Uno de cada tres matrimonios celebrados en 2002 fue civil

La Iglesia explica este incremento en el aumento de los divorcios y las facilidades que dan los ayuntamientos

Los matrimonios civiles empiezan a ganar terreno, aunque todavía continúan siendo muy inferiores en número a los religiosos. En 2002, el 32 por ciento de las ceremonias matrimoniales fue civil. Desde el Arzobispado de Oviedo se justifica este aumento por varias razones, aunque destacan dos: las uniones en las que uno de los contrayentes o los dos son divorciados, y las facilidades que ofrecen los ayuntamientos.
   La edad media de los contrayentes se sitúa entre los 30 y los 32 años. En el año 2002 se registraron 5.327 matrimonio, de los que 3.622 fueron religiosos (67,09 por ciento) y 1.705 (32,01 por ciento) civiles. Si se comparan estas cifras con las de 1999, año en el que se casaron 5.064 parejas -263 menos que en 2002-, los datos reflejan que 3.652 lo hicieron por el rito católico, mientras que 1.412 lo hicieron por la fórmula civil.
   Es decir, mientras los matrimonios religiosos prácticamente se mantienen o reflejan un mínimo descenso, aumentan los que se celebran por la fórmula civil. De hecho, éstos aumentaron un 4,13 por ciento en 2002 en comparación con 1999.
   José Ramón Álvarez, director de la Secretaría de Estadística Religiosa del Arzobispado de Oviedo, afirmó que «la fórmula de la elección matrimonial pasó de ser mayoritariamente por el rito católico, por costumbres y creencias, a depender del pensamiento y la ideología de los contrayentes». Álvarez, tras analizar sus datos, afirmó que «en los últimos 25 años los matrimonios civiles pasaron del 0 al 30 por ciento, una cifra que se consolida en las zonas urbanas, porque en las rurales se sigue manteniendo el rito católico prácticamente al cien por ciento».
Divorcios
   Además del factor ideológico, José Ramón Álvarez destacó otra razón de este cambio: «España ya es una sociedad muy plural y son muchas las parejas que fracasan en un primer matrimonio. Si es así, y quieren volver a formalizar su relación con otra pareja, no pueden hacerlo por la Iglesia, sino que forzosamente deben utilizar la fórmula civil. Son muchas parejas las que se encuentran en este caso».
   Por contra, también destacó otras razones por las que algunas parejas optan por la ceremonia religiosa y que poco tienen que ver con la ideología, la fe o las convicciones. «Es cierto que muchas veces influyen las costumbres, las presiones familiares, e incluso la estética, porque muchos buscan incluso unos marcos determinados. De hecho, hay algunas iglesias que tienen más demandas que otras, hasta el punto de que incluso hay que buscar fechas para la ceremonia».
   Estas razones «molestan» a la Iglesia, «porque el matrimonio es algo muy serio, una decisión que se debería adoptar para toda la vida. Pero ésta es una sociedad avanzada y eso influye en todos los ámbitos», afirmó Álvarez.
   El aumento de las ceremonias civiles ha obligado también a realizar variaciones y arbitrar fórmulas protocolarias para su celebración. «Ahora se dan muchas facilidades que antes no existían. Por ejemplo, hace unos años el que quería una ceremonia civil se tenía que casar en el Juzgado y en la fecha que se le marcase. Ahora, desde que los ayuntamientos empezaron a ejercer el derecho de casar, lo que ocurre desde hace pocos años, dan a elegir fechas, incluso casan los domingos, y han tenido que preparar salas para ello e incluso tienen un protocolo particular. Todo eso ayuda también a que aumenten los matrimonios civiles», concluyó José Ramón Álvarez

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...