Yusuf Fernández portavoz de la Junta Islámica de España: «Es menos cruel unos azotes que 10 años en la cárcel»

El portavoz de Junta Islámica de España sostiene que «el terrorismo es una aberración, un monstruo, desde la perspectiva musulmana».Dice que «no se puede llegar a la democracia vía las bayonetas»

Mahoma insistió en que los musulmanes debían ser «hermanos» de los cristianos porque sus respectivas religiones eran muy parecidas. Pero la historia y la política han alejado a los unos de los otros y han creado prejuicios entre ambos. Yusuf Fernández no es un talibán. Se define como demócrata, ilustrado y progresista. Igual que millones de cristianos, agnósticos, ateos, budistas y sintoístas. Actualmente ejerce como portavoz de la Junta Islámica de España, que agrupa a la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) y a la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide). Yusuf Fernández calcula que un 15% de los musulmanes son progresistas como él, un 20% tiene tendencias radicales -«conservadoras», las llama él- y el resto, la inmensa mayoría, vive la religión sin alardes. Hoy empieza el Ramadán y muy pocos se darán cuenta.

-¿Cómo es su Dios?

-'En el nombre de Dios, el clemente, el misericordioso': Así empiezan las oraciones del Corán.

-¿Es su Dios infinitamente misericordioso?

-No, sólo hasta un cierto punto. Nosotros lo explicamos con el siguiente ejemplo. Imagínate al profesor más benévolo, el que quiere aprobar a todos. Pero hay un alumno que siempre deja los exámenes en blanco. Al final, le suspenderá.

-¿Cómo explica que se cometan actos terroristas en nombre de un Dios clemente?

-Matar a una persona inocente es como matar a la humanidad: esta idea aparece también en el Corán, con esta formulación. De hecho, nosotros aprobamos una 'fatwa' en marzo del año pasado que dice que todo aquel que comete actos terroristas queda automáticamente fuera del islam. Ninguna raíz del terrorismo puede ser religiosa aunque, efectivamente, el terror se vista a veces con los ropajes de la religión.

-¿Qué opinión tiene de Al-Qaeda?

-Es una asociación nacida en los años ochenta para combatir en la guerra de Afganistán, que fue creada por los servicios secretos de Estados Unidos y de Pakistán. Su objetivo era atraer a gente de todo el mundo islámico para luchar contra los soviéticos. Cuando éstos se retiraron, esa red continuó viva. No digo que Al-Qaeda no pertenezca al islam. Pero, aunque haya salido de él, es un monstruo, una aberración desde el punto de vista de la religión musulmana. Son unos cientos entre 1.500 millones de musulmanes, que sin embargo se llevan todos los titulares. Quiero que se entienda bien esto: el 80% de los asesinados por Al-Qaeda son musulmanes.

-Entonces se alegra de que Estados Unidos y las fuerzas aliadas hayan liberado Afganistán de los musulmanes.

-Yo no sacaría esa conclusión. Uno de los mejores gobernantes de España fue José Bonaparte, un ilustrado que destronó a una monarquía en horas muy bajas. Si se hubiera quedado más tiempo, España habría avanzado mucho y se habría integrado en las corrientes europeas. ¿Cuál fue su problema? Que entró en España con las bayonetas, y el pueblo español le rechazó por eso. En Afganistán ha pasado lo mismo. Ahora mismo hay un caos tal que los afganos han llegado a pensar que los talibanes, que proceden de Pakistán, no son tan malos como parecía. Se puede ayudar a un pueblo desde fuera, pero no se puede llegar a la democracia vía bayonetas. La historia lo demuestra.

Protección a los judíos

-¿Cuál es su valoración del discurso del Papa en la Universidad de Ratisbona?

-Como principio básico, ningún dirigente debería hablar de otras religiones, antes que nada porque no las conoce en profundidad. El emperador al que citó el Papa, Manuel II, vivía en la época de las cruzadas, y entonces era normal que hiciera determinados juicios negativos sobre el islam.

-Ustedes creen que su interpretación del término 'yihad' no es acertada.

