Veteranos legionarios marcan el paso en La Victoria ante cientos de vecinos

COMENTARIO: Con antelación en Valladolid ya suenan los tambores mezclando las creencias con las instituciones del Estado. Un año más veremos en esta semana como cargos públicos, fuerzas de seguridad del Estado, miembros de las Fuerzas Armadas desfilan junto a las imágenes religiosas de una confesión, la católica, sin importar que se rompa así el más elemental principio de aconfesionalidad y neutralidad del Estado en materia de conciencia. Las instituciones del Estado apoyando una doctrina religiosa particular.

¿Cómo se puede reclamar después que el conjunto de toda la ciudadanía, entre los que hay creyentes de esa religión, de otras o de ninguna, se sienta representada por ese Estado CONFESIONAL CATÓLICO?


Con puntualidad militar dio comienzo la procesión de la Asociación de Veteranos Legionarios de Valladolid en la iglesia Nuestra Señora de la Victoria. Minutos antes de las 20.00 horas ya se podía escuchar el sonido de los tambores que indicaba el acercamiento de unos legionarios que llegaron acompañados de la cabra que llevan por mascota.
Tras la misa, en la que el párroco no dudó en comparar la valentía del legionario con la de Jesucristo y en hacer hincapié en las numerosas consonancias que ambos tenían, los veteranos legionarios se dispusieron a iniciar la procesión acompañados del numeroso público que abarrotó tanto la iglesia como las calles a su paso de los militares.
Antes de empezar, no obstante, cantaron su emotivo himno 'El novio de la muerte' en el que quedan patentes valores como su entrega, sacrificio y lealtad a un Ejército al que aunque ya no sirven, siguen llevando en el corazón.
Bien es cierto que el físico ya no acompaña en algunos casos, pero su esfuerzo no se puede discutir. Durante la procesión, en la que se produjeron cinco relevos para portar al Cristo que habitualmente se encuentra en el baptisterio de la parroquia, el público les animó al grito de 'Viva la Legión', mientras que los más pequeños no dudaban en imitar sus pasos. De hecho Diego, de tan solo cinco años y ataviado con el mismo uniforme que los veteranos, vivió toda la procesión desde dentro junto a su tío, legionario.
El recorrido, que comenzó en la calle Dársena y prosiguió por la calle Júpiter y San Lázaro hasta llegar de vuelta a la parroquia por la calle Fuente el Sol, estuvo amenizado por una banda que acompañaba a la procesión. Aunque el verdadero ritmo lo marcaron los tambores y la corneta de los legionarios.
Polémica
Se había hablado sobre la polémica entre los veteranos legionarios y el Arzobispado de Valladolid. Aunque el propio presidente de los Veteranos Legionarios de Valladolid, Antonio León, explicó que él mismo había acudido al arzobispado para interesarse por estos problemas. «Creo que ha sido todo un malentendido, ya que esto, más que una procesión, lo hemos querido enfocar como un 'viernes legionario', aunque normalmente la costumbre es hacer el 'sábado legionario'. Todo esto viene porque dejamos de hacerlo en la iglesia del Carmen y puede haber ciertas envidias, ya que el jueves vamos a Peñafiel y Rabanal».
El párroco confirmó que «yo les dije que les oficiaría la misa aunque no asistiría a la procesión, pero nadie del Arzobispado me ha dicho que hubiera ningún problema con esta celebración».
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