¿Un PSOE laicista, sin Rubalcaba? Es muy posible que no

El problema no es sólo Rubalcaba… Aunque hemos constatado que en su corto mandato, o “se ha dejado llevar” por inercias anteriores… o ha colaborado -activa y conscientemente- con el “lobby católico” que anida dentro del PSOE, desde 1974… con los capillitas, con los meapilas… Como lo hicieran, anteriormente, González, Zapatero y las otras direcciones que ha tenido el PSOE, desde 1976.

El problema real es una mayoría política de dominio (no digo una mayoría de afiliados) que, dentro el PSOE, no desean caminar por la senda del laicismo. Hay que reconocer que han dado “algunos pasos” por el derecho a la igualdad (importantes, qué duda cabe…) sobre diversas cuestiones. Pero en lo relativo a la laicidad de las instituciones, a eliminar los privilegios económicos y políticos de la religión católica, a promover la escuela pública y laica, a la construcción del Estado laico… nada de nada.  Con ello, además de no querer participar, activamente, en el desarrollo de la laicidad institucional (mandato constitucional, aunque tímido, pero real), han renegado, deliberadamente, de las acciones políticas que muchos socialistas desarrollaron desde el siglo XIX, para defender el Estado Democrático y de Derecho y, posteriormente, durante la II República. Hechos y personas olvidadas por las diferentes mayorías del PSOE (incluía la justicia y la reparación que merecían esos sacrificios) y ello se ha venido fraguando por ciertos dirigentes del PSOE, desde el Congreso de Surennes, del cual en octubre próximo se van a cumplir 40 años.

Cuarenta años abrazando, cada vez más, una determinada política liberal y confesional que ha dado al traste con las señas de identidad republicanas y laicistas del PSOE histórico. Un partido que ha ido descafeinando los objetivos que condujeran a un modelo de sociedad en donde las diferencias sociales se fueran eliminando, donde la justicia social y la igualdad fueran el faro fundamental… Y así han contribuido (con la derecha europea, el capitalismo internacional y las religiones dominantes) a  establecer un modelo liberal y competitivo, insolidario… en donde la ciudadanía ha sido domesticada hasta límites angustiosos, vergonzantes, preocupantes. Situación que cada tiempo que pasa nos sitúa en escenarios políticos imprevisibles.  

Se barajan nombres, estrategias… para este ¿nuevo? tiempo del PSOE… acuerdos entre “barones”, posibilidad de participación de todos los afilados… y todo ello para sustituir a Rubalcaba en un Congreso exprés, en donde no se va a hablar de programa, ni de objetivos, ni  de estrategia… el debate, la autocrítica… va  a ser sustituida por el reparto de poder entre personas ¿Para qué más?.  Estos días se habla de Madina, Sánchez, Chacón… y hoy, en la distancia (a tres mil kilómetros geográficos, que no mediáticos), escucho que, al parecer, cobra fuerza el nombre de Susana Díaz, que podría ser la futura lideresa del PSOE. Que sea mujer puede ser una noticia saludable… aunque ello no garantiza nada en la materia que nos ocupa: La laicidad.

Ya que sus actuaciones, al margen de sus mozos años de catequista trianera, según hemos apreciado, desde que es conocida, son el aparecer como “capillita” en semana santa y rociera de pro (y no me refiero a su vida privada, que estaría en todo su derecho, faltaría más) sino “ejerciendo de responsable política”. Vamos, más de lo mismo.

Con todos mis respetos. A ello hay que añadir su nula experiencia profesional fuera de la política (hecho que debería de ser muy importante para poder ejercer (o no) una responsabilidad de Estado) pues ha “vivido” a la sombra del aparato del PSOE, desde que era una jovencita que “colgara” sus estudios universitarios (aunque al parecer más adelante se licenció en Derecho). Por otro lado, si nos hacemos eco (con todas las reservas) de algunos comentarios… cuando fue dirigente de juventudes socialistas supuestamente se calificaba como “susanismo” al rodillo que ejercía, personalmente, a imagen y semejanza de algunos conocidos veteranos sociatas sevillanos de los años ochenta y noventa, “marca intrínseca” de algunos dirigentes del PSOE. Pues, curiosamente, Susana nació en 1974, a los pocos días de terminar el Congreso de Suresnnes, que predeterminaría el futuro del PSOE.

Nada nuevo en el horizonte. Me gustaría equivocarme, pero con estos previsibles cambios a corre-prisa, el camino hacia la laicidad del Estado, por parte de esa previsible y supuesta “nueva” dirección del PSOE, puede permanecer sólo en el sueño de algunos románticos que siguen siendo todavía fieles al Partido, que como dijo el todavía diputado Alfonso Guerra de España (en 1982) no la iba a conocer “ni la madre que la parió”… ¿quizá se refería al PSOE?

Nuestras relaciones institucionales, como asociación, con la todavía actual dirección del PSOE ha sido escasa, por no decir insignificante… y no por responsabilidad de Europa Laica. Menos mal que hemos mantenido muy buen “feeling” con otras diversas formaciones y grupos que cada vez alcanzan mayor apoyo ciudadano. Y esperamos, de verdad, que la nueva dirección del PSOE, la lidere quien la lidere, cambie esta situación, a partir de julio.

Sentimos, Alfredo, que no nos hayas dado la oportunidad, en este tu cortísimo mandato, de poder intercambiar algún contacto. Desconozco si ha sido por desidia, por falta de tiempo o de interés por tu parte o de algún miembro de tu equipo. En fin, como vengo afirmando, desde hace algunos años, (mucho antes de que tú ocuparas la secretaria general) con muchos de los “actuales miembros” dirigentes del PSOE, pocos “cestos de cambio” se pueden dar, al menos en esta materia

Desde los Balcanes (coyunturalmente) Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica.

Francisco Delgado

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