-Si nos atenemos al Corán, 'yihad' no es guerra santa, un concepto tomado del cristianismo, concretamente del Papa Urbano II, que fue el que llamó a las cruzadas. Su aplicación al islam es totalmente artificial. En el islam está la 'gran yihad', la lucha contra las tendencias egoístas de cada uno, y la 'yihad defensiva'. Hay una ley del Corán que dice textualmente: «Combatid a aquellos que os combatan, pero no seáis los agresores, porque Dios no ama a los agresores».

-Un destacado líder musulmán ha llamado a la «ira santa». ¿Es eso agresivo o defensivo?

-Sí, el llamamiento procedía de un sabio de Qatar, muy conocido en el mundo islámico. Pero, con perdón, eso es una tontería. En el Corán se dice que las relaciones entre musulmanes y no musulmanes tienen que ser de respeto, y que los cristianos son nuestros mejores amigos. Este hombre ha hecho un llamamiento a la ira pacífica, pero en cualquier caso ha sido desafortunado. Hubiera sido más normal expresar un malestar o un rechazo, pero no una ira.

-¿A usted le bastan o no las excusas del Papa?

-Hay un aspecto positivo, pues ha declarado que la cita de Manuel II no representa su pensamiento. Y uno negativo: lamenta las reacciones a su discurso, pero, claro, hubiera sido más adecuado que hubiera lamentado su contenido. Ha sido una ofensa, pero si le damos mayor importancia se puede convertir en un mal mayor, que sería el deterioro de las relaciones con el mundo católico.

-¿No le parece que hay sectores musulmanes que se ofenden enseguida?

-Entre muchos musulmanes existe la sensación de que hay un ataque contra el islam por parte de Occidente, debido a la cuestión de Palestina y la guerra de Irak, de Afganistán y la de Líbano. En ese contexto hay que situar la reacción a las viñetas publicadas por un periódico danés, que presentaba a todos los musulmanes como terroristas, con el famoso dibujo de Mahoma con la bomba. No digo que la reacción no fuera desproporcionada, pero les entiendo cuando se quejan del doble discurso de Occidente: no se nos trata igual que a los judíos.

-¿En qué sentido?

-Nadie en Occidente se mete con los judíos desde el Holocausto, porque está mal visto. Hay leyes contra el antisemitismo. Si uno se mete contra la religión judía, puede tener problemas incluso legales. Si la misma persona se mete contra el islam, no pasa nada.

Cosas que cambiar

-Pero el problema del antisemitismo no es que esté mal visto. Por culpa de ese prejuicio fueron asesinadas más de cinco millones de personas.

– Tú puedes decir que el genocidio de musulmanes en Bosnia no existió y no pasa nada. En todo caso, el Holocausto, como las matanzas de la ex Yugoslavia, enseña que hay que proteger a las minorías religiosas.

-Hay mucho católico que se ríe del catolicismo. ¿No pasa lo mismo en el islam?

-Bueno, tampoco debe de ser para tanto. Fíjate en lo que ha pasado con Leo Bassi. Y en Italia ha ocurrido lo mismo. A mí, una crítica justificada a la religión me parece bien, pero un insulto, no. Aquí, en España, se ha instalado la costumbre del insulto y eso no es bueno ni para la convivencia ni para nada.

-¿Tiene el Estado español un trato de favor con el catolicismo?

-España, en teoría, es aconfesional, pero en la práctica no lo es. El Estado tiene que cooperar con todas las religiones. No nos sentimos muy cómodos al ver una boda de Estado, como la de los príncipes, en la iglesia. Don Felipe y doña Leticia deberían haberse casado ante un juez, y luego, en privado, por el rito católico, si eso es lo que les pedía la conciencia. Tampoco deberían haber permitido el despliegue mediático, público, para el bautizo de la infanta Leonor. Lo del funeral de La Almudena por las víctimas del 11-M fue un escándalo. Primero, porque se hizo en una iglesia católica cuando los muertos eran de varias religiones. Y luego, porque Rouco Varela dijo que el atentado había sido un ataque a la cristiandad. Hay que ser maleducado.

Lapidaciones a mujeres

-Todavía hay lapidaciones a mujeres en países islámicos.

