Cuerpos de mujeres-monjas y los machos de la iglesia

La revista “Análisis”[1] dio a conocer el 26/8/2016 su investigación de malos tratos, tratos degradantes y posible reducción a la servidumbre sobre mujeres-monjas en un convento de la ciudad de Nogoyá[2], perteneciente a la orden de las Carmelitas Descalzas de la iglesia católica. Horas mas tarde la justicia allanó el convento, por primera vez en la historia de esta secta, encontrando diversos instrumentos para martirizar los cuerpos. Ex víctimas de dichos sistemas[3] aportaron sus testimonios[4]. Varios macho-obispos y voceros eclesiales salieron a criticar a periodistas, a la justicia,[5] argumentando a favor del maltrato y el final fue con un video en Facebook donde las mujeres monjas[6] del convento negaron lo que la prensa sostuvo. Al maltrato reglamentado le llaman “disciplina”

Uno de los hechos que caracteriza a una secta es que en algún momento, ya sea por su ideología o sus prácticas internas, entra en conflicto con el entorno social.

Estamos hablando de las Carmelitas Descalzas[7], una de las tantas sectas que tiene en todo el mundo la iglesia católica, la que tiene su “santa sede” en el Estado Vaticano[8]que surgió en 1929 de un acuerdo firmado con Benito Mussolini[9] conocido como Tratado de Letrán[10]

El gobierno del Estado Vaticano y la iglesia católica tienen un mismo líder que los conduce: el Papa: La forma de gobierno del Estado es la monarquía absoluta. El Jefe del Estado es el Sumo Pontífice, que tiene plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Durante el período de sede vacante, dichos poderes son ejercidos por el Colegio de cardenales”[11] De lo anterior se desprende que es un gobierno de machos, siendo el macho-Papa quien representa a su dios en la tierra y los macho-cardenales los que también deciden y reglamentan cómo van a vivir las mujeres dentro de sus sectas y órdenes religiosas.

En la década del 80 la iglesia católica de Argentina protagonizó una durísima lucha para impedir el divorcio vincular[12], es decir, para negar la separación legal de los cuerpos. Años mas tarde, en la década del 2000, una dogmática movilización de sus grupos más conservadores dirigidos por el macho-cardenal Bergoglio se hizo para evitar la unión legal de los cuerpos sin distinción de sexos: la sanción del matrimonio igualitario reclamado por gran parte de la sociedad civil. En la actualidad todavía tenemos el gran tema de la despenalización del aborto, donde la Iglesia, uno de los soportes del patriarcado capitalista, tiene una fuerte incidencia en que los cuerpos de las mujeres, fundamentalmente el de las económicamente pobres, estén hipotecados pues ellas no pueden libremente abortar en condiciones saludables. Tampoco pueden abortar sin consecuencias legales todas las demás mujeres sin distinción de clases. Si todo lo anterior sucede en una sociedad civil donde los cuerpos luchan por el ejercicio y ampliación de derechos mientras la iglesia no renuncia a limitarlos y a imponer sus creencias, sin importarle la de cada una de las ciudadanas y ciudadanos, tenemos que poder imaginar lo que sucede en sus pequeñas sectas, sus órdenes religiosas conformadas por las mujeres y controladas por sus macho-gobernantes.

Analizando la historia y la actualidad cultural y política es posible demostrar que la iglesia y los diversos grupos que la conforman no cambian por su propia dinámica interna sino que lo hacen porque sus concepciones y prácticas entran en conflicto con lo que demanda la sociedad civil, ya sea por su propia dinámica de cambio o por medio de las instituciones que posee. Ejemplo: la exigencia de Naciones Unidas al Estado Vaticano para que implemente acciones de protección a niños y niñas y renuncie a la complicidad con sus integrantes pedófilos. Fueron muy ilustrativas para la toma de consciencia de la comunidad internacional el que se hicieran público, entre otras, las maniobras pro-pedófilas en Boston[13] o de “Los Legionarios de Cristo”[14] en México.

