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[China] Nacionalistas chinos culpan a feministas y personas LGBTQ+ del declive en la tasa de natalidad

La República Popular China (RPC) ejerce un estricto control sobre los derechos reproductivos de las mujeres desde 1949, cuando el recién establecido estado socialista, siguiendo el modelo soviético, priorizó los objetivos del Estado sobre los intereses individuales y familiares.

Mediante la máquina propagandística, el entonces líder del Partido Comunista Chino, Mao Tse-Tung, animó a la gente a reproducirse para crear mano de obra para la nueva nación. En diez años, la población del país se duplicó. Tras la muerte de millones de personas en la gran hambruna china (1959–1961), Mao consiguió reactivar de nuevo la tasa de natalidad. Hacia mediados de la década de 1970, el país sufría un problema de sobrepoblación, y el nuevo líder, Deng Xiaoping, invirtió la política de población a finales de dicha década.

Entre 1978 y 2015, el Gobierno controló el cuerpo de las mujeres mediante normas como la política de hijo único, que se impuso con medidas como promoción de anticonceptivos y el matrimonio tardío, incentivos económicos, sanciones y coerción, como abortos y esterilizaciones forzados.

No obstante, según iba envejeciendo la generación del baby boom, nacida en las décadas de 1960 y 1970, China reconoció que en unos 20 años podía sufrir una fuerte escasez de mano de obra. Según una investigación local, la mano de obra china (población entre 16 y 65 años) se reduciría de 790 millones de personas en 2020 a 718 millones en 2040 y a 666 millones en 2050. Por tanto, Pekín abolió la política de hijo único, y en octubre de 2015 la reemplazó con una política de dos hijos, y con una política de tres hijos en mayo de 2021.

Con la nuevas políticas, se ofrece a las mujeres incentivos para tener hijos. No obstante, estas políticas están teniendo poco efecto, y la tasa de natalidad sigue bajando. El número de nacimientos en 2021 fue de 10,6 millones, 1,38 millones menos que en 2020 y 4,04 millones menos que en 2019.

El desplome del índice de natalidad coincide con el aumento de los divorcios y la reducción del número de matrimonios. Solo en 2021, las autoridades chinas aprobaron una controvertida ley de reflexión sobre el divorcio, presentaron una ley de reforma de las costumbres del matrimonio para recortar el costo de las bodas, e impusieron restricciones a los abortos no quirúrgicos.

La ley de divorcio dificulta las separaciones porque exige que las parejas pasen por asesoría matrimonial tras presentar su demanda de divorcio. También deben confirmar su divorcio a los 30 días de la solicitud, o esta será automáticamente cancelada. La directriz de abortos es una campaña para reducir los abortos no quirúrgicos en China. Muchas feministas chinas temen que las autoridades listen condiciones más concretas para restringir abortos en el futuro.

Aunque la tasa de divorcios ha caído un 43 % un año después de la entrada en vigor de la ley, el número de registros de matrimonio ha seguido bajando hasta los 7,63 millones en 2021, alrededor de un millón menos que en 2020. Y la edad promedio para el matrimonio no deja de subir.

Las políticas no solo son inefectivas, sino que además provocan fuertes críticas de las feministas, que reprochan al Gobierno que viole los derechos reproductivos de la mujer y la libertad de matrimonio.

Wang Yaqiu, investigadora de Human Right Watch abordó el problema de la directriz de abortos:

China will reduce «not medically necessary» abortions. This is very alarming, but I’m not surprised. This government is so consistent in treating women’s body as a tool for its economic development goals, and in violating women’s reproductive choice and bodily autonomy. pic.twitter.com/IGGfGKeQbo

— Yaqiu Wang 王亚秋 (@Yaqiu) September 27, 2021

[China reducirá los abortos inducidos por «necesidades no médicas»] El Consejo de Estado de China anunció que reducirá las necesidades de aborto no médicas y normalizará los servicios de diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, así como la aplicación de tecnología de reproducción humana asistida.
El Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional aprobó en agosto una decisión de la Ley de Derechos Humanos y Planificación Familiar, que aboga por el matrimonio y el parto apropiados para la edad, la atención prenatal y posnatal, y que una pareja puede tener tres hijos, lo que marca la entrada oficial en la ley de la política de natalidad de «tres hijos».
————–
China reducirá los abortos «no necesarios médicamente». Esto es muy alarmante, pero no me sorprende. Este Gobierno es muy congruente al tratar el cuerpo de la mujer como una herramienta para sus objetivos desarrollistas y de violar sus opciones reproductivas y la autonomía de su cuerpo.

Con tantas críticas, el censor intervino para suprimir las voces femeninas independientes y críticas. En abril de 2021, dos semanas antes de la introducción de la política de tres hijos, el censor de internet tomó medidas severas contra grupos feministas que defendían en línea el movimiento 6B4T.

El movimiento 6B4T se originó en Corea del Sur, y sus integrantes renuncian al sexo, a tener pareja, a casarse con hombres y a tener hijos. En las redes sociales chinas se prohibieron los grupos feministas chinos 6B4T, que el censor de internet etiquetó como «extremos» y «radicales».

Al mismo tiempo, se movilizó a los nacionalistas para que atacaran a las feministas que criticaban la cultura hipermasculina en medios sociales.

