Violación del estado laico

El jueves 9 de mayo presenté formalmente ante la Secretaría de Gobernación, ante la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, ante la Comisión Sancionadora prevista en el artículo 30 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, así como ante la Comisión Plural Nacional de Preservación del Entorno Político de Equidad de la Competencia, una denuncia contra el gobernador de Chihuahua, César Duarte, por conductas que estimo son violatorias del Estado laico en sus artículos 24, 40 y 130 de la Constitución, así como de los artículos 1, 3, 25 y 29 fracción IX de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

La denuncia tiene como sustento la participación oficial del gobernador y de los representantes de los tres poderes de la entidad, incluidos el alcalde de la capital y el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en un acto religioso católico en el que se eliminó la línea que debe separar el servicio público de la profesión religiosa. Es un escándalo: "la Consagración del Estado de Chihuahua y del Gobernador del Estado, César Duarte, al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María", que según los organizadores contó con la asistencia de cerca de 14 mil feligreses, traídos en camiones desde diversos municipios del estado.

En el centro del acto religioso, como momento cumbre de la consagración, el gobernador dijo: "Yo, César Duarte Jáquez, por este medio me consagro a mí mismo, a mi familia, a mi servicio público a la sociedad: pido al Sagrado Corazón de Jesús que escuche y acepte mi consagración, que me ayude y por intercesión del inmaculado Corazón de María, le entrego a Dios y a su divina voluntad, todo lo que somos, todo lo que tenemos en el estado de Chihuahua". Pidió perdón a Dios por su mala actuación como gobernador: "Le pido perdón a Dios por todo lo que ha sucedido en el pasado, le pido que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de él. Yo César Duarte declaro mi voluntad delante de Dios, delante de los señores obispos y de mi pueblo, amén".

Y ya impregnado de la nueva espiritualidad, hizo un llamado al pueblo chihuahuense para asumir una actitud positiva, de reflexión, de redención, para con ello, "dejar atrás los tiempos que nos han lastimado, que nos han dolido, este es el nuevo tiempo de Chihuahua".

En el mismo acto hubo otro discurso importante, el del obispo de la Tarahumara, Rafael Sandoval, quien ante la proximidad de las elecciones locales -se renuevan Congreso y Ayuntamientos el 7 de julio-, instó a la grey a elegir a quienes "tengan sintonía con Dios, porque si no, nos van a destruir", adicionalmente precisó que: "consagrar significa dar en propiedad a Dios algo o alguien, en este caso al Estado de Chihuahua", y explicó: "es introducirlo en su ambiente para que sea todo de Dios".

Al día siguiente, sin rubor, el gobernador dijo: "El día de ayer fue un evento en el cual las 6 diócesis del estado convocaron a todo el estado a un acto de redención, a un acto meramente de valor en el sentido de la convocatoria de la iglesia católica y todo lo que abona a un ánimo de recuperación de la paz, un ánimo de reflexión de la paz, todo ayuda sin duda y ahí estamos más que comprometidos".

Más allá de la vergonzosa utilización político-electorera de lo sagrado para el pueblo católico de Chihuahua y la penosa connivencia de los principales jerarcas del clero con la clase política priísta, a la cabeza de ellos, Constancio Miranda Weckman, la tal consagración, hechos y dichos tanto del gobernador como de los obispos, constituye uno de los actos de mayor provocación al Estado laico que se haya realizado en la vida pública de México; por lo menos en las últimas cuatro décadas. Contiene graves violaciones a la Constitución y a la ley de cultos, y desafía la histórica separación Iglesia-Estado, al poner en marcha una operación política para declarar, en los hechos, a la religión católica como oficial en el Estado de Chihuahua.

Soy católico, bautizado y confirmado y defiendo el Estado laico. Entiendo la laicidad como una neutralidad positiva del Estado frente a las Iglesias. El estado laico nos impone el deber de mantener la política en lo contingente, y reservar la religión para el campo de lo necesario. Este es el mandato del artículo 130 constitucional, en el que se funda la separación Iglesia-Estado, y el carácter aconfesional de las organizaciones políticas. El Estado laico se basa en la libertad de la conciencia y de las conciencias en la sociedad. Cada uno de nosotros está dotado de entendimiento para buscar la verdad, para hallarla o para equivocarse en la búsqueda. Y la dignidad íntima del entendimiento no permite que otro, aunque sea poderoso y se llame gobierno, nos imponga la verdad oficial, nos diga cómo usar un entendimiento que él no nos dio, ni cuáles deben ser los criterios para distinguir lo verdadero de lo falso.

Por ello considero muy importante que la autoridad no deje pasar estos hechos. En efecto, el reconocimiento de la libertad religiosa, es el camino por el que se han construido las sociedades democráticas occidentales modernas, haciendo posible la convivencia en libertad de una pluralidad de credos religiosos o filosóficos, pero sólo se garantiza en el Estado Laico.

El Estado laico no fomenta, ni obstaculiza, credo religioso alguno y por ende los Poderes constituidos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) deben mantener una nula injerencia en Asociaciones Religiosas, así como en la celebración de sus cultos. Esa nula injerencia Estado se sustenta en el principio de la tolerancia, Consistente en respetar a los demás, porque la decisión de optar por una religión es de los individuos y no del Estado, ya que en la libertad de creencia se contiene no sólo la libertad de profesar un credo, sino también la libertad de vivir y actuar de conformidad con las propias creencias religiosas.

En una entidad como Chihuahua, donde conviven diversas expresiones culturales, religiosas y políticas, no se puede poner en riesgo la paz y estabilidad social con manifestaciones parciales e individuales, más bien, el Estado debe dar a las diferentes comunidades ideológicas y religiosas un tratamiento con base en el principio de neutralidad positiva. Duarte es libre de profesar la creencia religiosa que más le agrade y practicar las ceremonias religiosas, devociones o actos del culto público respectivo, pero como autoridad no debe señalar que su Estado y la sociedad se han destinado a una deidad, ente divino o Asociación Religiosa alguna, porque violenta los principios de tolerancia, libertad religiosa e igualdad consagrados en la Constitución.

Además de la brutal hipocresía política que constituye en César Duarte tal consagración religiosa a la luz del talante corrupto y corruptor de su gobierno, de su narcisismo político y su obsesión por controlarlo todo, el acto constituye un escándalo en términos de provocación a la histórica separación Iglesia-Estado.

consagracion Chihuahua 2013

El Gobernador de Chihuahua en el acto de consagración religiosa

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