Una «teta» en TVE

LA directora de 'Los Desayunos' de Television Española, Pepa Bueno, nos dio el pasado lunes a desayunar ruedas de molino. Entrevistó al presidente de Irán tocada con un velo islámico y, gracias a su perspicacia reporteril, le 'sacó' a Mahmud Ahmadineyad afirmaciones como que en su país las mujeres «son lo más querido de la sociedad», «son más respetadas que nadie» o «tienen más derechos que los hombres». Mientras Mahmud soltaba estas perlas y Pepa asentía sonriente, decenas de mujeres eran detenidas en Teherán por no tapar todos sus cabellos con el velo o llevar ropas demasiado ajustadas para el criterio de la Policía. Y es que ese mismo día, el Gobierno iraní iniciaba una campaña contra la inmoralidad femenina.

A TVE todo esto no debió de resultarle incómodo, ya que lo resumió en sus informativos: la periodista parecía sentirse muy satisfecha con su «exclusiva» y con su bien visible tolerancia hacia otras 'culturas'. ¿Mereció la pena la entrevista? Oído lo dicho sobre las mujeres, ¿cuánto de cierto habría en las declaraciones del líder integrista sobre la bomba nuclear?

Supongo que ésa es la esencia de la alianza de civilizaciones. «Aliémonos, sí, pero ustedes, señoras -por llamarlas de alguna manera-, pónganse el velo, porque son una herramienta del Mal para confundir a los hombres y destruir los pilares morales de nuestra sociedad». Eso lo dice una civilización, mientras la otra sonríe, calla y se siente de lo más progresista.

Cada cierto tiempo una muchacha pleitea en un país de Europa por llevar el velo islámico en la escuela o el trabajo y las televisiones sacan a muchas jóvenes con la cabeza tapada que aseguran que lo hacen porque quieren y que cubrirse no es una forma de represión, sino de liberación.

En esas ocasiones siempre siento una mezcla de compasión y de rabia: esas chicas creen en lo que dicen, lo cual indica hasta qué punto han crecido convencidas de que, por ser mujeres, son basura humana.

Me niego a contemplar el velo -tenga el tamaño que tenga- como una costumbre respetable de una cultura ajena. No importa lo que digan las víctimas de ese lavado de cerebro: la normativa iraní demuestra que es simplemente un signo de la inferioridad y la dependencia de las mujeres respecto a los hombres.

Tal vez Pepa Bueno podría desayunar otro día con las chicas detenidas por inmorales. Estarán muy contentas de que una mujer occidental entreviste velada y sonriente al tirano que reprime no ya su derecho a vestir como quieran, sino su derecho a ser, hacer y decir lo que quieran. La redactora de TVE debería también pedir disculpas a las espectadoras españolas; yo, al menos, me he sentido insultada como mujer, burlada como periodista y timada como contribuyente.

¿Dónde están ahora los institutos, observatorios y centros de la mujer especializados en indignarse en cuanto asoma una teta? Yo he visto el anuncio de la violación en grupo, el del helado que provoca orgasmos y el del ron con tanga. Y puedo asegurar que ésta es la 'teta' más grande que he visto nunca en un medio de comunicación.

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