-Generalmente proceden de Arabia Saudí, del sector wahabista, que tiene una interpretación muy literal del Corán. Para nosotros, eso no es ejemplo de nada. Ellos dicen: «Eso se hacía antes y hay que seguir haciéndolo ahora». Y yo les contesto: «Antes íbais a caballo y ahora vais en jet privado. ¿Por qué no seguís aquí las tradiciones?» De los cincuenta y pico países con mayoría musulmana, en sólo tres hay lapidaciones; que yo me acuerde ahora: Arabia Saudí, Nigeria y Sudán. En el islam, la creencia en un Dios es inmutable. Ahora, hay otras cosas que pueden cambiar.

-¿Cree usted que las mujeres son iguales a los hombres?

-Una cosa es la religión y otra las tradiciones del lugar en que se asientan, aunque con el tiempo ambas cosas se fusionan. La primera mujer del profeta, Jadiya, era su jefa, y él su empleado. Hay otras mujeres muy relevantes en las escrituras. En el Corán hay 30 versículos que hablan de la igualdad entre los sexos. Yo he visto cómo son las relaciones entre el hombre y la mujer en Marruecos y aunque puede haber muchas costumbres que no le favorezcan, no puede decirse que sea inferior. Hay incluso una corriente feminista dentro del islam, que tiende a conseguir una mayor igualdad, y que nosotros apoyamos, como apoyamos que haya imanes femeninas para hombres y mujeres. Claro, te estoy hablando desde la perspectiva de un musulmán progresista. Un conservador no estaría para nada de acuerdo conmigo.

-¿Qué le parece que las niñas vayan al colegio con el velo?

-El Estado tiene que ser aconfesional, pero los ciudadanos no. Estoy en contra de cualquier prohibición de velos, primero porque cada uno tiene derecho a su propia imagen, a tener su propia religión y a exhibir signos religiosos. Lo dice la Constitución. En España, los casos han sido muy marginales. Me extrañaría que esto sucediera aquí, cuando hay monjas que parece que llevan 'burka'.

Jamón en el AVE

-Los homosexuales no lo tienen fácil en los países musulmanes, ¿no?

-La doctrina musulmana es tan tradicional como la católica, aunque está claro que en ningún país musulmán sería factible una ley sobre el matrimonio homosexual, como la de aquí. La comunidad gay no se ha organizado como en Occidente. En el islam, sólo hay una ley de contenido sexual, la del escándalo público. Yo no niego que el islam tenga que ponerse al día de modo urgente. Lo tiene que hacer a marchas forzadas.

-¿Es fácil seguir los preceptos del islam en un país como España?

-La mayoría de los musulmanes en España viven su religión sin hacer alardes. Acuden a la mezquita cuando pueden, y muchas veces no pueden, porque no siempre es factible ir a rezar un viernes. Tampoco todos pueden romper el ayuno del Ramadán por la tarde, porque a lo mejor estás en un examen, y entonces nos limitamos a tomar un refresco, un agua o un chicle, para romperlo oficialmente.

-¿Y la comida?

-En los colegios, eso está bastante solucionado. Nuestra única restricción es el cerdo, y ahora suele haber menús alternativos. Pero los usuarios del AVE no lo tienen tan fácil. Alguna vez he viajado en clase preferente, porque no había billetes de turista, y me han recibido con un plato de jamón.

-Poca delicadeza.

-En otro viaje, iba a un congreso de la Fundación de las Tres Culturas en Sevilla, sobre el antisemitismo. Estaba el AVE cargado de judíos y musulmanes y volvieron a sacar cerdo. Nos quejamos. La cara de la azafata era un poema. Al final nos dieron una especie de lechuguita.

-¿Hay sentido de comunidad dentro de los musulmanes españoles?

-Hay personas que en su país no sentían la necesidad de tener una identidad, porque todos tenían la misma, pero cuando llegan aquí, a los países occidentales, sí la tienen, bien porque les surge de manera natural, al estar expuestos al contraste, o porque se sienten rechazados. Es lo mismo que les pasa a los emigrantes del País Vasco cuando van a Argentina y fundan una casa vasca. He conocido a muchas personas que en sus países no eran practicantes y aquí se han acercado a las mezquitas.

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