Viraje táctico del cardenal Cañizares

El cardenal Cañizares ha terminado su periplo de seis meses -paralelo a las elecciones de abril/mayo de 2019- al frente de la campaña «Yo elijo» patrocinada por la escuela privada concertada de ideario católico. Así lo recoge Rafa Montaner en un pequeño reportaje publicado por Levante-EMV en su edición del jueves 16 de mayo.

Su objetivo sigue siendo el mismo de siempre: defender la enseñanza de la religión católica en todos los centros docentes y potenciar la enseñanza privada concertada de ideario católico sufragada por el estado, marginando a la red pública que se ajusta punto por punto a todas las exigencias del art. 27 de nuestra Constitución.

Como en otras ocasiones, el cardenal fundamenta sus exigencias retorciendo la Constitución que sí garantiza el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, pero no señala en ninguno de sus apartados que si esa elección no se incluye en la programación general indicada por el citado artículo, también deba ser financiada por fondos estatales.

La gran novedad en estas declaraciones es el viraje táctico del cardenal arzobispo: después de beneficiarse durante más de cuarenta años (desde la instauración de la Constitución democrática del monopolio de la enseñanza de la religión católica en los centros, tanto públicos como privados, ha pasado a una nueva fase: convertirse en el adalid de la enseñanza de todas las religiones en todos los centros. El objetivo central ahora no es consolidar la religión católica, que ya lo está, sino oponerse, con los nuevos aliados, a que la enseñanza de la religión (en un país no confesional) salga de los centros. Oponerse a una enseñanza laica.

El cardenal Cañizares reescribe la Constitución. Donde ésta dice : «los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones» ( art. 27, 3 de la Constitución ), él lo reconvierte en: «la única asignatura que dice la Constitución que hay que enseñar, libre para aceptarla pero obligatoria para ofrecerla, es enseñanza moral y religiosa». No aparece en el texto constitucional ninguna referencia ni a las asignaturas ni a los centros escolares.

La catequesis, que es la que instruye en valores y comportamientos religiosos y morales, tiene su sede más idónea en el hogar familiar y en los espacios de las diferentes confesiones religiosas. Por último, no se entiende la actual coincidencia entre la Conselleria y el cardenal para reforzar la entrada de las religiones en los centros, alejando el horizonte de una escuela laica en un estado aconfesional.

Pura Aloy

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