El Opus Dei no tiene, según los progres, derecho a instruir

COMENTARIO: Algunos confunden el derecho a enseñar, con la obligación de que le demos los medios para que ellos puedan adoctrinar, como es el caso de Alcalá, donde el Opus quiere la cesión de terrenos para ellos montar su colegio del Opus, con el dinero de todos. Y cuando se trata de evidenciar esta contradicción acusan de falta de democracia. ¿Qué decían ellos cuando tenían el monopolio del poder? Si no, lean y juzguen.

La mejor manera de conocer cómo es una persona o, también, una institución, es comprobar cómo se comporta ante los derechos ajenos. Existe, por así decirlo, una relación directa entre el respeto por los mismos y el tener un concepto de la democracia adecuado y justo.

Sin embargo, en determinadas ocasiones una realidad y otra no caminan juntas sino por sendas bastante separadas.

Al parecer existe algo así como una plataforma que pretende que no exista el derecho a la libre creación de centros docentes constitucionalmente protegida (artículo 27.6: "Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales") Pero tampoco está de acuerdo con otro apartado del mismo artículo (27.9) que dice que "Los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los requisitos que la Ley establezca".

La tal plataforma se denomina "Plataforma por la educación pública y laica de Alcalá de Henarés" y ha proferido un Manifiesto en contra de los derechos arriba expresados con gran gusto de ciertos medios de contenido, digamos, religioso de dudosa raíz católica.

Lo primero que tenían que hacer, ya que hablamos de educación, es instruirse un poco porque no se puede decir "Exigimos una educación 100% pública, basada en principios de coeducación, de igualdad, laica, integradora, socializadora y participativa" y quedarse tan ancho. En realidad sería lo correcto "Exigimos una educación (…) basada en principios de coeducación, igualdad, laicidad, integración, socialización y participación".

Existe, por algo, la llamada concordancia pero, seguramente, el tipo de educación que quieren es éste: ninguna. Eso sí laicista si es posible.

El tal Manifiesto dice, entre otras cosas:

"Entendemos que el adoctrinamiento religioso bajo el que se rige el Opus Dei, no sólo se limita a la segregación de sexos, sino que genera desigualdades sociales encaminadas a generar élites, pretendiendo con este tipo de educación un ataque a los derechos sociales, políticos y económicos por los que históricamente hemos luchado y conseguido".

El lenguaje utilizado es, además de arcaico, deleznable: adoctrinamiento religioso, élites, desigualdades sociales…

Es falso que se adoctrine en los centros educativos del Opus Dei sino que se lleva a cabo una educación de acuerdo a unos principios tan buenos como otros. Tampoco que tales centros sean "viveros" de élites sociales. Y, en cuanto a lo de la desigualdad, parecen no tener en cuenta que el desarrollo social y laboral (base de una real desigualdad) de la vida de una persona se produce, en todo caso, bastantes años después de asistir a uno de tales centros.

Ahora bien, cuando no se respeta la libertad ajena porque se quiere imponer un modelo social y educativo basado en el verdadero adoctrinamiento político (caso de Educación para la Ciudadanía) pues se dicen tales sandeces.

Por tanto, al parecer, el Opus Dei no tiene derecho a desarrollar su labor porque, como dicen (que es falso) tiene "ideario ultraconservador".

"Afirmamos que el ideario ultraconservador que practica el Opus Dei en sus Centros religiosos, ofertando una "educación diferenciada por sexos", se basa en principios discriminatorios, y que con este tipo de educación la mujer vuelva a ser objeto de sumisión y a adoptar roles sexistas discriminatorios, ejerciendo la peor de las violencias de género, la educacional".

No es, éste, un ejemplo único. El Opus Dei ya ha tenido otros ataques por lo mismo. Parece que la educación diferenciada no es del gusto de la izquierda española. En realidad, prefieren que no se desarrolle la personalidad de una persona entre iguales de sexo cuando, como dije en el artículo referido que "existe diferencia entre sexos que permiten sostener, a la perfección, la necesidad de una educación diferenciada".

Hay que ser muy sectario para no ver tan simple cosa. O, en fin… muy simplista y superficial. O las tres cosas a la vez.

Por otra parte, Alcalá de Henarés es una ciudad universitaria donde la instrucción de las personas juega un papel muy importante.

Sin embargo, parece que ciertos sectores sociales prefieren estar asilvestrados.

Y es que la progresía tiene tales cosas.

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