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Alumnos en clase en un colegio de la provincia Antonio Amoros

El Obispado de Alicante critica el poco peso que tendrá la asignatura de Religión con la nueva ley

La Mesa de Educación en Libertad reprocha a la conselleria que no se haya reunido con los representantes de las tres diócesis de la Comunidad Valenciana

La junta de la Mesa de Educación en Libertad, integrada por la Diócesis Orihuela-Alicante y otras organizaciones católicas representativas de la comunidad educativa de la Comunidad Valenciana, han mostrado su malestar por el peso que la asignatura de Religión va a atener en la nueva ley educativa, la Lomloe.

A falta de que se publique el Decreto de Ordenación Académica, en los borradores que la conselleria ha ido facilitando a los centros educativos para que se organicen de cara al inicio del próximo curso “se muestra una falta total de sensibilidad hacia el trabajo de los docentes de esta materia, que han visto reducida a la mínima expresión la carga horaria de la asignatura”, señala la junta de la mesa a través de un comunicado difundido este miércoles. Además, consideran que “un horario tan limitado imposibilita un desarrollo adecuado de esta o de cualquier otra materia”.

Lamenta esta entidad que los delegados de Enseñanza de las distintas Diócesis de la Comunidad Valenciana (Segorbe-Castellón, Valencia y Orihuela-Alicante-) solicitaron hace meses mantener una entrevista de trabajo con el secretario autonómico de Educación y Formación Profesional para conocer el desarrollo autonómico de la Lomloe, sobre la clase de Religión. “Después de semanas de silencio se nos comunicó que no era momento y ya se nos avisaría”. Al final de curso y ante la falta de una convocatoria, se volvió a solicitar dicha reunión, “la cual hasta ahora no ha sido posible”.

Cree la Mesa de Educación para la Libertad que la especificidad de la asignatura de Religión y Moral Católica “requiere de la necesaria colaboración y diálogo entre la administración educativa y los responsables de cada confesión religiosa en la medida que una desarrolla la norma marco mientras que los otros son responsables del currículum y del profesorado que la imparte”.

También critican el hecho de que aún no se haya publicado el Decreto de Ordenación Académica y que Educación esté facilitando borradores a los centros para organizar el curso próximo. “Las distintas versiones de estos borradores han ido circulando entre la comunidad educativa, pero ninguno de ellos ha sido remitido de forma oficial a los responsables de las diócesis hasta que se hizo una queja formal”.

Así, añaden, “se han tomado decisiones en los centros que afectan a la asignatura y al profesorado sin tener conocimiento de los mismos y con la inseguridad jurídica que supone tomar decisiones que afectan a los horarios y configuración curricular de esta materia, afectando a su vez al trabajo de los profesores”.

Por otra parte, les preocupa en qué consistirá la llamada “atención educativa”, que contempla la nueva ley. “La voluntad del legislador de dejar sin una asignatura espejo la clase de Religión y Moral Católica, ha sustituido la anterior asignatura de valores éticos por una llamada “atención educativa” cuya propia definición es tan abierta que nadie sabe muy bien de qué se trata”.

Lamentan que también en Bachillerato los borradores de decretos dejan a la Religión y Moral Católica en un estatus de inferioridad “que nada tiene que ver con que sea una asignatura equiparable a una materia fundamental, como recogen los acuerdos entre la Iglesia y el Estado Español, en la medida en que deja de ofertarse como el resto de optativas y el alumno que la elija tendrá una hora lectiva más que el resto de compañeros”.

Además, añaden, por las experiencias de otros momentos “en que se intentó esta forma de presión contra la asignatura se extendió la consigna no escrita de colocarla en el horario a primeras o últimas horas”. Esto, sostienen, en la práctica “ya fue motivo de discriminación para el alumnado de Religión y Moral Católica que debía entrar antes o irse después que el resto de sus compañeros y por tanto veían dificultado el acceso en igualdad al transporte, y otras complicaciones añadidas”.

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