaje es el titulado 'Coherencia eucarística'. Explica que el culto a Dios «no es meramente privado, al contrario, exige el testimonio público», regla que tiene una «importancia particular» para quienes toman decisiones sobre valores fundamentales. Son «no negociables» y los enumera: defensa de la vida desde la concepción a su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común. Los obispos, subraya, «deben llamar la atención constantemente sobre estos valores». Como se ve, es una lista de las batallas abiertas por la Iglesia en España, Italia y otros países contra la eutanasia, el aborto o las parejas gay.

CELIBATO Y CRISIS VOCACIONAL

La supresión no es la solución

Benedicto XVI reafirma la tradición latina del celibato del sacerdote -no así en el clero oriental- y pone como referencia «el hecho de que Cristo mismo viviera su misión hasta el sacrificio de la cruz en estado de virginidad». Dado que se ha debatido su supresión como una solución a la crisis de nuevas vocaciones, a este problema el Papa responde que es necesaria una «distribución ecuánime» de los sacerdotes, a los que pide «una mayor disponibilidad» a los traslados, aunque sea un sacrificio.

DIVORCIADOS CASADOS

Se reafirma el veto en la comunión

Uno de los aspectos en los que se planteaba un cambio de la Iglesia era respecto a la negación de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar. Aunque el Papa reconoce que es un problema «doloroso» y llega a definir estos casos como «una verdadera plaga», reitera la línea tradicional. La unión indisoluble entre hombre y mujer es para Ratzinger «un dato antropológico». La única salida de las parejas que desean romper su vínculo es la nulidad y si se rechaza sólo les queda «vivir como amigos, como hermano y hermana».

LITURGIA

«Obediencia fiel a las normas»

Benedicto XVI exige «obediencia fiel» a las normas litúrgicas, frente a variaciones creativas, e incluso propone dar a conocer entre los fieles los libros litúrgicos y misales. También insiste en que se respete el orden del rito -la palabra y la eucaristía-. Sobre la participación de los fieles, aspecto básico de la reforma del Concilio, Ratzinger opina que ha habido «incomprensiones» porque no se trata de una «simple actividad externa». Incluso aconseja «moderar» el gesto de desearse la paz, porque «puede adquirir expresiones exageradas» y crea confusión antes de la comunión. De hecho, revela que ha ordenado estudiar el posible cambio de este momento en la misa, para situarlo antes de las ofrendas. En cuanto al sacerdote, el Papa les advierte que nunca deben ser protagonistas y sus homilías no deben ser «genéricas o abstractas». Por último, pide facilitar el acceso a discapacitados a los templos, así como acercar la misa a inmigrantes y presos. Y verla por la tele no vale, salvo ancianos o enfermos.

LA CONFESIÓN

Menos indulgencias

El texto lamenta que los fieles están «inmersos en una cultura que borra el sentido del pecado» y recuerda el lazo directo entre la eucaristía y la penitencia. En ese sentido, el Papa pide colocar los confesionarios «bien visibles» en los templos, que se limiten las absoluciones generales y la práctica de las indulgencias. También llama seriamente la atención sobre misas, como bodas o funerales, en las que acuden a comulgar fieles que normalmente no lo hacen: en esos casos el cura debe recordar el significado del sacramento y si cree que no se dan las condiciones, suprimir la eucaristía.

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