Argentina: Un pueblo entero exorcizado. El cura de Sampacho alejó los demonios con tres regadores municipales y sal

El sábado pasado, el tranquilo pueblo de Sampacho, en el sur cordobés, se vio alterado a la hora de la siesta. El cura local, Osvaldo Pablo Leone, desplegó un exorcismo a lo largo y a lo ancho de las doce cuadras por doce que tiene el pueblo. Echando bendiciones en una camioneta 4 x 4, y bien provisto de kilos de sal, fue recorriendo el pueblo secundado por tres camiones regadores municipales cargados de agua bendita. Y así concretó el exorcismo no ya a una persona o un lugar puntual, sino al mismísimo pueblo, en su totalidad.

Los habitantes de Sampacho dividieron aguas entre los que opinan que nunca está de más espantar algún que otro demonio, y los que se sintieron ofendidos por la inédita iniciativa, y piden la intervención del obispo: “esto nos ha convertido en el hazme reír del sur de Córdoba”. Alegan. Y aunque tras el revuelo que se armó el cura (acusado de “buscar protagonismo” con esta idea) intentó “desdramatizar” explicando que fue un malentendido, y que en realidad lo que quiso fue “bendecir”, el mote quedó fijado, en el estilo cordobés: Sampacho es ahora “el pueblo de El Exorcista”.

El periodista Héctor Amaya contó por radio lo vivido, aclarando mientras avanzaba en el relato: “lo digo en serio”. “El operativo consistió en sacar tres camiones regadores a la calle, para exorcizar con agua bendita y sal, y sacar los demonios del pueblo. (El cura) llevaba la hostia consagrada a bordo de la camioneta modelo 2019”, precisó.

Sampacho es un pueblo del sur Cordobés que tiene, sumando su población rural, unos nueve mil habitantes; la fiesta religiosa por la que es conocido es la procesión de Nuestra Señora de la Consolata, en junio, que convoca miles de fieles. El intendente que autorizó el exorcismo, Jorge Devalle, de Cambiemos, perdió las últimas elecciones locales, y su mandato dura hasta diciembre. No faltó quien unió esta circunstancia con el extraño exorcismo, y hasta quien recordó la frase del Arzobispo de Salta a Macri: “Has hablado de pobreza cero, lleváte el rostro de los pobres”. Las aguas siguen divididas en Sampacho, entre las bromas de unos y la indignación de otros. Mientras tanto, se cumple el viejo dicho: “pueblo chico, infierno grande”.

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