Víctimas denuncian «explotación» del ‘gurú del yoga’ en Granada

Un grupo de antiguos adeptos y familiares de las personas que forman parte de la comunidad hinduista denuncian las prácticas del líder de la comunidad

Un grupo de antiguos adeptos y familiares de las personas que forman parte de la comunidad hinduista de Granada, que se han agrupado en una asociación de víctimas, han denunciado las prácticas de "manipulación y explotación sistemática" que ejerce el líder a sus integrantes, el llamado 'gurú del yoga'.
La Asociación de Víctimas de Javier Plazas – Swami Shankaratilakananda ha explicado que el grupo está "dirigido y controlado total y exclusivamente" por el supuesto gurú, que tiene que dar su aprobación a "todas las decisiones" y que no da lugar a la opinión crítica o discrepancia, empleando castigos si así fuera.
En esta asociación se agrupan ex adeptos, ex alumnos y familiares de lo que ven como una "organización sumamente dañina y destructiva para la sociedad" que se escuda en una "fachada religiosa" para actuar impunemente alterando la personalidad de sus miembros.
Los hechos se suelen producir en "la más estricta privacidad e intimidad", lo que dificulta su condena, aunque esto no ha desanimado a la asociación, que ha puesto los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Granada para que inicie una investigación.
Asimismo han explicado que las acusaciones se dirigen exclusivamente al líder de la supuesta secta, al que han animado a "dar la cara" ante la opinión pública o ante la justicia, y han dicho que respetan sus símbolos religiosos y creencias porque se trata de una asociación "independiente de cualquier movimiento".
Uno de los ex adeptos, David Beriain, que pasó en la comunidad 14 años (desde los 18 a los 32 años) ha relatado como sufrió un "proceso muy largo", que se inició por su deseo de conocer la filosofía del yoga en una edad en la que era "fácil de manipular".
Ha manifestado que poco a poco el líder va "tocando los puntos fuertes y débiles" de sus adeptos hasta que les hace creer que están en deuda con él y les va apartando de cualquier relación personal, no permitiendo en ningún momento las sentimentales.
Por ejemplo, ha contado como una de las integrantes fue castigada a no poder relacionarse verbalmente con ningún hombre, ni mirarle a los ojos fuera o dentro de la comunidad, al tener sospechas de que estaba enamorándose de alguien que no era él.
La Casa
La Casa del Yoga se divide en dos partes, la planta de arriba, en la que residen las tres mujeres del líder y la planta baja, en la que está el resto de integrantes de la comunidad, donde limpian, hacen de comer y trabajan, para posteriormente irse a dormir a dos pisos que tiene por los alrededores, ha apuntado.
Otra de las víctimas, Carlos Royo, que estuvo dos años inmerso en la comunidad, ha destacado que el gurú "necesita la adoración de sus adeptos porque si no, no es nadie" y ha contado como él empezó a entrar en su círculo más cercano porque quería conocer la filosofía hinduista y poco a poco le fue convenciendo, hasta que intentó romper su relación sentimental y se dio cuenta de lo que ocurría.
El psicólogo José Miguel Cuevas, que asesora a la asociación, ha indicado que las mujeres que forman parte de ella duermen entre tres y cinco horas, con jornadas laborales de hasta dieciocho horas -para entregarle el dinero al gurú-, sin contratos, con una mala alimentación y sin ninguna relación con la familia y sociedad.
Persuasión
Según Cuevas el líder utiliza técnicas de persuasión coercitiva, con un aislamiento familiar y social de la víctima y con un control de su conducta, ya que hay que pedirle permiso para todo.
A la comunidad "Vadika Pratisthana Sangha. Comunidad Hinduista de la Dharma Védica de España" se le acusa de ser una secta en la que el gurú supuestamente ha captado a universitarias a las que habría "esclavizado" laboral y sexualmente, además de apropiarse de su dinero, entre otros delitos.
Las chicas, algunas de ellas que llevan allí casi veinte años, estarían convertidas en esclavas, algunas de ellas sexuales, y no perciben ningún tipo de salario, además de que si tienen alguna nómina por otros trabajos el gurú supuestamente capta ese dinero.
La comunidad por su parte defiende que están registrados y que no hay nadie secuestrado ni manipulado mentalmente porque su camino es el de "autorrealización", por lo que toda esta trama responde a una "persecución religiosa" iniciada por un grupo de personas que no tienen relación con la comunidad, otras que no pudieron acceder a ella y otras que fueron expulsadas.

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