Una revista católica plantea despenalizar la violación

El semanario Alfa y Omega, que edita una fundación del arzobispado de Madrid –gobernado por el cardenal que preside el episcopado español, Antonio María Rouco–, publicó ayer un artículo que sostiene que cuando el sexo "se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal".
En la pieza, firmada por el redactor jefe de la publicación, Ricardo Benjumea, se admite que "la inmensa mayoría de los españoles consideraría una aberración" que se despenalizase la violación, una actitud que, según da a entender, no se corresponde con la de no inquietarse por disponer cerca de casa de una farmacia donde se puede comprar sin receta "la pastillita en alusión a la píldora poscoital que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute".
Nada más comenzar, el autor del artículo La violación, ¿fuera del Código Penal?, afirma que no es su intención frivolizar sobre la violación, pero a renglón seguido se pregunta si tiene sentido mantener esa conducta dentro del Código Penal cuando "se reduce el sexo a la condición de simple entretenimiento".

BELIGERANCIA
Los artículos de Benjumea, al igual que buena parte de los que aparecen en la publicación Alfa y Omega, que se encarta todos los jueves en el diario Abc, se caracterizan por su extrema beligerancia con el Gobierno socialista.

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Lo que dice Alfa y Omega:

Contrapunto

La violación, ¿fuera del Código Penal?

Nada más lejos de mi intención que frivolizar con la violación. Pido disculpas a quien así lo ha entendido. La cuestión es: reducido el sexo a simple entretenimiento, ¿qué sentido tiene mantener la violación en el Código Penal? ¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien a divertirse durante algunos minutos? ¿Por qué tanta disparidad en las condenas?
No es demagogia. Hay movimientos recientes en esa dirección. En marzo, en una decisión sin precedentes, el Consejo de Ministros concedió el indulto parcial a un violador, cuya condena a 12 años, ratificada por el Tribunal Supremo, se redujo a cinco años. El condenado es un joven homosexual, bien relacionado con círculos progubernamentales de la industria del espectáculo, que asaltó a otro joven en los lavabos de una discoteca. Sus tres cómplices fueron favorecidos por la Secretaría de Prisiones, de la Generalidad de Cataluña, en otra decisión sin precedentes: obtuvieron el tercer grado, y pudieron abandonar la cárcel tras sólo 8 meses de condena.
Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute. Esa hipotética indignación es un motivo de esperanza, porque demuestra que la deshumanización de la sexualidad, que promueve el Gobierno, todavía no ha llegado a un punto de no retorno.

Ricardo Benjumea

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