València Laica denuncia al Arzobispado por poner en peligro la salud del pueblo valenciano incumpliendo el estado de alarma

Desde Valencia Laica, organización territorial de Europa Laica, expresamos nuestra indignación por los hechos ocurridos en Valencia el domingo 10 de mayo en la plaza de la Virgen y en la basílica. En la plaza se reunieron unas 300 personas atraídas por la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados, que fue conducida a una de las puertas de la basílica por un cortejo de sacerdotes, todos ellos sin mascarillas y de edad avanzada y por tanto de alto riesgo y seglares que no guardaban entre ellos al menos un metro de distancia. Este acto fue, como poco, una temeridad, pues la hora elegida coincidió con la franja horaria del paseo de los mayores de 70 años, algunos acompañados, y por la festividad del día; por tanto, era previsible que unos cuantos se dirigieran a ese lugar. La presencia de la policía local reforzada y miembros de la Cruz Roja, y las cámaras de Tele 8, la televisión de la iglesia, desmienten el carácter improvisado del acto. Después de la aglomeración inicial, la policía local y la Cruz Roja lograron que los reunidos respetaran la distancia física entre ellos. 

Antes en el interior de la basílica se celebró una misa a puerta cerrada, pero, por lo que se ve en algún vídeo, con numerosos participantes que conculcaron la limitación del derecho de reunión establecido en el estado de alarma. Acabado este acto, la basílica se abrió al público dos horas por la mañana y dos por la tarde, como, según fuentes del Arzobispado, se venía haciendo desde que se declaró el estado de alarma. Algún vídeo muestra que el número de personas era, por lo menos, más propio de la fase 1 de la desescalada, el 30% del aforo, mientras que seguimos en la fase 0. 

Sin embargo estos sucesos no son hechos aislados relacionados con la festividad del día, sino que son el resultado de un proceso paralelo al estado de alarma, pues, como se ha dicho anteriormente, la basílica se mantuvo abierta a diferencia de otras iglesias valencianas, incluida la catedral, que cerraron. Esta apertura parece retar al confinamiento, pues la asistencia a lugares de culto no figura en la relación de actividades que, según el art 7 del RD del estado de alarma, justifican que las personas circulen por las vías públicas. Carecemos de datos sobre el número de personas que acudieron a la basílica hasta el día 3 de mayo. 

Después de esta fecha, con el levantamiento parcial del confinamiento, compañeros de Valencia Laica pudieron comprobar la afluencia constante de personas sin apenas medidas de control sanitario, al menos en los primeros días de la semana. 

Por todo lo anterior, apoyamos la decisión del concejal de Protección Ciudadana de Valencia de remitir a la Delegación del Gobierno un informe y una propuesta de denuncia contra los responsables de los hechos acaecidos el 10 de mayo. No se entendería que el rigor en la sanción de aquellos que incumplen las normas del estado de alarma no se aplicasen en este caso. Que la impunidad no se convierta en un privilegio más de la iglesia católica.

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