Cuando se le pregunta a una mujer afgana qué será de su futuro, a menudo responde ‘Inshallah’, que sea lo que Alá quiera. Pero desde el regreso de los talibanes al poder, su futuro lo marcan ellos en nombre de Alá. EL PAÍS viaja de la mano de Unicef al corazón de Afganistán, un país en el que las niñas ya saben que tendrán que dejar la escuela y las mujeres, fingir que nunca estuvieron en ella.
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Destacar la intervención de Manuel A. García Parody (0:50) contra la titularidad a nombre de la Iglesia, y…