Yavé, Dios, Alá y/o el Poder

Uno es consciente de la sempiterna connivencia de las cúpulas religiosas con todos los poderes. y  mi desconfianza crece y crece ante la manipulación mediática permanente y cada vez más sofisticada.

            Uno, enemigo declarado de toda violencia (incluída la propia), lee con mucha atención todo cuanto se discurre sobre el abominable crimen de este inicio de año en Paris.En estos casos, lo primero que me cuestiono es el propio y amplio concepto de la misma violencia. Entiendo que es un cajón en que se relacionan vocablos tan dispares como: cólera, venganza, odio, terror (más ismo), guerra, víctimas (más daños colaterales), fanatismo, poder, manipulación, falacia, oportunismo, religión, laicidad, racionalidad, justicia, solidaridad, prevención…libertades. Reparemos en las varias apelaciones hechas a la liberté, sin olvidar por supuesto ni la egalité ni la fraternité.

            Hay quienes valoran en primer lugar, por la lógica del escenario, la de expresión. Otros destacan la de la propia seguridad. Otra pioridad se fija en la de conciencia y la lacicidad que la garantice. Para no hacer interminable el listado, concluyamos en que la de vivir que será la que permite aspirar a las otras. Sí, la vida, pero todas la vidas, no sea que, como decía la canción, a alguien sólo le quede la libertad de morir. Asumo que se me pueda tachar de demagogo por esta puntualización. Trato de explicarme.

            Para empezar, mi propio temperamento me impele al primario ojo por ojo del Viejo Testamento. Luego, lo poco que he aprendido me hace considerar que ni las decisiones en caliente ni la pena de muerte han aliviado, sino al contrario, la persistente violencia. Por eso bullen en mi cabeza titulares contradictorios y/o complementarios que requieren un sosegado análisis. Aprecio el socorrido Yo soy Charly de varios escritos y manifestantes matizado, en distinto sentido, por Sami Nair en El Pais con Fascismo, o por Anna Grau en Cuarto Poder escribiendo Es duro ser Charlie. Considero más la defensa de la laicidad de El Roto en su impagable viñeta que reza “dicen matar en nombre de Dios” o el documentado texto de Andrés Carmona, Charllie H., laicismo y el tercer mandamiento en Laicismo org. A lo expresado en ellos se debe casi todo el título que encabeza este escrito. Queda claro que el poder establecido, en nombre de las tres religiones “del libro” ayudadas por el hinduismo, propicia (o han propiciado) la guerra santa u otras formas de violencia. Luego otras aportaciones vienen a descalificar en parte o a completar el papel de la laicidad. En el primer caso encontramos El modelo laico francés a prueba publicado en Terra. En el segundo aspecto, y profundizando más en el terreno político, podemos leer Je en suis pas Charlie de José A. Gutiérrez en Aporrea, o a Gilad Atmon en Rebelión en ¿Estamos en medio de una guerra de religión en Europa o…?

            Uno, también consciente de la sempiterna connivencia de las cúpulas religiosas con todos los poderes, es especialmente sensible al mensaje esencial que dicha alianza propaga para el común de los mortales: el islamismo el nuevo y terrorífico enemigo de occidente. Todo sea por la hegemonía y el dominio del petróleo. Sí, mi desconfianza crece y crece ante la manipulación mediática permanente y cada vez más sofisticada. Unas decenas de muertes en Paris (aprovechando el fragor de la tragedia y ocultando otras posibles causas) tienen una repercusión mayor que las de Escandinavia e infinitamente incomparable con las víctimas de Palestina, o la de las repetidas invasiones a Irak. Aquí se ha declarado la guerra al islamismo y todo vale. Que nadie recuerde que Ben Laden o Sadam Hussein, pese a que habían sido aliados, fueron abatidos como perros. Con el enemigo decretado no vale ni libertad ni democracia, si acaso de la Guantánamo. El Yavé de Israel o el Dios de los cristianos es muy distinto de Alá. Lo sabia muy bien Bush que tenía hilo directo para declarar la guerra, o los gobiernos israelíes para su protección como pueblo elegido. Lo empiezan a sospechar las clases marginadas en los arrabales de París y demás ciudades francesas.

            Siguiendo esas certezas celestiales, el neoliberalismo actúa con una compenetración y oportunismo impecables. Ya lo explican Nair y otros voceros en la infinta mayoría de medios: quienes no se pronuncien fascistas. Tampoco monsieur Hollande que se envuelve en la grandeur de la Republique. No desaprovechan la ocasión el señor Junkers y los ministros de interior de la U.E. (incluído sin rubor Fdez. Diaz) para, invocando las libertades, dar seguridad a los de siempre.El señor Rajoy no pierde la ocasión de hacerse la foto por la Republique y por la libertad de expresión (como la de RTVE). Sin que falte la pintoresca Aguirre sacando del armario el infundio del 11M.

           Al final me malicio que, sin inteligencia y curiosidad rigurosa, tendemos a la barbarie.

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