Calvinistas del islam en Anatolia

Kayseri, en la región central de Turquía, es una dinámica ciudad que conjuga religión y modernidad

Trabajo duro, honestidad y solidaridad con los que menos tienen. Estos son parte de los principios de los empresarios de Kayseri. Esta ciudad, situada en pleno centro de Turquía, ha vivido un crecimiento económico espectacular en los últimos años, y se ha convertido en un modelo de desarrollo que se ajusta al ideario del primer ministro turco, el islamista moderado, Recep Tayyip Erdogan. Kayseri se empeña en demostrar que en un país musulmán pero regido por el laicismo más puro y duro, el islam y la modernidad pueden caminar juntos.
La ciudad, enclavada en la Anatolia Central, a unos 700 kilómetros al este de Estambul, está bien provista de mezquitas, la mayoría de grandes cúpulas y altos minaretes.También de anchas avenidas, pequeños parques y comercios a pie de calle. Sus gentes visten a lo occidental, aunque lejos de la última moda. No faltan tampoco las mujeres que cubren sus cabellos con el velo islámico.Y es que la religión es fundamental en la vida diaria del medio millón de habitantes de esta ciudad conservadora y tradicional.

Las más poderosas
No lejos del centro se levanta un enorme polígono industrial, que alberga cerca de 1.000 empresas y da trabajo a más de 50.000 personas. Es su pulmón económico. Nueve de sus empresas forman parte de las 500 más poderosas de Turquía. En el 2004, la ciudad entró en el libro Guinness de los récords. Registró en un solo día 139 nuevos negocios. Dos datos más: el año pasado el volumen global de exportación de sus empresas superó los 1.000 millones de dólares. El desempleo afecta solo al 3% de la población, el índice más bajo del país.
No es extraño que los medios turcos hablen del "milagro económico" de Kayseri y que califiquen a la ciudad de "tigre de Anatolia". Pero el fenómeno de Kayseri no es de origen divino, sino que responde a una filosofía de vida que combina disciplina laboral con principios morales de base religiosa. Es lo que se ha venido a denominar calvinismo islamista, término acuñado por un informe sobre la ciudad del centro de estudios Iniciativa de Estabilidad Europea.
"Aquí se trabaja muy duro y la gente no vive bajo los dictados de la sociedad de consumo, sino de forma modesta, sin exhibir sus riquezas", dice Berna Ilter, propietaria de una de fábrica de colchones que vende a más de 40 países de todo el mundo. "Esta actitud forma también parte de los valores del islam", añade. A pesar de que el dinero circula a raudales, en las calles de Kayseri apenas se ven coches de lujo. Tampoco modernos edificios de corporaciones financieras o bancos.
Ilter, que ha sido elegida como la mejor empresaria del año en Turquía, ha logrado hacerse un hueco entre los hombres de negocios de la ciudad, lo que no deja de tener su mérito. Reconoce, sin embargo, que sin la ayuda de los otros empresarios no hubiera podido progresar tan rápido en su negocio. "El apoyo en el sector es total. No existe la competencia entre nosotros, sino todo lo contrario. La idea es crecer, pero crecer todos juntos y cuanto más mejor", subraya.

Hospitales y escuelas
La ayuda no solo va dirigida a los que se aventuran a entrar en el arriesgado mundo de los negocios. La riqueza generada en el sector privado va dirigida también para mejorar el nivel de vida del resto de la comunidad. "En vez de gastarse el dinero en yates o en un viaje a París o Los Angeles, los empresarios invierten en equipar hospitales, escuelas o la universidad", explica Itler. Este el caso de la fundación que preside Hasan Huseyin, un empresario de 74 años, que se dedica, entre otras cosas, a financiar los estudios a 500 jóvenes de Kayseri. Aquí se tiene muy claro que apostar por los jóvenes es apostar por el futuro.
Y Huseyni lo sabe muy bien. Como la mayoría de los empresarios de su generación tuvo que luchar duro, ya de muy joven, para ganarse la vida. "He ido paso a paso y he llegado hasta aquí a golpe de horas y muchos esfuerzo", explica sentado en el despacho desde donde dirige una de las empresas de cables industriales más importantes del país.
Los empresarios de Kayseri son conscientes que su éxito económico no hubiera sido posible sin las reformas que llevó a cabo en la década de los 80 el expresidente Tugurt Ozal, que abrió Turquía al mercado mundial. También deben mucho a la política económica liberal que ha impuesto a lo largo de estos últimos cuatro años Erdogan. De hecho, Kayseri es uno de los feudos electorales de la fuerza política que lidera el primer ministro, el Partido Justicia y Desarrollo (PJD). En la últimas elecciones municipales del 2004, el PJD obtuvo el 70% de los votos.
Como dijo el ministro de Exteriores turco, Abdulá Gul, Kayseri representa "la modernidad y es por ello que esta nueva Turquía será al final valiosa para la Unión Europea". Idea que, por supuesto, aquí todos comparten.

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