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Familiares cuidan los nichos de sus difuntos el día antes de la celebración de Todos los Santos / JESÚS JIMÉNEZ / PHOTOGRAPHERSSPORTS (Granada)

Duelos cada vez más cortos y con menos simbolismo religioso: así afrontan la muerte los granadinos

La cremación ya es elegida por siete de cada diez personas fallecidas, mientras que las misas de exequias van perdiendo popularidad

Casi uno de cada dos residentes en la provincia tiene seguro de decesos, aunque las cifras han descendido por primera vez en diez años pese a la pandemia

El modo de afrontar la muerte está evolucionando y cambiando. A los velatorios en casa, ininterrumpidos de día y noche, y a las honras fúnebres en los templos, ha sucedido otra tendencia con la que se encara de un modo bien distinto la manera de despedir a un familiar o ser querido. Los servicios funerarios son prueba evidente de esta transformación, ligada también a un cambio cultural en la sociedad granadina. 

Fuentes del sector funerario consultadas por Granada Hoy así lo afirman. Este ámbito económico siempre ha estado ligado al seguro de deceso. Según un estudio de la ‘Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones’ (ICEA) y de la ‘Asociación Empresarial del Seguro’ (UNESPA), Granada cuenta con 450.759 asegurados con una póliza que cubre los decesos, o lo que es lo mismo, el 49,28% de la población de la provincia tiene este tipo de pólizas, casi uno de cada dos. Respecto al año pasado, sin embargo, este año ha habido una reducción del -0,78% en el número de servicios contratados, algo destacable si tenemos en cuenta que es la primera vez que baja la cifra en la última década y el contexto de pandemia que hemos vivido a raíz del Covid-19.

Uno de los principales cambios surgió a finales de los 90, cuando el uso de los tanatorios comenzó a extenderse. Hasta entonces, y principalmente en el ámbito rural, las casas acogían los velatorios, una costumbre que, por comodidad e higiene, se ha trasladado por completo a estas instalaciones.

Hasta entonces, una de las principales preocupaciones de los familiares era el tipo de féretro para los restos mortales, siendo la pregunta más común por aquel entonces era si existía un modelo mejor que el incluido en el seguro. Tal preocupación ahora ha desaparecido, o se ha trasladado a las urnas de cenizas, debido principalmente al fuerte aumento que han experimentado las incineraciones, especialmente en la capital granadina.

Según han asegurado a este periódico desde Emucesa, la empresa funeraria municipal que se encarga de gestionar el Cementerio de San José de Granada, tanto el gerente, José María Toledano, como la jefa de coordinación y cementerio, Maribel Martín, han señalado que el 70% de los servicios que realizan en la capital son cremaciones, quedando a un lado los entierros.

“Ahora apenas se discute el ataúd. Se habla de otros servicios como El Bosque de las Cenizas para dejar a los difuntos, o el Mirador del Agua para esparcir el polvo. También se imponen cada vez más las joyas como anillos y colgantes para llevar a los más queridos junto a ti”, apunta estos profesionales, que inciden en que los féretros quemados que se utilizan son ecológicos debido al control exhaustivo de las emisiones del crematorio granadino, el único en la capital. Valor añadido que los dolientes acogen con gran aceptación.

Evitar enfrentarse a la muerte

En los últimos años, con la aparición de nuevos tanatorios, sobre todo en localidades del Área Metropolitana, se percibe otro cambio de costumbre en quienes solicitan los servicios funerarios. Y es que se intenta que el contacto con el fallecido sea el mínimo posible, para así evitar enfrentarse a la muerte cara a cara. Ello explicaría que en el diseño de los nuevos tanatorios, el espacio reservado para acoger y exponer el ataúd con el fallecido se encuentra en un rincón de las salas de velatorio, de manera que no resulte visible a la mayoría de las personas que a esas instalaciones acuden.