La estructura y funcionamiento de secta siempre tiene consecuencias negativas para sus integrantes. Recordemos que las jóvenes entran a los conventos con solo 18 años de edad, sin experiencia en la vida, con un cerebro inmaduro y adolescente y un cuerpo marcado por la asimetría cultural que valoriza la figura masculina y subordina la femenina. Imaginemos por un instante que no hay graves conflictos psicológicos y que su entrada a esas órdenes se debe fundamentalmente a la “llamada de dios”. Estas adolescentes creen en un dios que las ama y que también aplica castigos y además ellas están dentro de esta poderosa organización internacional que postula que su máximo macho-jefe es el representante de su dios en la tierra. Los macho-padres-de-la-iglesia y sus textos sagrados les indican que deben obedecer a su macho-jefe-espiritual y a todo lo que ellos dispongan, por lo que el sometimiento (regla de obediencia) a las normas y a la autoridad de la secta es una de las condiciones para pertenecer y mantenerse como “esposa de Cristo”. Resumiendo, entran a una secta teniendo ya jerarquías en su psiquismo y estas se fortalecen y se justifican afectiva y racionalmente por lo decidido por el macho-representante-de-dios y sus colaboradores. ¿Puede existir una autoridad más fuerte que esa? Bourdieu[15] señala que los dominados aprenden a ver la realidad con las categorías del dominador. En sus respuestas a la prensa los macho-obispos intentaron hacer la analogía entre “se castigan por un ratito los viernes” con las personas que en la sociedad civil hacen dietas alimentarias. Es mentiroso el argumento ya que aunque haya personas que por sus creencias tengan conductas agresivas con sus cuerpos, gozan de una libertad que no tienen quienes están sometidas a una institución que sostiene el castigo como regla y además se presenta como la autoridad moral y espiritual en el psiquismo y la vida de cada una de las mujeres integrantes.

Las “madres superioras”, título que suelen tener las mujeres que dirigen estos lugares y sectas, tienen una responsabilidad legal pero deben también ser consideradas víctimas de este sistema machista de sometimiento de las mujeres dentro de la iglesia católica. Suele hablarse de la perversión de algunas de ellas, pero no nos confundamos, los perversos son los macho-obispos-cardenales-papas que establecen como deben vivir estas mujeres monjas o consagradas, el tipo de penitencias, castigos y los días en los que ellas deben recibirlos, mientras estos señores gozan de total libertad de movimiento, del poder simbólico en la sociedad civil, poder político, económico, jubilaciones de privilegio y de sus sexualidades sin que nadie los controle. Lo que sufren todas las integrantes de estas órdenes religiosas es violencia machista, violencia de género institucional.

Las mujeres que integran estas sectas católicas tienen conductas de sobre-adaptación para sentirse aceptadas por la comunidad religiosa y por la mirada de quien dirige, lo que es ser aceptada por su dios. Amor a su dios, culpa, sometimiento y miedo atraviesan sus cuerpos. Temen que por sus errores las expulsen, por lo que el castigo auto-inflingido es en realidad un castigo inducido por la institución, sea esta de encierro o no. ¿De qué libertad para auto-castigarse hablan los macho-obispos-cardenales-papa? Permanecer es aceptar todas las reglas y la disciplina, la penitencia y el martirio de la carne no solo no están prohibidos sino que están incentivados por la iglesia.

Siempre se producen crisis psicológicas en relación al propio sentido de vida. Aquellas que deseen irse, como en toda secta, no verán facilitada la concreción de su deseo. La culpa y la coerción serán los instrumentos que más impactarán en el psiquismo de quien decide romper el pacto. ¿Es esto porque la mujer-monja-directora perversamente lo estipula? No, por características personales las “madres superioras” pueden maximizar el castigo pero es por la propia dinámica de las sectas que creen que quedarse y pertenecer es lo mejor que puede pasarle a cualquiera de las integrantes. Reitero: perversas son las reglas y las creencias que los macho-dirigentes sostienen como política hacia las mujeres en su espacio de dominación.

