Victoria de Alicja Tysiac frente al arzobispado de Katowice

Victoria tambien para la solidaridad internacional

El veredicto de la Corte de apelación de Katowice del 5 de marzo de 2010 llega como un verdadero obsequio para todas las mujeres de Europa en la víspera de la celebración del centenario del Día internacional de la mujer, el 8 de Marzo de 2010. 

Rechazando el recurso jurídico de la apelación en su contra, el Tribunal de apelación confirmó la sentencia de primera instancia favorable a Alicja Tysiac. La revista diocesana„Gosc Niedzielny” y el Arzobispado de Katowice deberán publicar excusas a Alicja Tysiac por haberla comparado a criminales nazi y por el discurso de odio a su respecto que propagaron. Además deberán pagarle 30 000 zlotys (aprox 8 000 Euros) de daños y perjuicios así como correr con todos los costes del proceso.

La victoria de Alicja constituye una victoria de la libertad de expresión de las mujeres en materia de aborto y sexualidad. Cabe recordar que el crimen de Alicja a los ojos del episcopado polaco no consistió en abortar, opción a la cual la legislación vigente en Polonia le daba el derecho por encontrarse su salud en peligro grave. Pues esta opción le fue negada. Su crimen consistió en expresarse
públicamente sobre la legitimidad del aborto, al menos en determinadas circunstancias definidas por la ley, y en desafiar a la Justicia polaca a defender esta libertad de expresión frente a la maquinaria del poderío institucional de la jerarquía católica polaca.

Para comprender el alcance de esta victoria cabe saber que el mismo día en que se publicaba el veredicto en Katowice, una asociación extremista exhibía en las calles de Poznan sin provocar resistencia jurídica alguna los repugnantes y sanguinolentos afiches de una campaña anti-elección basada en la afirmación engañosa de que “El aborto es Hitler. Hitler fue el que primero autorizóel aborto el Polonia en 1943”. Hay que recordar que la extrema derecha domina y determina el debate público en Polonia.

La victoria de Alicja cobra en todo este contexto un relieve particular al abrir perspectivas para la lucha y para victorias futuras. La solidaridad internacional fue fundamental: asociaciones feministas, a favor del Estado laico y de católicos pro-elección enviaron decenas de cartas al Tribunal de Apelación instando a los magistrados a no ceder ante la presión de los extremistas y del episcopado polaco. Varias embajadas polacas recibieron cartas de apoyo a Alicja de organizaciones y de personas individuales. Asi por ejemplo en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Mexico de Católicas por el Derecho a Decidir.

En la audiencia del Tribunal de Apelación del 19 de febrero en Katowice estaban presentes: Sonia Mitralias, de la Marcha Mundial de las Mujeres, Soad Bekkouche y Lilian Halls French de la Iniciativa Feminista Europea, Lise Leider del Cercle Laïque de Grenoble representando a varias asociaciones francesas de derechos humanos, Annette Groth, diputada del Parlamento alemán por el Partido de la Izquierda, Christiane Reymann, del Partido de la Izquierda europea. El 5 de marzo 2010 en la rueda de prensa para anunciar el veredicto, Elfriede Harth, de la Red europea Iglesia por la Libertad y de Católicas por el Derecho a Decidir, organizaciones católicas pro-elección, explicó a los periodistas que millones de católicas y de católicos en el mundo desaprueban las posiciones misóginas del episcopado polaco. 

Alicja Tysiac manifestó su agradecimiento a las organizaciones que la apoyaron y formuló el deseo de que la Iglesia no vuelva a insultar nunca jamás a las mujeres en Polonia. Dijo que le dedicaba las excusas, que deberá pronunciar el Arzobispado de Katowice, a todas mas mujeres que han sido humilladas por la Iglesia en Polonia.

Teresa Jakubowska, presidenta del Partido laicista RACJA de la Izquierda Polaca y principal apoyo en Polonia a Alicja manifestó su alegria por ver que el Estado de Derecho triunfaba por fin en Polonia en esta sentencia. Que los magistrados, presionados por el episcopado no hubiesen cedido, abría perspectivas esperanzadoras para la democracia y los derechos de las mujeres en Polonia.

Pero si bien esta victoria representa un hito en la lucha por el derecho a la libertad de expresión de las mujeres, hay que redoblar los esfuerzos. Hay que lograr que el Episcopado polaco renuncie por fin a atacar a las feministas y a quienes luchan por los derechos de las mujeres como grupo social, tildándolas de asesinas por luchar por la legalización del aborto: que renuncie por fin a ese discurso de odio sexista. Hay que lograr hacer comprender que lo que esta en juego en la legalización del aborto es la libertad de conciencia de las mujeres, su plena ciudadanía y su derecho a la seguridad de la vida y de la salud. 

Y es solo tejiendo la solidaridad internacional entre organizaciones diversas que se lograra por fin alcanzar que estos derechos se conviertan en una realidad en los tres países europeos, en donde aun no lo son: Polonia, Irlanda y Malta.

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