Un grupo de personas cuida las lápidas de sus familiares
Un grupo de personas cuida las lápidas de sus familiares / JESÚS JIMÉNEZ / PHOTOGRAPHERSSPORTS (Granada)

Otra costumbre alterada es la duración del velatorio. Hasta no hace mucho los dolientes permanecían toda la noche acompañando al difunto. Bien en sus domicilios o en el tanatorio. Ahora la mayoría de las familias, llegada la noche, se marchan a casa a descansar y vuelven por la mañana para seguir recibiendo visitas

“En el Tanatorio de Emucesa, y siempre si la familia lo desea y lo pide expresamente a los empleados, cerramos las salas y facilitamos que los dolientes se puedan ir a descansar. Siempre vigilando por la seguridad del féretro y estando preparados para cuando quieran regresar”, han comentado Toledano y Martín.

Menos misas de exequias

En la nueva manera de afrontar la muerte contribuye el imperante secularismo, que ha ido desplazando aspectos religiosos en momentos trascendentales de la vida. Dentro de esta tendencia ha de destacarse que cada vez son más las misas que se celebran en los tanatorios que disponen de capilla, que sustituyen en este servicio a las parroquias a las que pertenece el finado.

“La capilla del tanatorio de San José es totalmente aconfesional, y puede ser reconvertida a todas las religiones existentes para que cualquier religión pueda celebrar su rito de despedida al fallecido, destacan el gerente y la coordinadora de Emucesa, quienes también comentan que, poco a poco, las ceremonias laicas se están haciendo un hueco entre las familias que dan sepultura a sus difuntos.

En las ceremonias religiosas también se ha dado paso a otra costumbre importada de Estados Unidos: la lectura de textos en homenaje al difunto, a modo de despedida, algo que muchos granadinos han visto en series y películas norteamericanas. “En definitiva, todo tiende a convertirse en espectáculo para intentar disfrazar la muerte“, refiere un párroco sobre este asunto. 

Este sacerdote destaca que en los pueblos, la misa de exequias aún se sigue celebrando en las parroquias, ya que los tanatorios de localidades pequeñas no disponen de capilla para ello. En las ciudades, sin embargo, ocurre lo contrario. “La cultura de la despedida se ha encaminado hacia la rapidez, para que ese trance pase cuanto antes”, manifiesta este cura, para quien ese deseo obedece a la intención que existe en la sociedad actual de “disfrazar la muerte de otra cosa, cuando la realidad es la que es”. “De ahí que haya quienes intenten que no transcurran ni 24 horas para enterrar a un ser querido”, abunda este sacerdote, algo que por ley no es posible. Eso sí, todavía cuando llega noviembre muchos familiares se acuerdan de sus seres queridos y encargan misas por su alma. 

Atención psicológica y catering

En una cultura en la que se intenta alejar la muerte o afrontarla de manera distinta, cuando esta se presenta cuesta más asimilarla, de ahí que una de las novedades incorporadas por las empresas funerarias sea la atención psicológica y el acompañamiento a las personas del entorno más cercano al difunto. Ejemplo de ello es la ayuda que presta la compañía ASV Meridiano Seguros a los familiares. “Se busca ofrecer un nuevo recurso con el que prevenir complicaciones derivadas de la pérdida de un ser querido mediante ayuda profesional y dar un paso más allá en el acompañamiento y el cuidado de la salud emocional y psicológica”, refieren en esta empresa.

En cuanto a los nuevos servicios que se ofrecen en los tanatorios debe señalarse un dato: uno de los aspectos que más interés despierta en los familiares de los fallecidos es el catering incluido en el seguro. “Muchos clientes comparan lo que incluye el de una compañía y otra, y exigen lo mismo si ven que el de la suya no contempla ciertos productos”, subrayan desde la empresa, a la vez que destacan que ya hay quienes piden estar al día en tendencias gastronómicas para estos momentos: “Ha habido familias que han solicitado sushi y ya se ofrece en el catálogo”.

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