Zapatero tenía razón: España supera a Alemania

Si la medida que se utilizara para medir la importancia de un país fuera la del respeto a Dios y sus representantes, España sería, con mucho, la primera potencia mundial. Quizá esta aseveración les puede parecer exagerada, pero para demostrarles que tengo razón me remitiré a la comparación entre el viaje del Papa a Madrid este verano y la que realiza estos días a Alemania.

Mientras aquí nos pareció un escándalo, porque lo era, que se organizaran manifestaciones en contra de su visita, en su país natal no sólo no se han criticado sino que han sido más numerosas e intensas.

Aunque me duela reconocerlo, incluso nuestros ateos dirigentes se comportaron con la debida subordinación y respeto ante quien es el representante de Dios en la Tierra. Lo recibieron en el aeropuerto con honores de Jefe de Estado, aunque el visitante era él fueron ellos los que se trasladaron al palacio episcopal y cerraron todo el centro de la ciudad para que pudiera moverse libremente en su Papamóvil. Ni un feo, ni un reproche, ni el mínimo roce con el jefe de los sacerdotes y monjas a quienes, con el dinero de nuestros impuestos, les evitamos el ingrato deber de trabajar, para que puedan dedicarse en cuerpo y alma a la contemplación, a la reflexión, a la difusión de la palabra de Dios y al cuidado y educación de nuestros niños.

En cambio en Alemania, ese país que algunos tienen como modelo de prosperidad y como faro de cultura, le echan en cara precisamente eso, la excesiva dedicación que algunos miles de sacerdotes han prodigado a los niños.

Como Jesucristo tuvo que padecer la humillación por las calles de Jerusalén, Benedicto equis uve palito ha tenido que soportar ser recibido por tres excomulgados (uno de ellos, para más INRI, homosexual) o que buena parte del parlamento alemán abandonara el hemiciclo cuando iniciaba su discurso. Por si esto fuera poco, el excomulgado alcalde berlinés no ha tenido a bien cerrar la circulación en el centro de la capital, ni ordenar a la policía que abofeteara públicamente a los manifestantes.

Y con esto regreso a mi aseveración inicial y afirmo con orgullo patrio, que España supera a Alemania en respeto a los representantes de Dios en la Tierra. No es algo que nos venga de nuevo, es así desde hace muchos siglos. Por eso España es lo que es y Alemania se encuentra donde se encuentra (que, para los que estudien en los colegios públicos de Madrid, es al norte de Francia y al oeste de Polonia).

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