Una Ley de Libertad de Conciencia

Mientras se siga hablando de una ley de libertad religiosa seguiremos, no sólo sin salir del problema, sino agrandándolo cada vez más, porque, al parecer, el Gobierno considera que los únicos que pueden tener algún derecho legal son los creyentes en alguna religión (aunque sea la más exótica, estrafalaria y minoritaria imaginable). Lo que de una vez hace falta es la denuncia del inconstitucional Concordato con el Vaticano, y una ley de libertad de conciencia, propia de un verdadero Estado aconfesional, en la que se contemplen los derechos de los cientos de miles españoles no creyentes en ninguna religión. ¿O es que esos españoles no existen para el Estado o son sólo los parias de esta sociedad?.

Qué triste es pensar que en este mundo que hemos organizado, aquellas personas que creen en cualesquiera mitos, leyendas, fábulas, quimeras, o tradiciones, por más absurdas, descabelladas, incongruentes, irracionales y disparatadas que sean, tengan un reconocimiento social de personas superiores y más dignas (y merezcan unas leyes para ellas), mientras que las personas que son verdaderamente racionales, porque usan la razón y buscan la verdad auténtica, que sólo a través de la ciencia y la experimentación puede alcanzarse, son despreciadas e ignoradas social y judicialmente. ¡Así va la humanidad!

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...