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Albert Camús y España

Leí bastante antes de que entráramos en el nuevo milenio El extranjero, la obra de dicho autor con mayor difusión en España. De tal conocimiento surgió una admiración creciente, si bien es cierto que, con menos fervor del que me prometí entonces. Pocos meses después compré El hombre rebelde junto a algunas obras de Jean Paul Sartre, autor con el que Camus sintonizó de manera cordial hasta la publicación la última obra citada, a la que dediqué notable atención, cuya lectura, que no llegué a concluir, pues se me extravió. Pasados años, reaparecido el añejo ejemplar de la editorial Losada, vuelvo al importante ensayo filosófico que contiene. Sin embargo, sería hace unos meses, al pasarme mi amigo Alberto La noche de la verdad, cuando he recuperado el vivo interés por la obra completa de éste, y de tantos otros aspectos de su vida que resultan de gran interés para su lectura desde la realidad española.
Para este humanista, nacido en la Argelia aun dependiente de Francia en 1.913 y muerto en 1960 en suelo francés, la vida fue escasa y enfermiza, pero a pesar de ello, especialmente fértil. Tanto en sus novelas, entre las que cabe destacar la citada de El extranjero, La peste, o El primer hombre, importantes cuentos como El exilio y el reino o La piedra que crece, obras de teatro Calígula o El estado de sitio, de ensayo como el citado El hombre rebelde o El mito de Sísifo, además de innumerables obras de no ficción en la que incluir su ingente obra periodística. De ésta, además de una ética al estilo de Kapuscinski y sus “cínicos no sirven para este oficio”, entre las que señalar infinidad de crónicas recogidas hasta 1.944 en la citada La noche de la vedad. A partir de esa fecha en Crónicas Actuales I, II, III de 1944 a 1958 añadiendo en las últimas las referidas a Argelia. Los escritos póstumos se recogen en Los Carnets I. II, III de reciente reedición. Por el conjunto de su obra obtuvo el premio Nóbel de literatura de 1.957. Decía antes su vida enfermiza, ya que su pronta tuberculosis impidió varias tentativas laborales como la retirada deportiva o ejercer como profesor. Sin embargo esa muerte previsible como precoz, no lo fue por enfermedad sino por un accidente de tráfico. y
Aunque militara en el PCF, fue un intelectual inquieto que reconsideró el marxismo. En tal evolución manifestó su desacuerdo también con el cristianismo en cuanto que en ambas ideologías se promueven dogmas. Llegado el momento rompe también con el existencialismo que compartiera con Jean Paul Sartre. Desde ese momento muestra su acercamiento al anarquismo con sus colaboraciones en La Libertaire, Le Monde Libertaire y Solidaridad Obrera de CNT. En su pensamiento filosófico se considera como mayor influencia la de Nietzsche y el consiguiente nihilismo. Cabe recordar lo que llamaba el absurdismo con lo que trataba de poner en cuarentena un racionalismo a machamartillo.
La relación de Camus con España ya le venía desde la cuna, pues su abuela materna era natural de San Luis, municipio de Menorca. Fuera por influencia familiar o por propia iniciativa, la realidad es que España aparece pronto en la obra de nuestro autor con Rebelión en Asturias en 1.936. Luego, ya en 1.948 la obra teatral El estado de sitio. Como obra de ensayo o de no ficción encontramos ¡Viva España! Es principalmente en “La noche de la verdad” ya citada obra en la que se recogen sus escritos periodísticos en “Combat”, periódico francés publicado desde los albores de la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. Al ser la expresión de la resistencia francesa a tal invasión gran parte de sus salidas fueron en la clandestinidad. Desde los primeros escarceos, en que se confirma que la guerra en Europa no era más que la continuación de la que había empezado en España, donde el régimen nazi había experimentado su mortífero armamento. Con frecuencia en dicho medio se recordaba la actitud irresponsable de aquel acuerdo de no ayudar la democracia de la República Española en las proclamas de Leon Bloum y otros dirigentes que habían blanqueado a los regímenes de Hitler y Mussolini. No faltaban ocasiones para denunciar al régimen de Vichy y otras connivencias con el franquismo en contra del exilio español en Francia. No faltaban ocasiones en las que denunciara la actitud pro franquista en determinadas decisiones política o administrativas con escasez de celo democrático, tan lejano del que se decía exigir a la dictadura al sur de los Pirineos.
Camus se mostró crítico con la política colonialista de Francia en Argelia y en África en general que tantos problemas viene causando hoy por la escasa integración de migrantes llegados a la metrópolis. Problemas de principal naturaleza económica y social que hoy se pretenden tildar de religiosos en una sociedad ejemplarmente laicista hasta hace pocos decenios. Desde el principio Camus había planteado la necesaria colaboración mediterránea para que éste, en lugar de ser frontera, sirviera como punto de encuentro hacia bien el sur de África, y hacia bien el este de Asia. A la búsqueda de ese afán surgieron varias asociaciones en recuerdo del escritor comprometido. Éstas, de acuerdo con el Instituto Cervantes acuden al los encuentros que promueve el Ayuntamiento de San Luis por ese ideal mediterráneo y la libertad que Camus hallaba en los poemas de Machado.

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