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La Corte Constitucional de Colombia debajo del crucifijo

Colombia: el crucifijo rebajado a un “valor cultural”

La Corte Constitucional de Colombia ha decidido que la presencia de un crucifijo en la sala plenaria de la Corte no viola la neutralidad del Estado y no condiciona a los magistrados, por lo que permanecerá en su lugar. Esta sentencia no era necesaria para constatar que las decisiones anteriores tomadas por la Corte están en gran medida a favor de la cultura de la muerte.

La sentencia de la Corte Constitucional de Colombia precisó que “quitar el crucifijo sería un signo de hostilidad antirreligiosa y no de laicismo”, luego de dictaminar en la sentencia del 1 de junio que la presencia de un crucifijo en la sala plenaria del mismo tribunal no vulnera la neutralidad del Estado ni condiciona a los magistrados, por lo tanto, se mantendrá en su lugar.

En efecto, un ciudadano había presentado una denuncia alegando que la presencia del crucifijo en el juzgado Alfonso Reyes Echandía supuestamente implicaba que el Estado estaba asumiendo “parcialidad” y que su presencia podría limitar las decisiones de los jueces.

Valor histórico y cultural, no religioso

La Corte aseguró que los jueces “no se ven afectados en su juicio y objetividad” y que la presencia del crucifijo “no constituye ninguna forma de exclusión o adoctrinamiento”.

También explicó que el crucifijo tiene un valor histórico, ya que se encuentra en la sala plenaria desde su inauguración, el 7 de junio de 1999, y tiene un valor cultural al haber sido tallado por un artesano de Candelaria “de reconocido talento”.

Recordó que, según la UNESCO, la identidad cultural se define como “las características espirituales, materiales y afectivas distintivas, las artes, letras, forma de vida, creencias y tradiciones”.

La sentencia de la Corte Constitucional de Colombia, que afirma que “quitar el crucifijo sería una hostilidad antirreligiosa”, subraya que la Constitución de 1991 exige la neutralidad del Estado frente a la religión.

“No veta las relaciones con las Iglesias, ni lo hace con algunas sí y con otras no”, explicó, y señala que el hecho de que la religión católica esté más extendida “no implica un trato privilegiado”.

Pidió a los demandantes que sean “tolerantes y respetuosos con las tradiciones culturales”. Además, la sentencia se refiere a la jurisprudencia comparativa de los tribunales superiores de la región iberoamericana.

Jueces autoritarios y anticristianos

La realidad es que los magistrados del máximo tribunal de Colombia han demostrado con los hechos que desprecian todo lo que representa y simboliza el crucifijo. Son las mismas personas que abusaron de su autoridad para ignorar de facto el papel del poder legislativo y arrogarse la soberanía del pueblo legalizando la eutanasia y el aborto hasta las 24 semanas de gestación.

La Iglesia misma provocó esta situación

Durante una conferencia pronunciada en 1975, monseñor Marcel Lefebvre mostró el carácter destructivo de la libertad religiosa conciliar citando el ejemplo de la República de Colombia. Explicó que “estaba en Colombia cuando el presidente de la República anunció a la población que, a petición de la Santa Sede, se había derogado el artículo primero de la constitución que estipula: ‘La religión católica es la única religión reconocida por la República de Colombia'”.

“El presidente expresó su pesar, pues comprendía que muchos católicos se sorprenderían al pensar que el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo sobre su país había sido abolido. Agregó que siendo él mismo católico se esforzaría por tener siempre un inmenso respeto por la religión católica y que siempre haría lo mejor por la Iglesia, pero que en adelante ya no sería la única religión reconocida oficialmente por Colombia.

“El Nuncio dio un discurso sobre el progreso, el desarrollo y la dignidad humana, digno de un masón. Y el presidente de la Conferencia Episcopal pronunció un tercer discurso, refiriéndose simplemente al documento conciliar sobre la libertad religiosa, para justificar que la religión católica ya no era la única reconocida en la República de Colombia.

“El presidente de la República precisó que el 98% de los colombianos eran católicos y solo el 2% no católicos. Luego supe por el secretario de la Asamblea de Obispos que durante dos años habían asediado a la presidencia de la República en nombre de la Secretaría de Estado en Roma para lograr su misión”. (Conferencia en Barcelona, ​​29 de diciembre de 1975)

Así que no nos sorprendamos del resultado, cuando se ha expulsado a Jesucristo de la vida pública.

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