El arzobispo de Granada reinventa la Historia

Las palabras de Francisco Javier Martínez durante la misa que forma parte del ceremonial, aludiendo a lo ‘exquisitamente humana’ que fue la conquista de Granada, marcan la celebración del 2 de enero en la que, un año más, se vieron símbolos preconstitucionales en la Plaza del Carmen. Entre aplausos y silbidos se cumplió con el ceremonial mientras en otro enclave, la Fundación Euroárabe, Granada Abierta reclama otra celebración, integradora.

«Exquisitamente humano». De esa manera describió el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, el final de la Toma de Granada. Recurrió incluso a una imagen, «los reyes vencidos sentados a la misma mesa que los vencedores», para exclamar: «Ojalá todas las guerras de los tiempos modernos hubieran terminado así».

El arzobispo pronunció estas palabras durante la homilía de la misa que forma parte del ceremonial. Consciente de su repercusión, pues aclaró que no tenía «empacho» en decirlo. Lo dijo y repitió al comienzo de la homilía atribuyendo a las convicciones religiosas de la reina Isabel La Católica que esa guerra haya sido, en su opinión, «la conquista más humana».

Pocas alusiones más a la celebración que llevó a la comitiva municipal que portaba el pendón, presidida por el alcalde, José Torres Hurtado, hasta la Catedral para participar primero en la misa, que forma parte del ceremonial, y después en el ritual ante los sepulcros de los Reyes Católicos, en la Capilla Real, donde se tremola el estandarte -este año a cargo del concejal del PP Fernando Egea-.

Solo concejales del PP y Ciudadanos 

En la comitiva de este año solo participó el gobierno local y el grupo de Ciudadanos. No hubo representación de PSOE, Vamos Granada e IU.

Con el alcalde al frente, del PP acudieron su portavoz, Juan García Montero, y los concejales Fernando Egea, Isabel Nieto, Rocío Díaz, María Francés, Telesfora Ruiz y Raquel Fernández.

Del gobierno local solo faltaron Sebastián Pérez, Francisco Ledesma y Juan Antonio Fuentes. Y de Ciudadanos, Lorena Ruiz.

Una polémica añadida, la interpretación que hizo de la Historia el arzobispo, a una fiesta controvertida que, como cada año, reúne a grupos de ultraderecha en la Plaza del Carmen, el otro gran escenario de la ceremonia, con símbolos preconstitucionales. Este año leyeron incluso un manifiesto con alusiones a la unidad de España y a la necesidad de actuar para garantizarla.

Frente al Ayuntamiento, se concentran grupos de ultraderecha con algunos símbolos preconstitucionales. m.r.

Frente a ellos, grupos que se oponen a la celebración de la Toma y reivindican, como alternativa, el Día de Mariana Pineda.

Aplausos de unos, silbidos de otros. Gritos de «¡España, España!» frente a otros lemas: «Los genocidios no se celebran; ningún pueblo celebra sus derrotas» y «No a la Toma, sí a Mariana».

En otro lado de la Plaza del Carmen, colectivos que se oponen a la Toma. m.rodríguez

Con ese ambiente, menos público de lo habitual, por la lluvia, y una representación del Ejército se cumplió con el ritual del ‘Granada qué’. El concejal de Ciudadanos Manuel Olivares, que portó el pendón en la comitiva, fue el encargado de dirigirse al público para repetir por tres veces el mensaje histórico.

-¡Granada!

-¿Qué?

-Por los ínclitos Reyes Católicos, don Fernando V de Aragón y doña Isabel I de Castilla, ¡viva España!, ¡viva el Rey!, ¡viva Andalucía! y ¡viva Granada!

Mientras se desarrollaba el ceremonial tradicional entre la Catedral, la Capilla Real y la Plaza del Carmen, en otro escenario bien distinto, la Fundación Euroárabe, la plataforma Granada Abierta, que integran una veintena de colectivos, reivindicó la figura y los versos de Federico García Lorca frente a una fiesta anacrónica que, a su juicio, tiene un efecto llamada sobre la extrema derecha, «racista y violenta», que promueve la «islamofobia».

Con la participación de Ángeles Mora, que leyó los versos de Lorca, y la del cantaor Juan Pinilla, que puso su voz a la celebración alternativa, se desarrolló una conmemoración que reivindica el diálogo entre culturas y la integración; que elige a Lorca porque, como recordó el portavoz de la plataforma, el periodista Francisco Vigueras, el poeta alertó de que la fiesta agitaba a «la peor burguesía y los putrefactos» que quieren que esta tierra esté «anclada en el pasado».

Ángeles Mora y Juan Pinilla participaron en el acto alternativo de Granada Abierta. @lavolaeragr

Vigueras explicó a Europa Press que la jornada había sido «muy exitosa», y que en ella se había evocado la opinión de García Lorca sobre la Toma de la ciudad, en la que, según el poeta, «se perdió una civilización admirable para dar paso con la conquista a una ciudad pobre».
En el acto de la Toma, reiteró, «se concentran por un lado, grupos de extrema derecha, y por otro, grupos antifascistas, lo que supone un riesgo para la convivencia democrática, además de un daño para la imagen de la ciudad». Este evento «es insostenible en democracia», y debería «haber sido eliminado» durante la Transición democrática. Por ello, llevan varios años solicitando al Ayuntamiento la eliminación de esta fiesta, pero, según Vigueras, se trata de «un gobierno inmovilista, que no accede a nada».
No obstante, afirmó que seguirán insistiendo en que se elimine la celebración la Toma tal y como está concebida y se convierta en una «fiesta de las culturas». Además, desde Granada Abierta apuestan por que el 2 de enero deje de ser fiesta local, en pro del 26 de mayo, día de Mariana Pineda.
De hecho, según incidió Vigueras, el 26 de mayo era la fiesta local en Granada antes del franquismo, y fue el dictador el que decidió cambiarla al 2 de enero para celebrar la Toma de la ciudad.
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