¿Y qué un padre haga esto?

Shaziya Abdulsattar es paquistaní, tiene ocho años y unas marcas causadas por el ácido que la acompañarán siempre. Ahora recibe tratamiento en la 'Acid Survivors Foundation', una ONG que auxilia a las víctimas de esta práctica salvaje. Hace un año, su padre les lanzó tanto a ella como a su madre Azim ácido en su cuerpo, porque esta se negaba a dejarle vender otros dos hijos a un hombre que los iba a usar como jinetes de camellos en carreras en Qatar. Los activistas de los Derechos Humanos se congratulan de que la legislación paquistaní vaya a elevar las penas contra los agresores que usan ácido contra las mujeres.

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