Una nueva mezquita en suelo municipal levanta el rechazo de los vecinos de Benalmádena (Málaga) y el Ayuntamiento gobernado por el PSOE cede y buscará otro solar municipal

La actual mezquita de Benalmádena se ha quedado pequeña ante la afluencia de público – J.J.M.

Desde el laicismo somos contrarios a la cesión de terrenos públicos para la construcción de centros de culto de cualquier religión. Parece bien visto que se cedan a la Iglesia católica, pero no a otras confesiones. Muchas protestas contra la construcción de mezquitas no lo son por defender el patrimonio público de suelo sino por islamofobia. El suelo público municipal debe ser para equipamientos e instalaciones para toda la ciudadanía no para creencias particulares sean religiosas, políticas o de otro tipo.


Una mezquita en suelo municipal ha levantado el rechazo de los vecinos de Benalmádena. La Comunidad Musulmana demandó con una recogida de firmas terrenos para la construcción un nuevo templo. El antiguo, ubicado en un antiguo supermercado, se les ha quedado pequeño ante la afluencia de fieles. El gobierno local, encabezado por el PSOE, accedió a la petición. La propuesta de apoyar la solicitud se llevó a pleno, donde se aprobó con la abstención del PP y el voto en contra de Vox. Al final, Víctor Navas, alcalde de Benalmádena, accedió a la cesión de una parcela para la construcción con financiación propia de la Comunidad Musulmana.

Se trataba de un terreno municipal de 2.200 metros cuadrados en la zona de Myramar y los vecinos reaccionaron en contra. El regidor socialista salió al paso. «Nuestro municipio cuenta con un clima de convivencia y respeto. Siempre ha sido una constante en este Ayuntamiento contribuir a que Benalmádena siga siendo un municipio abierto y cosmopolita, como demuestra la construcción de un colegio noruego, danés o británico en suelo público o un templo hindú, estupa budista e iglesias católicas en parcelas municipales», afirmó Navas.

Sin embargo, los vecinos de la zona no estaban convencidos esgrimiendo un problema de movilidad en un barrio saturado. El fuego lo azuzaban los que ven otros proyectos como más urgentes para ocupar suelo público antes que una mezquita. «No digo que no haga falta, pero la realidad es que lo primero que hay que hacer es un colegio público más y sobre todo otra guardería pública», explicaba en Facebook Ana Mar Pérez López, en una constante de reclamaciones de parques, zonas verdes, colegios, institutos y otros equipamientos necesarios en el municipio. «Que se dejen de tantas mezquitas y hagan colegios públicos e instalaciones para niños y mayores», remarcaba Celia Martín Morales.

Eran algunas de las quejas registradas, donde la principal seguía siendo la saturación que iba sufrir esta parte de la ciudad con un templo de esas dimensiones. «Es una mezquita con zona de descanso con capacidad total de más de 1.000 personas», afirmaba Lola Salas Romero, que señaló que esta área «no es una buena ubicación» porque en la misma avenida está el parque de atracciones Tovoli, un instituto, un centro comercial y otro en ciernes, es el espacio donde está el Parque de Bomberos, un templo de los Testigos de Jehová, el centro de mayores, colegios y una importante bolsa de viviendas.

Comunidad en crecimiento

Ante todas estas quejas, el Ayuntamiento convocó una reunión entre todas las partes implicadas en el conflicto. En la mesa se sentaron los representantes de los vecinos, los de la Comunidad Musulmana y el propio Consistorio con el fin de llegar a un acuerdo para la ubicación de la mezquita. Sin embargo, lo que salió fue el rechazo de todas las partes a esta ubicación. El gobierno local reculó al ver los problemas que se podrían ocasionar con una nueva instalación de estas características. El alcalde explicó que «los problemas de movilidad y tráfico, que podría generar en este entorno la construcción de la mezquita, han sido el motivo para descartar finalmente esta posibilidad».

Sin embargo, el compromiso sigue siendo buscar un lugar idóneo de titularidad municipal para poder ubicar este templo. La estimación oficial ofrecida, es que en Benalmádena hay censadas más de 2.200 personas procedentes de países de religión musulmana, como son Marruecos, Irán, Irak, Jordania, Siria o Egipto. Además, de otros países occidentales donde esta religión también se encuentra muy implantada. Esto ha hecho que la comunidad crezca en los últimos años y necesite un nuevo templo de acorde a sus necesidades, que ya ha sido rechazado por los vecinos en una primera instancia.

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