Zaragoza: Actividades de carácter confesional en horario lectivo en la escuela pública

Soy madre desde hace poco y de golpe. Me he encontrado con un mundo nuevo y hay cosas que me sorprenden mucho, casi me dejan sin aire, lo reconozco.

El otro día, acudí a recoger a mis peques a la escuela pública en la que están matriculados desde este año y me recibió la siguiente estampa. Bajo el enorme letrero de “Innovadores del siglo XX”, me encontré montado un Belén, no figurado sino demasiado literal. Jesús, María y P.P. convertidos en viajeros en el tiempo (eso sí que es innovar) y las grandes estrellas del siglo XX. ¿En qué innovarían? ¿O caso el título homenajeará a pastores y lavanderas? ¿A los patos y cerditos? Pobrecitos, no, esos se comen.

El Belén dando la bienvenida a todos como aparición siniestra en el vestíbulo de un colegio público es el símbolo perfecto para todo lo demás.

Con la excusa de dar a conocer tradiciones (que tampoco creo que tenga demasiado interés, para qué vamos a engañarnos), en numerosas escuelas públicas se están auspiciando y promoviendo actividades de carácter marcada e inconfundiblemente confesional, que adoctrinan a les niños en lo que deberían ser valores privados e íntimos, y que atentan directamente contra el necesario carácter aconfesional de la educación pública en un estado que, en el artículo 16 de su Constitución declara “que ninguna religión tendrá carácter estatal”. Ahora estamos en Navidad, pero sucede de igual manera con otras fiestas, como las patronales en honor de la figura católica de la Virgen del Pilar.

La escuela, y más aún cuando es pública, debe servir para incluir y no segregar, nunca para discriminar por el motivo que sea, raza, sexo, religión y, también, opinión.

Sin embargo, no es este el caso y en algunos colegios públicos y dentro del horario lectivo, se promueven iniciativas de tinte religioso que atentan contra la libertad de conciencia y contra la necesaria aconfesionalidad. Así, por ejemplo, en horario lectivo se proceden a celebrar “fiestas de Navidad”, con entrega de regalos a los niños de Educación Infantil por parte de los pajes de los “Reyes Magos de Oriente”, por poner un ejemplo. Resulta incomprensible y ofensivo para la libertad de conciencia que los colegios públicos promuevan en su horario lectivo este tipo actividades que perjudican la educación en libertad que deseamos regalar a nuestros niños y que, esto sería uno de los aspectos más graves, fuerzan la segregación y discriminación de les menores por cuestión de opinión.

La educación pública ha de ser respetuosa y garantía de diferentes formas de ver el mundo. Queremos educar a nuestros hijos en libertad de conciencia, en espíritu crítico, lejos de adoctrinamiento y proselitismo religioso, en la libertad, en los derechos humanos y en igualdad. No queremos inculcarles ni que se les inculquen dogmas religiosos ni valores morales contrarios a los nuestros y con este tipo de actividades nos vemos obligadas a ello o a que nuestras hijas sean discriminadas. Un acto gravísimo e irresponsable.

Hay muchas formas de festejar (si es que tanto se necesitan) pretendidos valores de amor y calor. Opciones laicas y sin ningún tipo de tinte confesional ni ideológico y que respeten la liberta de conciencia de les niñas (fiesta de fin de año, fiesta del invierno, fiesta de nos vamos de vacaciones).

Deseamos que escuela pública sea garante de libertad de conciencia y no un centro de segregación para quienes piensan fuera de dogmas.

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