En los últimos años, troles nacionalistas en línea han estigmatizado a las feministas que defienden los derechos reproductivos y sexuales de la mujer contra el patriarcado, las llaman «puños femeninos» (女拳), que pelean contra los hombres y rompen las armoniosas relaciones de género en China, las culpan de la baja tasa de fertilidad del país. Algunos llegan a acusar a las feministas más notorias de conspirar con «fuerzas extranjeras» por ser críticas con algunas políticas estatales.

Un artículo muy difundido titulado «¿Cómo incitan los puños femeninos a las jóvenes para que no se casen ni tengan hijos?» (极端女拳如何带节奏煽动年轻人不婚不育?), publicado en junio de 2021, resume las opiniones nacionalistas sobre las feministas chinas:

[los puños femeninos] animan a las chicas a denigrar y despreciar a los hombres. Utilizan perspectivas de género para crear conflictos en la sociedad. Aunque su impacto es limitado, las chicas a quienes lavan el cerebro renuncian a su voluntad de tener hijos y se unen a los «puños femeninos» para ayudarlos a difundir sus ideas. En la otra cara de la misma moneda, también agitan a los hombre para que odien a las mujeres porque las mujeres se vuelven menos adorables y más exigentes, y se sienten superiores a los hombres. (…).

Los ataques en línea también se han extendido a las poblaciones LGBTQ+. En julio de 2021, la censura eliminó una docena de cuentas públicas LGBTQ+ en WeChat y los comentarista favorables al Gobierno difundieron la idea de que la homosexualidad se ha importado de Occidente y va en contra de los valores tradicionales chinos.

Supuestamente, el sistema médico chino también priva a las mujeres heterosexuales solteras y a las personas LGBTQ+ de atención y cuidados reproductivos públicos, como la congelación de óvulos y la fertilización in vitro.

A pesar de los ataques, las feministas que critican el sistema patriarcal y la violencia contra las mujeres resurgieron a principios de 2022 después de que se conoció el incidente de la encadenada de Xuzhou. En un video viral, filmado para promover el programa contra la pobreza de las autoridades locales, apareció una mujer encadenada a una pared. Investigaciones posteriores revelaron que la mujer había estado secuestrada más de 20 años, durante los que tuvo ocho hijos. Las imágenes de la mujer encadenada se hicieron virales en las redes sociales a la vez que la gente protestaba contra la esclavitud sexual y la opresión sistemática de las mujeres en China.

Pero conforme el escándalo público se fue atenuando, las feministas chinas se enfrentaron a otra ola de ataques de los medios estatales, líderes de opinión favorables al Gobierno y de la Liga de Jóvenes Comunistas de China (LJCC).

El 12 de abril, la LJCC hizo una publicación en Weibo en la que afirmaba que el feminismo extremo es un «cáncer» que debe ser extirpado. El hostil comentario se escribió después de una oleada de críticas a la representación visual que hizo la Liga de los héroes del PCC en una entrada anterior con la etiqueta «Cada joven generación ha estado a la altura de su tiempo» (每一代青年都无愧于时代). En la colección de fotos de la Liga no hay ni una sola figura femenina.

La agencia de noticias estatal Beijing Evening News tambien publicó un artículo en el que acusaba a los «puños femeninos» de difundir opiniones venenosas, y urgía a un control más estricto en la red de dichas opiniones, haciéndose eco del agresivo comentario de la LJCC.

Unos días después, el Renmin Zhengxiebao, periódico perteneciente a la Conferencia Consultiva Política Popular de China, señaló la sugerencia del experto legal Li Huacheng para incentivar el matrimonio y la tasa de natalidad:

Las agencias de noticias deben reducir o eliminar los informes sobre «mujeres independientes» y el «doble ingreso sin niños» porque atentan contra los valores dominantes. Los recursos de los medios deben dedicarse a hablar sobre vidas familiares satisfactorias (…) creando entre los jóvenes el consenso de que yousheng youyu (优生优育, eugenesia o nacimiento y crianza de calidad) es una obligación.

No obstante, la elección de no casarse y no tener hijos no se reduce a las feministas chinas. La baja tasa de natalidad se ha convertido en tendencia en la mayor parte de países desarrollados. De manera similar, las personas de clase media urbana china en ciudades de primer o segundo orden prefieren invertir tiempo y energía en sus carreras en lugar de dedicarlo a los hijos.

Además, desde principios de 2021, los milenials chinos han comenzado el movimiento Tumbados, campaña contracultural que aboga por un estilo de vida más simple y menos materialista, contra la cultura del trabajo explotador. Una de sus estrategias es rechazar el matrimonio y los hijos.

Tras el brote de ómicron, cientos de millones de chinos se vieron privados de sus derechos y de su libertad, y forzados a vivir confinados, sometidos a pruebas PCR aleatorias y sujetos a restricciones de movimiento por el código sanitario de la política de cero COVID. Algunos han perdido sus esperanzas de futuro y se han unido a los «acostados» y declarado ser su última generación.

El nacionalismo chino seguirá culpando a las feministas y personas LGBTQ+ de la crisis de población, pero el esfuerzo ideológico no salvará a la tasa de natalidad del desplome.

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