Un teniente coronel y la Virgen de Lourdes

El caso lo destapó el diario El País un mes después de que se produjese, pero el Ministerio de Interior informa que actuó de forma “fulminante” a las cinco horas -¡Oh casualidad!- de que este diario le pusiese al corriente de lo sucedido. ¡Eso son reflejos y no los del portero Iker!

Ante la más que segura publicación de la noticia, que el ministerio manifiesta rotundamente desconocer -¿tal vez, siendo muy condescendientes, por los recortes en los servicios de información?-, la reacción fue contundente: cese del teniente coronel Antonio Tejero como jefe del Grupo de Reserva y Seguridad número 1 de la Guardia Civil, con sede en Valdemoro (Madrid) por organizar una presunta celebración del 33º aniversario del intento de golpe de Estado protagonizado por su padre el 23 de febrero de 1981 y al que asistieron, además de su progenitor, algunos de los golpistas condenados que le acompañaron en el asalto al Congreso de los Diputados.

Mucho se lleva comentado y reflexionado en artículos de opinión o en tertulias radiofónicas y televisivas sobre la singularidad de lo acontecido en un cuartel de la Guardia Civil -en cuyo interior se organizó el ágape con la participación logística de agentes de servicio en el citado cuartel- y sobre el desconocimiento que del mismo tenían toda la escala de responsables superiores al teniente coronel organizador del evento pasando por el Director General de la Benemérita y hasta llegar al mismísimo ministro del que depende este instituto armado.

Es por ello, y para no reiterar comentarios ya realizados, que me voy a centrar -quizás sea presuntuoso- en darle un consejo a nuestro desinformado ministro. Según he podido saber el cesado teniente coronel -del que no repetiré su identificación porque me produce dentera- no conseguirá nuevo destino hasta, como mínimo, el próximo verano. Pues bien, le sugiero al ministro que para que no permanezca ocioso y le dé por pensar en alguna nueva y esperpéntica conmemoración -no olvidemos que el 18 de julio está al caer-, le tenga entretenido con una actividad que la propia Dirección General del Instituto bajo su responsabilidad ministerial ha organizado.

Durante los días 14 a 18 de mayo está programado que trece guardias civiles -aquellos que estén “motivados por el aspecto religioso de la Peregrinación”- acudan al Santuario de Lourdes y disfruten esos días de un viaje con transporte, alojamiento y manutención incluida. Y yo le pregunto al señor Fernández Díaz: ¿Existe algún destino mejor para este benemérito personaje teniendo en cuenta, por una parte, la tranquilidad de sus conciudadanos -en el extranjero estaría desactivado- y, por otra, la de su propia realización personal que se vería colmada con este acto de fervor mariano?

Es verdad que la  Asociación Unificada de Guardias Civiles -la asociación decana y mayoritaria en toda España- ha puesto el grito en el cielo -metafóricamente hablando, señor ministro, que sabemos que usted tiene hilo directo con este divino lugar- porque se destinen recursos a estas peregrinaciones mientras en Ceuta y Melilla se sufre la falta de personal, o se hayan recortado las ayudas sociales en partidas tan importantes como las becas al estudio, pero estas denuncias son “peccata minuta”. Hemos podido comprobar que en los últimos meses ha desarrollado usted un caparazón que le protege de cualquier crítica e, incluso, de peticiones de dimisión que para si lo quisiera el más resistente de los galápagos.

No lo dude señor ministro, mande al teniente coronel a Lourdes. Hasta es posible que la Virgen se le aparezca, le mande escarbar en el suelo y surja un nuevo manantial que sane su dañino patrioterismo y el de su familia. Aquel Santuario ha sido testigo de milagros más inverosímiles. ¡Bueno, qué le voy a contar a usted que no sepa en lo tocante a estas cuestiones!

Gerardo Rivas Rico es licenciado en Ciencias Económicas

Peregrinación militar a Lourdes 2011

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