Las mujeres monjas pueden llegar a sufrir depresión, estrés post traumático, angustia, ansiedad y enfermedades físicas producto del maltrato o trato degradante. Cuando se liberan de estas sectas tienen que hacer un nuevo proceso de aprendizaje de relaciones sociales, a relacionarse con personas de otros sexos y sexualidades, a estar en diferentes grupos, a hablar los temas cotidianos de la vida. Deben entrenarse nuevamente en roles sociales, lo que es difícil y les lleva mucho tiempo hacerlo.

La activa negativa a reconocer la situación de maltrato que viven como mujeres-monjas dentro de estas órdenes me recordó las palabras de otras mujeres que fueron rescatadas por estar sometidas a explotación sexual. Algunas me contaron que lo primero que hicieron fue defender una ilusoria autonomía “estoy aquí porque quiero” y solo luego de unas horas o días pudieron darse cuenta del sometimiento en el que vivían. Pensemos en las mujeres que sufren violencia psicológica, económica, obstétrica o extrema ¡cuánto les cuesta reconocerla!

Los patriarcados son, como bien dice Julieta Paredes[16], la matriz de todas las dominaciones. En el espacio dominado por Occidente (Europa-EEUU), las iglesias y fundamentalmente la católica, cumplen un rol sustantivo en el disciplinamiento de los cuerpos, las sexualidades y la explotación de aquellos. Los cuerpos de las mujeres y los cuerpos feminizados son racializados, subordinados y cruelmente devastados en función de los intereses de los macho-dominantes. Lo sucedido, la visibilización de lo que sucede con las mujeres-monjas que no cuentan con clara protección de la sociedad civil y están a merced de la autoridad macho-eclesiástica ha sido un gran paso dado por la sociedad argentina.

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Este escrito se hizo a partir de un reportaje publicado por la revista Análisis.  http://www.revistaanalisis.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240719 Reportaje completo: 31/08/2016 “Responsables son los machos de la Iglesia”, afirmó Enrique Stola.

[1] Martirio, humillación y tortura física: este jueves en la revista ANÁLISIS, los castigos a las carmelitas descalzas de Nogoyá http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240414

[2] Provincia de Entre Ríos, Argentina

[3] “Me tuve que escapar y si volvía me terminaba suicidando dentro del monasterio”, relató una ex monja de otra congregación http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240476

[4] Una ex novicia confirmó maltratos físicos y el uso de cilicios en los conventos religiosos http://www.revistaanalisis.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=240787

[5] http://www.infobae.com/politica/2016/08/25/la-iglesia-critico-el-allanamiento-a-un-convento-de-nogoya-denunciado-por-torturas/

[6] http://www.infobae.com/sociedad/2016/09/01/las-carmelitas-descalzas-de-nogoya-rompieron-su-voto-de-silencio-para-desmentir-las-torturas/

[7] http://www.carmelitasdescalzas.net/Inicio/

[8] http://www.vaticanstate.va/content/vaticanstate/es/stato-e-governo/organi-dello-stato.html

[9] benito mussolini biografia

[10] http://www.vaticanstate.va/content/dam/vaticanstate/documenti/leggi-e-decreti/TratadoentrelaSantaSedeeItalia.pdf

[11] http://www.vaticanstate.va/content/vaticanstate/es/stato-e-governo/organi-dello-stato.html

[12] Fabris, Mariano D. “El Episcopado Argentino y la sanción del divorcio vincular”http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/catolicismo%20espyarg_fabris.pdf

[13] Excelentemente mostradas en la película “Spotlight” ó “En primera plana”http://www.filmaffinity.com/ar/film384270.html

[14]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140502_vaticano_iglesia_tortura_onu_ch

[15] Bourdieu, Pierre, “La dominación masculina”http://porelpanyporlasrosas.weebly.com/libros-on-line/libro-completo-la-dominacin-masculinapierre-bourdieu

[16] Feminismo Comunitario, Bolivia

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