“Lo que aquí se dice, aquí se queda” es la primera regla de este encuentro de fin de semana al que Sara acudió a principios de marzo: en él no hay móviles ni relojes y escuchar experiencias traumáticas superadas por el “encuentro con Dios” se intercala con dinámicas de gran intensidad emocional
Es un retiro para jóvenes. Dura un fin de semana, de viernes a domingo. Más de 48 horas de actividades que prometen un “encuentro con Dios vivo” y que están rodeadas por un halo de misterio. Poca gente sabe lo que ocurre en Effetá, uno de los encuentros católicos más populares de los últimos años. Quienes van por primera vez desconocen qué van a hacer allí. El secretismo es la primera regla a la que deben someterse: “Lo que aquí se dice, aquí se queda”, les dicen al llegar. Lo cuenta Sara, una joven que prefiere utilizar un nombre que no es el suyo para narrar lo que vivió en el retiro al que acudió entre el 7 y 9 de marzo.