Uruguay. ¿Somos un país laico?

Un país donde en sus primeras apariciones públicas como primera dama, la esposa del actual Presidente fue con un dirigente de la Iglesia Católica a descubrir la estatua mudada de Juan Pablo II, llorando emocionada. Un país donde la ex primera dama fue con mantilla a ver al mencionado cuando aun vivía.

         Un país donde el susodicho dirigente de la Iglesia Católica, el Sr. Cotugno se permite en forma permanente la ingerencia en nuestros asuntos internos con total desparpajo, y además tiene prensa que lo apaña. Saliendo a opinar a diestra y siniestra de lo que se le ocurre sea esto lo que sea, con impertinencia y petulancia. Insultando y faltándole el respeto a nuestros conciudadanos y hasta a nuestros legisladores.   Quien se ha permitido buscar bajo todos los métodos que se retome la enseñanza religiosa en nuestros centros educativos pagos por todos los uruguayos, los católicos y los no católicos.

         Perdón debo reconocerle el haberse llamado a silencio en asuntos internacionales, o sea no lo he visto salir a la prensa a opinar sobre los últimos acontecimientos que han sacudido al hermano país guaraní relativo nada menos que a su Presidente.

         Ahora increíblemente la Iglesia Católica se permite sacar una guía para que los ciudadanos uruguayos que pertenecen a su grey, consideren a la hora de votar sobre los diferentes candidatos que se postulan.

         Pero ocurren hechos a lo largo y ancho de nuestro país, del que no suele tomarse conocimiento, hechos que menoscaban el respeto hacia la laicidad en el sistema educativo, nada menos que desde el punto de vista de quienes deben ser sus principales guardianes.

         La Capilla de la localidad duraznense de San Jorge cumplió 90 años,  algo para festejar si uno lo ve desde el punto de vista de los feligreses de la zona. Pero muy lamentable si uno toma conocimiento de lo ocurrido a los efectos de festejar ese hecho.

         Se pensó en hacer un desfile con los escolares y sus banderas, sin embargo en alguna medida primó la sensatez y se eliminó semejante desatino.

         La directora de la escuela, en un acto totalmente privado ofició, de particular de Directora del coro, algo totalmente correcto.

         Lástima que se produjo un quiebre y la escuela “Laica, gratuita y obligatoria” estuvo presente en dicho acto.

         Compartimos con ustedes una foto de la ocasión:

Ante la sorpresa al ver los escolares vestidos con sus túnicas y la presencia de las banderas uruguayas, alguien preguntó: ¿Dónde quedó la laicidad?

         La respuesta no se hizo esperar: “¡No importa, vino el Obispo!”

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