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Una empleada trabaja en una oficina de la Agencia Tributaria un día antes de que dé comienzo el inicio por internet de la Campaña de la Renta 2021, en una oficina de la Agencia Tributaria, a 5 de abril de 2022, en Madrid (España). Foto: Marta Fernández / Europa Press

Campaña eclesial “Xtantos”, vamos a poner cosas en claro · por Juanjo Picó

Arranca la Campaña de la Renta y, como todos los años, la jerarquía eclesial nos inunda con su campaña publicitaria denominada Xtantos para recabar de los contribuyentes que marquen la casilla del IRPF de Asignación Tributaria dedicada a la Iglesia Católica. Es la forma que tiene para seguir disfrutando del privilegio de sacar de las arcas públicas cantidad ingente de millones para utilizarlo en sus gastos propios, los de una organización privada de creyentes.

En la Campaña de año 2022 la Iglesia obtuvo 321 millones por esta casilla. Y desde 2008, cuando el Gobierno le incrementó el porcentaje del IRPF al 0,7%, lleva recibidos más de 4.000 millones. No está nada mal.

Europa Laica exige que DESAPAREZCAN LAS CASILLAS DEL IRPF (para que todos los impuestos queden en la hucha común Es la mejor forma de hacer solidaridad).

Hasta tanto, opinamos y solicitamos a los contribuyentes NO MARCAR NINGUNA DE LAS DOS CASILLAS, NI LA DE LA IGLESIA CATÓLICA (que se debe autofinanciar y pagar todos los impuestos) NI TAMPOCO LA DE FINES SOCIALES (que deben ser cubiertos con partidas presupuestarias y no depender de quienes y cuantos la marquen).

El número de contribuyentes que marcan la casilla de la Iglesia va disminuyendo de forma paulatina a lo largo de estos años. Actualmente tan solo el 31,6% la marcan, lo que significa que el 68,4 % no lo hacen, por entender que los recursos públicos deben ir a lo común y no a intereses particulares; también debido al elevado grado de secularización social existente.

Las razones para esta opinión de no marcar las tenemos expuestas en multitud de documentos y en nuestra web, pero una vez más queremos salir al paso para clarificar y denunciar la burda manipulación y desinformación que se utiliza en esa publicidad para incitar a marcar la casilla católica.

Cuando se marca la casilla se está detrayendo de las arcas públicas el 0,7% de los impuestos del contribuyente, una cantidad que se asigna directamente a la Iglesia, sin decisión ni pasar por control gubernamental ni parlamentario alguno, ya que eso es lo que está establecido en los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede. En consecuencia, como dice Xtantos, por el hecho de marcar la casilla “Ni te cobran más ni te devuelven menos”, siendo la única verdad de toda la publicidad eclesial. Porque el resto es un cúmulo de falacias, mentiras y medias verdades que queremos denunciar. Así, veamos una muestra.

“La Asignación no sale de los Presupuestos Generales del Estado”. ¿De dónde si no? La Asignación se considera como una minoración de ingresos de las arcas públicas y no como una partida de gastos, pero eso es una mera cuestión contable ya que la realidad es que la hucha común de los Presupuestos, que se nutre con los impuestos, es quien soporta este privilegio eclesial, quedando reducida.

“Marcar no perjudica a nadie”. Falso. Al detraer dinero de las arcas públicas queda menos dinero para servicios comunes de interés general (educación, sanidad, pensiones, infraestructuras, etc.). Por tanto, afecta a todos, sean católicos o no, la marquen o no, con la consecuencia de que resulta igualmente falso, y hasta insultante, lo de que esta casilla “Supone el ejercicio pleno de la libertad religiosa”.

“La Iglesia dedica esta cantidad a desarrollar toda su labor”. Es una de las afirmaciones que más remarca la propaganda ya que la asocia a la labor asistencial de Cáritas. Pero es una publicidad tan llamativa como falaz ya que Cáritas nutre su presupuesto de fuentes privadas, y también muchas públicas, pero no del IRPF. Datos de la propia Iglesia indican que tan solo un 2% de esta casilla lo dedica a Cáritas ya que el grueso de lo recibido por el IRPF, del orden de 75%, lo dedica a pagar los salarios y seguridad social del clero. Puro funcionamiento interno. Otro 2% a precisamente los costes de toda esta publicidad engañosa. Un 10% para otros gastos poco explicados y, para remate, le queda un superávit de un 11%, que dedica a financiar a TRECE TV y a incrementar su fondo de reserva. Negocio redondo.

“Las cuentas de la Iglesia no son opacas”. Otra falsedad. La Memoria de Actividades que la Iglesia presenta anualmente no da cuenta fidedigna del dinero recibido por esa casilla sino que es una simple descripción de actividades sin justificación económica ni sobre su destino. Tanto es así que hasta el Tribunal de Cuentas ya denunció en 2020 esta situación, haciendo recomendaciones a la Iglesia y a la Administración para que hubiera transparencia y control efectivo sobre la Asignación Tributaria. Aunque poco se ha avanzado en ello.

“Si no marcamos esta casilla, es el Estado quien decidirá con nuestros impuestos”. Resulta hasta sorprendente este canto a la individualidad que hace la jerarquía eclesial para que cada cual arbitre los impuestos según su albedrío e interés personal, contrario al propio mensaje evangélico de solidaridad. ¿Quién tiene si no decidir sobre las políticas públicas? Además de ese erróneo concepto de remarcar como si los impuestos fueran un bien de propiedad particular con los que poder decidir, siendo que son una obligación de todos y para con todos.

“La Iglesia se autofinancia”. Este es un mensaje nuevo en el catálogo de falacias que hasta ahora se había tenido el recato de no mencionar. Porque es falso de toda falsedad. Precisamente la Iglesia adquirió en los Acuerdos de 1979 el compromiso de autofinanciarse, suprimiendo la Asignación Tributaria. Pero han pasado ya casi 45 años y ni la Iglesia lo ha cumplido ni los Gobiernos de turno se lo han exigido. Así que pueden guardárselo de nuevo para no mentir de forma tan a la ligera.

Y así podríamos seguir con su publicidad.

Europa Laica tiene estimado que la Iglesia Católica recibe del erario público -a nivel central, autonómico y municipal- más de 12.000 millones anuales en forma de subvenciones directas -siendo lo de la casilla del IRPF tan solo la punta del iceberg-, como por las exenciones fiscales de privilegio que disfruta, no pagando el IBI como lo más escandaloso. La Iglesia Católica es inmensamente rica y tiene un inmenso patrimonio inmobiliario, incrementado más aun con el expolio de las inmatriculaciones realizadas, que el Gobierno da por buenas mirando para otro lado.

Quien desee hacer una donación a la Iglesia Católica, o a una concreta ONG u organización social, que lo haga de su propio bolsillo, en la cantidad que quiera y a la organización que quiera, pero como un monto adicional al margen de los impuestos que le corresponda pagar, sin detraer nada de los Presupuestos del Estado que son de todos y para todos.

Las instituciones públicas son las que deben determinar el destino de la hucha común, que se debe nutrir de los impuestos, sin detraer nada a priori, para dedicarlos de forma prioritaria a atender lo común y no a intereses particulares por respetuosos o no que nos parezcan.

Europa Laica reivindica el cumplimiento efectivo de la aconfesionalidad estatal promulgada por la Constitución,con separación real entre Iglesia/Religión y Estado -entre las creencias particulares y el ámbito de lo público, de lo que es común a todos-. Para ello es condición inexcusable la DENUNCIA Y DEROGACIÓN DE LOS ACUERDOS DE 1979 CON LA SANTA SEDE.

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