Y la Iglesia gana? y quiere más

Vivimos tiempos de sombras y sacristías. Tiempos en los que la Iglesia Católica pretende volver por sus fueros e imponer su doctrina, con la cooperación de este gobierno meapilas y chupacirios.

Así nos encontramos en que la cúpula de la Iglesia Católica, esa Iglesia que persigue el poder terrenal, la misma que dice seguir la doctrina de aquel que dijo: Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, esta reconquistando ese poder terrenal que en otro periodo la colocó en lo más alto, titulando ese régimen de Nacional-Catolicismo.

Pues bien, han vuelto a las andadas y de mano de este gobierno pepero, que está elaborando leyes al dictado de la Conferencia Episcopal Española, están colocando las primeras piedras para edificar su nuevo régimen que se podría denominar: Liberal-Catolicismo.

Ahí está la ley del aborto, donde quieren ir más allá de lo que propone Gallardón –aunque ahora no sabemos ni lo que propone— y no se conforman con la anterior ley de 1985. Quieren penalizar el aborto en cualquier caso.

Qué decir de la ley de Educación. Han ganado la batalla y han conseguido que el ínclito monaguillo Wert les haya elaborado una ley a su medida. Nosotros pagamos ellos contratan los profesores e imponen el temario. Además desde ahora la Religión formará parte de la nota media, que sirve para obtener becas. De tal forma que las Matemáticas, la Lengua o las Ciencias estarán a la misma altura que la Religión. Bastará que a los estudiantes de Religión les den notas altas para que suba la media considerablemente (¿será eso lo que pretenden?).

Pero no se crean que la cosa queda ahí. Ellos van más lejos. Pues pretenden que la religión sea el fondo de todas las asignaturas, de tal forma que los valores que defienden se instalen también en Lengua, Ciencia, Sociales, etc. Nos quieren evangelizar. O sea Wert quiere españolizar a los catalanes y Rouco, junto a Wert, nos quiere evangelizar, o sea imponer sus valores.

Yo podría estar de acuerdo. Naturalmente siempre que se cuente toda la verdad. Porque la historia de la Iglesia Católica tiene también –sobre todo— sus puntos negros. Y los valores que ha inculcado también se llaman odio, discriminación, abuso de poder, favoritismo, torturas y crímenes.

Por ejemplo, se deberían estudiar los grandes y edificantes valores que la Iglesia Católica ha derrochado a lo largo de su historia. Así, habría que estudiar las aportaciones de esta religión desde el principio de su existencia hasta nuestros días. Desde esa gran enseñanza del ojo por ojo y diente por diente de la Biblia, hasta la negación de la mayoría de edad de la mujer en nuestra época. Porque eso es lo que pretenden al despojar de cualquier derecho a la mujer, prohibiendo el aborto en cualquier caso, y utilizando a las mujeres religiosas en una discriminación militante.

Y sí, ese paseo por la historia de la Religión Católica sería muy edificante. Esas guerras de religión que durante la Edad Media y el Renacimiento organizaban y avalaban con el único fan de conseguir poder. Esas tropelías de unos cuantos papas y gerifaltes, dispuestos a llegar hasta el asesinato con el fin de conseguir sus fines. O podemos hablar de la Inquisición, esa manera de imponer la religión con hedor de carne asada.

Así llegaríamos hasta el siglo pasado, donde el gran Pío XII, se alineó con los fascistas, o donde a cambio de privilegios, Franco, el caudillo nacional-católico por excelencia, paseaba bajo palio en olor de multitudes y en plena santidad. O por qué no decirlo, dar la comunión a dictadores asesinos argentinos o chilenos sin que a los obispos se les moviera un músculo. Y, en muchos países, muchos sacerdotes practicaban el ‘arte de la pederastia’, que como se sabe no era para ellos un delito sino un deleite y al que algunos de ellos han justificado (más de uno ha comentado o insinuado que la carne es débil y que esos pobres sacerdotes eran provocados por los niños).

Y podríamos seguir, con las muertes que han podido provocar al prohibir los anticonceptivos (particularmente en África), lo que ha permitido la difusión de una de las peores plagas del siglo XX y XXI, el SIDA.

Pero todo eso no tiene la menor importancia, ellos quieren imponer sus valores, porque el mundo está endemoniado. Fíjense si será verdad que Rouco se ha visto obligado a buscar ocho especialistas para formarlos en el exorcismo, con el fin de acabar con el maligno. Ya veo al pobre obispo buscando en la Oficina de Empleo personas idóneas con pátina de santidad para practicar las conjuras convenientes.

Con todos esos valores, no me extrañaría que muchos termináramos como esta señora, encontrando la Verdad y reencarnándonos durante cinco siglos para “hacer el bien”.

Como pueden ustedes observar, aportaciones todas ellas que han mejorado nuestros valores y que han hecho que gracias a la Iglesia, todos seamos más, mucho más humanos. Aunque a veces envidiemos a los animales.

Obispado de Educación

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