Un somalí intenta matar al autor de las caricaturas de Mahoma

La Policía vincula al atacante con la milicia de Al Shabab y el juez decreta su encarcelamiento por tentativa de asesinato

La Policía danesa detuvo el viernes por la noche a un hombre cuando intentaba entrar en la casa de Kurt Westergaard en Aarhus (Oeste), uno de los dibujantes del rotativo «Jyllands Posten» que hizo una caricatura del profeta Mahoma.

El detenido, de 27 años y ascendencia somalí, portaba un hacha y un cuchillo y estaba acompañado de otras dos personas. Bent Preben Nielsen, inspector jefe de la Policía de Jutlandia, indicó que el hombre fue reducido por varios policías después de recibir dos impactos de bala, uno en la mano izquierda y otro en la rodilla derecha.

Según la Policía, el atacante, que fue trasladado a un hospital de Aarhus, tenía estrechos lazos con el movimiento islámico somalí Al Shabab y con Al Qaeda en África oriental, y añadió que los servicios secretos seguían sus pasos desde hacía algún tiempo.

El dibujante, que en el momento del incidente se encontraba con uno de sus hijos, de 5 años, ha sido objeto de varias amenazas y ataques desde la publicación de las caricaturas en 2005. En febrero de 2008 la Policía danesa detuvo a dos tunecinos acusados de planear un atentado contra Westergaard. En la misma operación la Policía arrestó también a un danés de origen marroquí, que luego fue puesto en libertad, pero que continúa imputado en el caso.

Westergaard y su mujer han cambiado de residencia repetidas veces por recomendación de los servicios secretos daneses.

El diario «Jyllands Posten» publicó en septiembre de 2005 una docena de caricaturas del profeta Mahoma que inicialmente pasaron desapercibidas, pero que meses después provocaron una ola de protestas en varios países de religión musulmana.

Las manifestaciones de protesta contra la publicación de las polémicas caricaturas llegaron a provocar más de un centenar de muertos en distintos países. Westergaard dibujó a Mahoma como un hombre de aspecto barbudo y siniestro, que lleva una bomba en su turbante. Pero el Islam considera una ofensa la representación en imágenes del profeta Mahoma.

El somalí compareció ayer mismo ante el juez, que decretó que deberá seguir en prisión bajo sospecha de intento doble de asesinato, contra Westergaard y contra unos de los policías que participaron en la detención.

Según el relato policial, el dibujante del «Jyllands Posten» logró refugiarse en un baño que tiene convertido en un búnker de seguridad desde que empezó a recibir amenazas contra su vida.

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