Un sacerdote bendice la nave ‘Yuri Gagarin’ en la torre de despegue de Baikonur

Un sacerdote ortodoxo ruso bendijo ayer en Baikonur el Soyuz TMA-21, bautizado Yuri Gagarin en honor del primer hombre que voló al espacio hace 50 años. La nave espacial despegará esta noche desde la Torre 1 del cosmódromo ubicado en Kazajstán, la misma de la que partió Gagarin el 12 de abril de 1961 en su histórico viaje. La bendición de un cohete está fuera de lugar. Se basa en la idea de que nuestro destino puede depender de los caprichos de seres sobrenaturales. Si tal creencia tuviera algún fundamento -que no lo tiene-, habría que pedir cuentas a esas divinidades de todas las víctimas de accidentes de aviones y barcos debidamente bendecidos, además de de todos los muertos en catástrofes naturales. Si realmente las autoridades rusas creen que este ritual que se escenifica en Baikonur siempre que va a despegar un cohete es más que una superstición, que propongan a sus socios de la ESA y de la NASA la sustitución de las costosas medidas de seguridad que rodean a cualquier misión espacial por una sucesión de bendiciones a cargo de representantes en la Tierra de todos los dioses que les dé la gana. Si no, que eliminen de una vez la bendición de los actos que se celebran en la Torre 1 de Baikonur, el lugar desde el que el ser humano salió por primera vez al espacio hace 50 años gracias a la ciencia y la tecnología, como esta noche harán Aleksandr Samokutyayev, Andrei Borisenko y Ronald J. Garan.

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